Avantasia – The Metal Opera: 25 años de cuando Tobias Sammet llevó el power metal a otro nivel

Avantasia

22 de enero de 2001

AFM Records

El proyecto Avantasia fue la culminación de una era: el triunfo del power metal. Quienes crecimos con el estilo no estábamos equivocados pues, con Tobias Sammet nació una banda de grandes recintos. Helloween se quedaron sin Hansen y Kiske y hubo discográficas que gastaron sus años de vida buscando a unos nuevos Helloween sin descanso alguno. Aparecieron grandes bandas, pero todas fracasaron en cuanto a lo de llegar a públicos mayores, todas… excepto Avantasia, que, en el fondo, es una celebración coral del power metal. El disco es excepcional, una obra maestra y variada, justo lo que demandaba la generación perdida del heavy metal clásico que tuvo que recurrir a esas bandas de power metal centroeuropeas ante la no presencia de los grandes referentes del género.

 

Tobias Sammet era un músico excepcional y su genio iba mas allá de Edguy. Cuando pudo juntar a grandes voces para realizar su proyecto de ópera rock lo dotó de una calidad compositiva extenuante. Compuso piezas medidas para cada cantante consiguiendo sacar de su retiro espiritual (y absurdo) al genio extraviado: Michael Kiske. La respuesta a los nuevos Helloween no era buscar a unos de nuevos, era sencillamente que el gran cantante volviera a cantar. Aquí aparece bajo el pseudónimo de Ernie por problemas contractuales, pero el disco va mucho más allá del retorno del rey. La calidad de las composiciones ensalza un trabajo que puede mirar de tú a tú a los Keepers, a lo mejor de Stratovarius o a ese Land of the Free de Gamma Ray.

 

El disco

«Prelude»: La infaltable intro del power metal dice presente con una puerta abierta a la fantasía y con la melodía de la posterior canción en clave triste vía teclado.

 

“Reach Out for the Light”: Canción de bandera para abrir un disco como Avantasia y clásico instantáneo. Riff coreable, velocidad, teclado en el que suenan como campanas dando ampulosidad y presentación en sociedad de Tobias Sammet como compositor y vocalista. Es un tema muy Edguy de la etapa Theater of Salvation (la más power metal) y de verdad que se sale.

 

“Serpents in Paradise”: La composición es fabulosa, repleta de coros y con un estribillo estelar, pero el plus lo da la participación de David DeFeis. Gran fichaje en unos días en los que Virgin Steele parecían tocados por los dioses y una estructura compleja y cambiante en la que Tobias hace dueto con The Lion DeFeis. En la canción se palpa el disfrute de los músicos.

 

“Malleus Maleficarum”: Otra intro de enlace entre temas con clara referencia al libro renacentista de “El martillo de las brujas”, la obra fundamental en la que se basaba la iglesia para justificar masacres en nombre de Dios.

 

“Breaking Away”: Aquí tienes al rey perdido volviendo por la puerta grande, cantando una canción totalmente Keeper of the Seven Keys, para su lucimiento total y en la que termina con dueto con un inspiradísimo Sammet. Es otro de los grandes temas del disco y ha ido teniendo cierta presencia en directo.

 

“Farewell”: Una de las más grandes composiciones del proyecto es “Farewell” con ese ambiente folk y ese ritmo ¾ que aporta frescura al disco. En directo se acompaña de brazos en alto que van de derecha a izquierda. Aquí participa lujosamente toda una Sharon Den Adel de Within Temptation firmando uno de los estribillos más recordados de los 2000. Vuelve el canon polifónico de Savatage aunque no deja de ser otra de las señas de identidad de Edguy como pasó en el Theater of Salvation. Hay muchas grandes canciones en este proyecto, pero esta… es de traca. Atención a los apoyos finales de Kiske al final del tema.

 

“The Glory of Rome”: No hay momentos bajos en esta obra y ese corte hard rockero como es “The Glory of Rome” combina al gran Rob Rock junto a Oliver Hartmann (que quedará como un hombre fijo en el proyecto) y Ralf Zdiarstek (un tipo que siempre ha estado detrás de los coros de Edguy). Las orquestaciones son algo 80eras, algo que se irá puliendo con los discos y con la irrupción posterior de Sascha Paeth y Miro (ambos de Heavens Gate).

 

“In Nomine Patris”: Otro tema enlace. Posiblemente la influencia le venga de Virgin Steele, pero aquí no pasan de lo curioso e instrumental.

 

“Avantasia”: Gran parte de la culpa de todo este revuelo fue el intachable single que da título a la obra. Sería quizá la mejor canción hecha por Edguy, solo que no es Edguy. Medio tiempo positivista con lo mejor de Gamma Ray con la clásica fórmula de puente + estribillo. Power metal del siglo XXI en su máxima expresión. La gracia es que el riff lo pone el teclado en un medio tiempo que asombró a la comunidad metálica y con un Sammet de cine. Sí se necesitaba de guitarras dobladas, pero no de doble bombo para sentar cátedra en el estilo. Incluso un guiño a Savatage en ese estribillo polifónico final. El triunfo fue el elegir bien los referentes.

 

“A New Dimension”: Más momentos instrumentales de enlace, en clave magnificente y positiva esta vez.

 

“Inside”: Aquí hay un bonito mano a mano entre Kai Hansen y André Matos en lo que es la balada, en la que entra Sammet luego para rematar la jugada. No es lo más lucido del disco, pero funciona perfectamente y los teclados están bellamente conducidos por Frank Tischer.

 

“Sign of the Cross”: Otro de los temas referentes del estilo y del power metal. Lo hímnico y la gracia compositiva viene armada de un carrusel de voces y de otro estribillo matador bastido de teclados de apoyo y coros. Sammet se luce, pero la gracia del tema es la misma del proyecto: que sea coral y diverso. Este tema suele cerrar las descargas del grupo junto a “Seven Angels” de la segunda parte de Avantasia. Un tema brillante dado a la participación y que da la posibilidad de que salgan músicos y cantantes en pleno a cantar el gran final.

 

“The Tower”: No podía terminar la cosa sin doblar la apuesta e ir con todo… Casi 10 minutos de larga composición coral con todo tipo de invitados y esos “hallelujah” intercalados en los versos. Guitarrazos de Henjo y Sascha en un tema complejo que sube, baja y avanza. Es una composición que terminará siendo una de las marcas de la casa del proyecto. Por aquí desfila el añorado André Matos y Sammet sube hasta lo más agudo. Hay el momento instrumental con los teclados del propio líder que indaga en lo folk y en lo clásico. Destaca el gran trabajo de Alex Holzwarth a la batería y ese bajo constante y juguetón de Markus Grosskopf (Helloween). ¡Atención porque en un momento canta Timo Tolkki de Stratovarius!

 

Veredicto

He podido entrevistar a Sammet e incluso charlar con él (en un avión) para agradecerle que diera vida a este proyecto. Orgulloso está tanto de su criatura que Edguy ya es algo molesto en su trayectoria. Con Avantasia el power fue cabeza de cartel y nos demostró que los que crecimos y amamos el estilo no estábamos equivocados. “Avantasia” (la canción que apareció antes como single) fue el primer paso en esa culminación y tuvo el aplauso unánime de incluso los más reacios hacia ese estilo que mancillaba a los Manowar, Iron Maiden y Dio.

 

Mientras los otros salían a empatar o a cumplir expediente en Alemania se forjaba algo grande. Puede que la fórmula empiece a decaer, pero cuando ves esto en directo puede comerse a los otros cabezas de cartel sin problemas. El proyecto empezaba y luego se sumarían a ello los excomponentes de Heavens Gate haciendo otro salto de calidad, pero ya lo veremos el año que viene con la segunda entrega de la saga, que también cumplirá 20 años.

 


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