Jordi: Yolanda, ya que estamos con canciones, las decides tú, pero podemos decirte las que nos gustaría escuchar, ¿no? Yolanda: Claro, sí, sí, sí. Pero ¿de Santa, de Santelmo…? Bueno, de Santa, seguro. De Santelmo, es que «Junio del 44» es muy buena, pero a mí me gustan «Ana y El Verdugo». Me encanta.
Pues nada, escuchamos esa, por supuesto. Y lo que pasa es que en Santa me pasó lo mismo que con Santelmo: empezamos con un estilo definido, como fue en Santelmo.
Bueno, estoy enfadada contigo por eso de que no hayas decidido continuar con Santa, aunque sea como proyecto secundario, solo de remember, de broma, obviamente. Pero es que, de verdad, esos dos discos…
Sí, bueno, es lo que te digo: empezamos con un estilo y, al final, con el cambio de cantante, viene otro cantante que tiene otro estilo. Hay que cambiar el estilo del grupo y entonces la gente ya tuerce la cara, como diciendo: «Eh, pero si esto no era lo que yo me esperaba», ¿no?
Entrevistamos a Leonor, que se pasó hace poco. Y muy bien.
¡Qué grande, claro! A mí me gusta mucho «El Templario», que grabó ella. Es el que más me gusta. Lo que pasa es que el pelotazo se dio con «Reencarnación» y con «No hay piedad para los condenados», y con el carisma que tenía Azucena y todo… Claro, era de otro mundo; arrasaba. Entonces fue un pelotazo muy grande y era muy difícil superar eso. Lo intentamos, lo intentamos, pero no funcionó, porque Leonor era totalmente distinta a Azucena. Azucena era pasión y era muy salvaje, y Leonor era mucho más femenina, con estudios de canto clásico, con una perfección absoluta. Era maravillosa y lo sigue siendo, claro que sí.
Y en Santelmo pasó lo mismo. El primer disco era más hard rock, pero luego cambiamos de cantante. Vino Ronnie Romero, a quien descubrí por ahí, por Internet, pero él tenía otras ideas. Evidentemente, ahora sabemos que está ahí, en la estratosfera del rock and roll. Es una estrella, y me parece genial porque se lo merece. Es buenísimo.
Y ya metimos a otro chico, Nacho Ruiz, que era amigo mío y que mutó en cantante y todo. Pero claro, su estilo era más power metal, era otra cosa; no era el hard rock del primer disco de Santelmo. Entonces tuve que hacer mucho esfuerzo para crear canciones que le vinieran bien. El alma del verdugo es un disco que yo siempre considero de transición, porque hay canciones hechas para el primer cantante, otras para el segundo y otras para el tercero. Costó muchísimo sacarlo adelante.
Que, por cierto, no sé si pensáis reeditarlo, pero en Spotify, por ejemplo, es imposible de encontrar.
Sí, vamos a ver eso, a ver cómo está. Es que esa es una historia un poco larga. En su día estuvo, pero ya no está. Hay unos códigos que siguen existiendo, entonces, si lo pones con otros códigos, se crea un conflicto y te quita las cosas. Es un lío.
De hecho, ahora con «La cuna del mal» tenemos algún problema con un tema en concreto, porque, de repente, el código que nos han dado para el tema «La cuna del mal» es el mismo que tiene una canción de reggaeton. Entonces, ¿qué ocurre? Que cuando quieres ver la letra de «La cuna del mal», aparece la letra de una canción de reggaeton súper machista, asquerosa, vamos, de estas de destroyer total, ¿sabes? Ya conseguimos quitarla, pero al poner el código total… Hay que cambiar los códigos y el SRC y no sé qué. Es un lío. Javi Canseco es un crack, porque yo de esto ni me entero.
Y bueno, lo que estábamos diciendo: al final, en Santelmo llegó un momento en que el proyecto estaba agotado, porque había habido tantos cambios y tal. Además, la vuelta de Saratoga estaba ahí a la vuelta de la esquina, y yo les dije: «Mira, seguid, seguid». Les aconsejé a otro guitarrista, Fran Soler, un guitarrista genial, y siguieron con él. Lo que pasa es que, evidentemente, no supieron navegar, no supieron llevar la nave y al final, pues bueno, acabó… Naufragaron.
Jordi: Digo mis dos canciones, que creo que son obligadas: «Mi ciudad». Y «Las puertas del cielo».
Bueno, es que esa no es mía. Entonces, esa no la escribí yo, no la compuse yo. A ver, si no hubiera tenido otras, pues la habría tocado… Pero también están «Tras las rejas», «Perro traidor», «Vientos de guerra»… En fin, hay muchas canciones emblemáticas, tanto como «Las puertas del cielo», y que sí las he compuesto yo. Entonces me parecía más honrado tocar las que he compuesto yo, por lo menos por mí mismo, ¿no? Es decir, hacer un setlist con canciones mías y ya está.
«Blanco y marfil» me encanta también. —Vale, yo quiero hablar de esta, porque me la enseñó un amigo y yo creo que es verdad, porque tiene todo el sentido del mundo la letra: es una canción compuesta a tu guitarra.
Sí, sí, la tengo aquí, además.
Y claro, es que me explotó la cabeza. Yo también toco un instrumento y, pues eso, escribiste una canción profesando el amor que le tienes. Bueno, me gusta mucho la canción y nunca la había visto tocar en directo. Curiosamente, ahora la banda la toca desde que me parece que tú ya no estabas en la alineación.
No, no la han tocado desde que ya no estuve yo.
Ah, vale, vale. Eso, que tenía que… No recordaba el impasse. Pues sí, me gustaría volver a escucharla, claro, porque no la tocabais desde hace mucho.
Sí, porque hicimos una gira que se llamó «El Clan de los Lobos», en la que mezclábamos canciones de El Clan de la Lucha y de Tierra de Lobos. Entonces cogimos cinco o seis de cada disco y era lo que tocábamos en esa gira. Así que sí que estaba «Blanco y marfil», porque formaba parte de El Clan de la Lucha. Sí, es una canción muy querida; a la gente le gustaba mucho hacerla, sí, sí. Lo que pasa es que luego, en la despedida de los conciertos de Las Ventas, mi último concierto, me pasaron el setlist unos días antes y ya habían quitado «Blanco y marfil». No sé por qué. Si quieres, pregúntaselo. Si los entrevistas, se lo preguntas.
Otro hueso duro de roer, pero venga, nos van los retos. El concierto con el que entré realmente en Saratoga fue con el disco Agotarás, y yo creo que esa formación era espectacular. Hubo un pico de popularidad… Mira, tengo esto, que no sé si la gente lo conoce. Es Heaven’s Gate, o sea, Saratoga cantando en inglés. También iban las cosas que dijisteis: «Vamos a probar el mercado extranjero».
Sí, sí, claro. Era el momento de intentar expandir un poco el producto. Luego hicimos el disco El Clan de la Lucha entero en inglés, enterito. Hay poquitas copias por ahí; se sacó sobre todo fuera. Bueno, son experimentos que se hacen, yo qué sé, no sé muy bien. Porque yo ya en esa época pasé a hacer un disco en solitario que se llamó Tenebrarium, que era instrumental, en 2008, y luego ya Santelmo.
Entonces no sé muy bien qué fue de ese disco. No debió de funcionar mucho, porque no he tenido más noticias de El Clan de la Lucha en inglés. Pero ese Heaven’s Gate que tienes ahí, firmado por Tete… Ahí no canta él.
Ya lo sé. Es que fue lo que le dije: «Mira, es que solo tengo este, fírmamelo tú». Fue muy simpático y dijo: «Mira, te lo firmo». Si no, pues no canta él.
Claro, eso pasa mucho. Además, una banda que ha tenido tantos cambios… Los fans te traen de todo: cosas que he grabado yo, cosas que no he grabado. Y yo solo les pregunto: «Oye, ¿quieres que te lo firme, aunque este no lo haya grabado yo?». «No, no te preocupes, da igual». Bueno, ya firmo y ya está, no pasa nada.
Yolanda: Pero eso en Jordi es inusual, porque él eso sí que lo mira mucho. Jordi: Sí pero mira, fue una noche que me habíais tocado en Barcelona, creo que en Mephisto; bueno, probablemente ya era Bóveda. Y dije: «Venga». Tenía esto. Tengo más cosas firmadas por aquí, pero bueno, me hacía…
Bueno, es que, más que nada, que sea en inglés y en single debe de ser una pieza de coleccionista, y firmado por Tete. Además, de esos no hay muchos, ¿eh? No hay muchos. Y bueno, El Clan de la Lucha en inglés, ya te cagas: de eso no hay nada. O sea, yo no sé si tendré incluso algún ejemplar. No tengo ni yo. No tengo ningún ejemplar de eso, tío, para decirte lo que te dé. Pero bueno, son cosas que están ahí. Ya está, no pasa nada. Está genial.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
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