Entrevista a Jero Ramiro (Parte 1): «Con volver a casa con el mismo dinero con el que me fui, me conformo»

¿Qué tal, seguidores de Stairway to Rock? Estamos aquí una semana más, ya se nota que empieza el otoño, ya se van las horas de sol, pero os traemos entrevistas para teneros entretenidos como siempre una semana más, con Jordi Tàrrega. Esta semana tenemos un invitado lujo, ya le estaréis viendo. El 18 de septiembre se publicó La cuna del mal, el nuevo disco bajo el nombre y su proyecto de Jero, Jero Ramiro, ¿cómo estás?

Muy bien, encantado de estar con vosotros, aquí hace un día genial en Madrid, así que bueno, en Barcelona parece que ha llovido, ha caído bastante, ¿no?

Bueno, Barcelona ha sido drama, realmente tengo vídeos que parece, es que no parece de Barcelona, parece un monasterio de piedra, de verdad. Entremos en material, La cuna del mal llega tras tu salida de Saratoga y sabemos que durante tu trayectoria pues has tenido muchos proyectos, pero has decidido iniciar esta etapa bajo tu nombre propio, ¿por qué era ahora el momento?

Pues, a ver, tenía mucho material, canciones que había escrito para el siguiente disco de Saratoga y, bueno, no quería dejarlas ahí sin darles un poco salida, ¿no?

 

Las consideraba bastante buenas y juntando con otras, pues nada, me he echado para adelante con este proyecto y lo he llamado así porque, bueno, ya tuve una banda que fue Santelmo allá por 2009 y estuvo genial, lo que pasa es que todo el mundo se preguntaba ¿está Jero, no está?, no lo tenían claro. Hace ya un tiempo hablando con Armando de Castro de Barón Rojo, me lo dijo, dice, yo hice un grupo que se llamaba Armando Rock y hacía una serie de cosas y la gente al final no sabía que era yo quien estaba ahí, ¿sabes?

 

Entonces, bueno, pues la verdad es que me lo planteé y me lié la manta a la cabeza con todo lo que supone, porque es otra responsabilidad ya no estar bajo el nombre de algo más, sino que estar con tu nombre ahí directamente, ahí, de camisa abierta, como se dice, y nada, lo llamé Jero Ramiro. Pienso que tenemos un poquito de terreno ganado ya, porque ya me conoce la gente y por lo menos, no tenemos que estar dando explicaciones de la banda la ha hecho quién, quién está, si tuviéramos un nombre que no fuera éste, ¿no? Entonces, nos decidimos por eso, por llamarlo Jero Ramiro.

Yo quería preguntarte por qué el título La Cuna del Mal y la conexión con la portada.

La Cuna del Mal viene de una idea que estamos viviendo todos desde hace ya bastante tiempo, ¿no? Simboliza cómo el corazón de la tierra se pudre y sus ramificaciones van contaminando todo por donde pasa hasta llegar a la superficie que es donde estamos todos y de alguna manera, nos vemos afectados. La Cuna como principio de todo niño, de todo ser humano cuando es pequeño. Yo me preguntaba, ¿en qué momento Donald Trump deja de jugar a la pelota para decidir matar gente o Netanyahu o Putin o eso?

 

¿Por qué tengo que vivir peor, por qué me cuesta más todo, la gasolina, la comida… cuando yo lo único que hago es trabajar e intentar tirar para adelante, no? Pues eso es alguien que desde la cuna ya ha ido perfilando una forma de ser y un carácter que al final nos afecta a todos. Era un poco esa metáfora.

 

Desde el principio, desde el centro de la Tierra como nos vemos afectados todos por algo que no tenemos y al final siempre hay un montón de gente que son los que se benefician de todo. Luego, quieras que no, siempre en las grandes tragedias hay grandes beneficios. Queríamos simbolizar eso con la portada. Del corazón que se pudre y va pudriendo todo a su paso.

Guau, pues sí, la verdad que es una gran reflexión. Excelente día para sacarlo a colación (NdR: este día Pedro Sánchez había convocado las elecciones). La banda, porque te has rodeado de grandes músicos y grandes nombres. Javier Canseco, Rodrigo de Lucas, Isaac Palón. ¿Qué buscabas en los músicos de los que te has rodeado para formar esta banda?

Más o menos ya conocía a todos en lo musical. Personalmente, solo conocía a Isaac. Es muy fan de Saratoga y, sobre todo cuando tocábamos en Madrid, me lo encontraba y luego hablábamos un montón. Incluso una vez fuimos a tocar a México y él también estaba por allí. Cosas que pasan.

 

Sobre todo, una vez que ya sabía que eran músicos que me iban a valer, quería que fueran buena gente y que pudieran involucrarse al cien por cien. Porque, aunque yo tenga el nombre de Jero Ramiro y tal, somos todos iguales. Aquí no hay diferencias en nada, ni en los beneficios ni en las pérdidas. Todos decidimos y todos hacemos. Quería gente que se implicara, que tuviera ilusión y ganas de trabajar. Porque esto es muy duro. Es como invertir un montón de dinero en un negocio, en una zapatería, y luego, si no se venden zapatos, perderlo todo. Hay que tener muy claro que esto es muy duro. Estamos en el país que estamos y hacemos la música que hacemos. Lo que nos tiene que mover, sobre todo, es la ilusión y las ganas. Siempre lo digo: con volver a casa con el mismo dinero con el que me fui, me conformo.

Joder, si dices eso después de la trayectoria que tienes…

Sí, pero es que es como empezar de cero. No es empezar de cero del todo, porque, como dices, tengo una trayectoria y la gente me conoce. Pero es complicado, porque hay muchísimos grupos muy buenos y muchísimos festivales. Los discos ya no se venden y tienes que buscar otros caminos u otra forma de trabajar. Es el día a día, en fin. Por eso hay que tener muy claro hasta dónde puedes llegar.

 

Y, bueno, si realmente hay ilusión… Por ejemplo, ahora, dentro de un rato, cuando termine aquí con vosotros, me voy al local porque vamos a ensayar. Estamos todos deseando ensayar porque nos lo pasamos genial. El músico no solo se sube al escenario: ensaya, graba, en mi caso da clases… Hay un montón de cosas que hace un músico y tiene que disfrutar con ellas, porque, si no, lo llevas claro.

 

En cuanto a ellos, a Javi Canseco ya lo conocía porque lo había visto tocar. Me gustaba mucho su manera de tocar el bajo. Su presencia escénica es brutal: mide 1,91, sin botas ni nada. Es una cosa increíble. Además, el tío es un crack diseñando. Se encarga de todo el marketing, de lo que ahora se llama community management. Le llamé y me dijo: «Bueno, es que estoy muy desencantado. He tenido grupos que no han funcionado bien. Ya he vendido todo el equipo y no tengo nada. Me lo pienso y ya te digo algo». Me llamó al día siguiente. No se lo pensó mucho y fue genial.

 

Y luego está Rodri, Rodrigo de Lucas, el batería. En esta última época, las dos veces que Saratoga necesitó batería —cuando se fue Dani Pérez, en 2020, y después, cuando se marchó El Estepario Siberiano—, Rodri estuvo casi el primero en la lista para entrar. Pero, por lo que fuera, a última hora aparecía otro y él se quedaba fuera. Nos mandaba vídeos tocando temas complicadísimos y ahí estaba. Pero la decisión no dependía de una sola persona: decidíamos varios. Al final, se quedó fuera.

 

Así que, afortunadamente para mí, ahora está conmigo. Es de lo mejor que me podía pasar. Su toque a la batería le da alegría y fuerza al escenario. Es un crack. Estoy encantadísimo con Rodri; es un fiera.

 

Isaac es bastante conocido en el ambiente musical de Madrid porque ha colaborado con muchas bandas. Ha hecho coros en discos de Saratoga y de mucha gente. También ha publicado dos discos en solitario con temas suyos. Tuvo un grupo que se llamaba Viga y luego otro, si no recuerdo mal, que se llamaba Universa. En fin, es un músico estupendo.

 

Ya había hablado con varios cantantes para quedar, cantar y tal. No me gusta llamarlo «hacer una prueba». Los primeros eran él y otro chico. El otro, que era de fuera de Madrid, me dijo dos días antes: «Mira, tengo otro grupo. Ya llevo dieciséis años con ellos y parece que ahora va a haber cierta inversión. Creo que puede tener futuro y no voy a poder estar como me gustaría». Le dije: «No te preocupes, que vaya genial». Hace poco han estado tocando en Madrid y les ha ido fenomenal.

 

Como ya habíamos quedado con Isaac, seguimos adelante con él. La primera vez que nos juntamos los cuatro estuvimos tocando canciones de Santa, de Santelmo y de Saratoga. Mi idea inicial era seguir adelante con una banda, sobre todo al rebufo de Saratoga, que era donde estaba. Quería seguir tocando, parar lo menos posible y grabar dos, tres o cuatro temas, quizá un maxisingle o algo así, con las canciones que ya tenía. Y ya está. Luego, al cabo de un año y medio o dos, me replantearía si hacer un proyecto más en serio o colgar los trastos, como dicen los toreros.

 

La verdad es que lo decidí en ese mismo ensayo. Les dije: «Mira, vamos a ponernos a trabajar en un disco nuevo. Tengo canciones, tengo todo. Vamos para adelante con un proyecto nuevo, en serio. ¿Os interesa?». Me dijeron que sí y quedamos en trabajar. No volvimos a ensayar; a partir de ahí, lo que hicimos fue trabajar en las voces del disco sobre las maquetas, porque Isaac tiene un estudio profesional de grabación de voces en su casa.

 

Grabamos las voces y, cuando estuvieron listas, pasamos al estudio para grabar la batería, las guitarras, el bajo y demás. Cuando eso estuvo terminado, añadimos las voces que habíamos grabado meses antes. Y la cosa funcionó muy bien.

 


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