Annacrusa – Perder la Fe

90/100 

5 de marzo de 2026

Autoeditado

 

Annacrusa es uno de los mayores tesoros musicales de Castellón. En una ciudad que ha visto nacer excelentísimas bandas como Dry River, Runic o Lèpoka, nos encontramos con un proyecto de rock alternativo con mucha atmósfera y personalidad. «Perder la Fe» es su tercer disco de estudio, y en él han sabido fusionar las personalidades de sus dos anteriores trabajos. Si en 2020 «Duelo» nos ofrecía mucha atmósfera y capas melancólicas y en 2023 «La Espina» era musicalmente mucho más crudo, directo y sin artificios, este tercer álbum es una mezcla de ambos. «Perder la Fe» sigue buscando ser un álbum con mucha autenticidad musical, con instrumentos con un sonido orgánico y auténtico, que suenan como lo harán en directo, pero con mayores pinceladas atmosféricas y ambientaciones que su predecesor, aunque sin llegar al nivel del álbum debut.

 

Otra cosa que vamos a notar en este trabajo es que está notablemente influido por el mar. Ya no solo en la portada, donde aparecen los cuatro integrantes de la banda en la playa y con el agua casi por las rodillas, sino también en la música. En este trabajo nos encontraremos tanto referencias explícitas o metafóricas en las letras como en la misma estructura de las canciones. Todas las composiciones van alternando momentos de suavidad y potencia, suben y bajan igual que las olas del mar. Por eso, pese a que musicalmente algunos sean bastante diferentes a los otros, todos mantengan una cohesión que los hace encajar.

 

Pero en definitiva, lo importante es que se nota que es un álbum hecho desde el corazón, con letras que hablan de sentimientos y del mundo que nos rodea. Alguna de sus piezas entra a la primera, son temas directos y fáciles de escuchar, y otros requieren más de una escucha. Pero el sentimiento es que cuanto más escuchas «Perder la Fé» más te gusta, más te atrapa y más valoras esos detalles que tiene aquí y allí.

 

El cuarteto sigue manteniendo su formación, con Anna Dobón demostrando nuevamente tener una de las mejores voces del país que todavía no has descubierto, y Jesús Martín «Sevi» encargándose de las guitarras y la composición. No es un músico al que le guste lucirse con solos imposibles en cada tema, de hecho encontrarás muy pocos solos en «Perder la Fe», pero todos ellos están al servicio de la canción y no del espectáculo, y tienen un sentido dentro de cada composición. Los motores los lleva Leny Orzáez, una auténtica fuerza de la naturaleza con su batería, y el pegamento que supone el bajo de Carlos Pauls «Bola», siempre presente, siempre sabiendo cuál es la nota acertada.

 

El disco comienza con «Leviatán», el primer single de este nuevo trabajo, y también posiblemente una de las mejores canciones. Es una carta de presentación perfecta, demostrándonos todos los puntos fuertes de la banda. Es una composición de rock alternativo con toques progresivos, y se apoya en un magnífico y enérgico estribillo. Es quizá uno de los cortes más pegadizos que han hecho nunca, y entra a la primera. Y después tenemos «Universo», una pieza totalmente diferente en lo musical. Comienza con unas estrofas con un ritmo más sinuoso y complejo, para luego nos llevan a un estribillo potente, pero que mantiene esa personalidad y atmósfera de toda la pieza. También tenemos lo que yo llamo «momentos Annacrusa«, que son unos guitarreos muy rockeros y expresivos que suelen meter en muchas de sus composiciones, y que en directo funcionan especialmente bien. El caso de «Universo» no es una excepción, y sirve como un momento de desenfreno después de uno de los estribillos musicalmente más complejos del álbum.

 

 

Después llega el turno de «Bitácora», que ofrece un viaje donde se mezclan melancolía con energía. Es un tema expresivo y que une muy bien partes muy diferentes musicalmente: estrofas enérgicas y estribillos suaves y pausados. Es como si la energía de la canción fuese y viniese, como si fueran olas del mar. Además, la intensidad va creciendo igual que una marea. Luego tenemos «Incondicional», una pieza corta y delicada, una balada acústica y melancólica dedicada a esa fiel mascota que se nos va después de habernos acompañado en mil y una aventuras durante los años dándonos su amor incondicional.

 

Tras secarnos la lagrimita seguimos con «Palabras necias», una crítica social que denuncia a quienes construyen y difunden relatos de odio con la intención de salir beneficiados del dolor de los demás. Musicalmente es un tema marca de la casa, con estrofas suaves y un estribillo que te pega con fuerza en el pecho. A mitad de su minutaje hay un parón con música más lenta, para luego eclosionar en otro momento Annacrusa. Le sigue «Perder la Fe»,  una balada que se les fue de las manos. Es una pieza con muchas capas, y donde se vuelven a intercalar momentos de máxima intensidad y otros de más suavidad, como demuestra su solo de guitarra. También tiene un excelente clímax musical donde el riff de guitarra queda en segundo plano, y el protagonismo se lo llevan Leny y Bola con la batería y el bajo, que llevan en volandas a la voz hasta catapultarla en su maravilloso final.

 

«A tus pies» es sin duda uno de mis temas favoritos del disco. Un medio tiempo que comienza con el teclado marcando el ritmo, y unas estrofas acompañadas con un efectivo riff de guitarra en el fondo, así como algún que otro punteo. El estribillo tiene el contraste de estar cantado de forma lenta pero con mucha energía y efusividad. También tenemos un excelente solo de guitarra, seguido de una efectiva parada con redoble de batería que va subiendo de intensidad para llevarnos al magnífico crescendo final. «La ley de la atracción» es una increíble pieza progresiva que juega a sorprenderte. Empieza con puro rock & roll y mucha energía, pero en su ecuador se transforma, todo se ralentiza, y la guitarra empieza a trazar una melodía a la que poco a poco se van uniendo el resto de instrumentos. Es una melodía que nada tiene que ver con el inicio de la canción, y se va repitiendo mientras navega por diferentes paisajes musicales, hasta incrustándose en el cerebro de forma que te sorprendes silbándola al día siguiente.

 

 

Y el viaje termina con «Nunca jamás», más asequible y con ritmos pop rock. Es una canción compacta, quizá con menos oscilaciones, y con un ritmo bastante enérgico y positivo, y un excelente clímax al final en el que Anna vuelve a demostrar lo que puede dar de sí su magnífica voz. Cuando termina, se quedan unos pausados acordes de la guitarra de Sevi marcando el final del viaje. Nuestro barco llega a puerto y se nos queda un sabor agridulce en los labios.

 

Debo confesar que le tenía un poco de miedo a «Perder la Fe». Annacrusa es una de mis bandas favoritas, por lo que siempre te queda la duda de si su nueva música estará a la altura de unos predecesores tan sobresalientes. Pero he de decir que han cumplido e incluso superado todas mis expectativas, y este disco tiene algunas de las que se van a convertir en mis canciones favoritas de la banda. Además dan un auténtico recital musical, demostrando cada uno de sus cuatro integrantes que dominan a la perfección sus instrumentos. Aunque no puedo dejar de destacar la voz de Anna Dobón, que da un auténtico espectáculo tanto en los momentos intensos como en otros más recogidos y melancólicos. En definitiva, un trabajo excelente que estoy deseando ver en directo.

 


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