Constrictor
22 de septiembre de 1986
MCA
En la historia del rock, hay tipos que envejecen, otros que con el tiempo desaparecen y luego está Alice Cooper, que cuando parece que ha quedado enterrado bajo los escombros de su propia leyenda, vuelve a salir de la tumba con una sonrisa de psicópata y dispuesto a montar otra carnicería. Eso es lo que sucedió en 1986, después de varios años de silencio y de una etapa especialmente complicada en su carrera, Vincent Furnier decidió que había llegado el momento de recuperar al personaje.
¡Y no escogió precisamente una época discreta para hacerlo! El heavy metal estaba en plena explosión, MTV convertía a los músicos en personajes televisivos y una nueva generación de bandas había descubierto que cuanto más grande, más hortera y más escandaloso fuera el espectáculo, mejor. Mr. Alice Cooper había inventado buena parte de aquello y ahora volvía a casa, para recuperar lo que era suyo.
Así pues, el 22 de septiembre de 1986 aparecía Constrictor, el álbum que devolvió a Alice Cooper a la primera línea de fuego. Este disco no fue un nuevo Billion Dollar Babies, ni pretendió serlo, tampoco fue un milagroso retorno a los tiempos de las grandes ventas de los setenta; fue algo bastante más interesante: el momento en que un veterano que llevaba años perdido comprendió que el nuevo mundo del heavy metal se parecía sospechosamente al mundo que él mismo había ayudado a construir.
Alice había dejado de ser una presencia constante. DaDa, publicado en 1983, había pasado prácticamente de puntillas por el mercado y después llegó una retirada que, vista desde fuera, parecía definitiva. Mientras tanto, el panorama había cambiado a toda velocidad. Mötley Crüe, Ratt, Bon Jovi, Poison y compañía habían convertido el hard rock en un espectáculo de masas. MTV necesitaba caras, actitud y canciones que pudieran funcionar en tres minutos de televisión. Y Alice tenía una cara, una actitud y un arsenal de canciones que llevaban años esperando para volver a ser utilizados.
En una entrevista publicada por The Des Moines Register el 30 de octubre de 1986, Cooper explicó que su regreso tenía bastante que ver con el momento musical:
“It was time. I always knew I was going to come back” (“Había llegado el momento. Siempre supe que iba a volver.”), decía, explicando que había esperado a que el clima musical fuera nuevamente favorable a su clase de rock.
Y entonces apareció Kane Roberts… Si Alice era el monstruo que regresaba de la tumba, Roberts parecía haber salido de una película de acción de los ochenta directamente hacia el local de ensayo. Guitarra enorme, físico de culturista y una imagen que podía provocar un cortocircuito en cualquier detector de testosterona. Pero reducirlo a su aspecto sería injusto. Roberts aportó canciones, guitarras y una energía que Cooper necesitaba para reconstruir su sonido. El propio Alice lo dejó claro en una entrevista de la época:
“This is the attitude I’ve been looking for” [“Esta es la actitud que he estado buscando” (Power Hour, 1986).
El disco
Centrándonos en el aspecto musical, desde «Teenage Frankenstein», Constrictor deja claro que Alice no ha vuelto para tocar “I’m Eighteen” con una sonrisa nostálgica y cobrar el cheque. Las guitarras tienen más músculo, la producción de Beau Hill está perfectamente instalada en 1986 y el disco respira ese hard rock de alto voltaje que dominaba las emisoras y las revistas de metal. «Give It Up», «Thrill My Gorilla», «Simple Disobedience» o «The Great American Success Story» pueden sonar hoy inevitablemente ochenteras, pero ésa era precisamente la intención.
Alice no estaba regresando al pasado. Estaba intentando volver a formar parte del presente. Pero si había alguien capaz de ayudar a Alice Cooper a recuperar su trono del espectáculo macabro, ése era el asesino de la máscara de hockey, Jason Voorhees. «He’s Back (The Man Behind the Mask)» fue escrita para Friday the 13th Part VI: Jason Lives, estrenada en 1986, y la asociación era tan obscenamente perfecta que parecía diseñada en un despacho de marketing por un psicópata con una botella de Jack Daniel’s. Jason y Alice.
Cine de terror adolescente y ‘shock rock’. Dos iconos que no necesitaban presentación. La canción terminó incorporándose a Constrictor y se convirtió en uno de los grandes ganchos comerciales del regreso. Pero el asunto iba bastante más lejos. «Teenage Frankenstein» y «Hard Rock Summer» también estaban relacionadas con Jason Lives. Alice estaba reapareciendo simultáneamente en discos, cine, televisión y videoclips. Se estaba fraguando un fenómeno comercial muy ‘años 80’.
Y, como parece acostumbrarnos, MTV jugó un papel muy importante. El canal que había convertido el videoclip en una pieza fundamental de la industria necesitaba constantemente nuevos personajes. En este sentido, Alice Cooper era un personaje de primera división que llevaba años esperando volver a entrar en antena, gracias a una estética que era prácticamente material televisivo prefabricado: maquillaje, sangre, guillotinas, serpientes, muñecos, disfraces, teatralidad y un catálogo de canciones que permitía construir un espectáculo visual sin necesidad de inventar absolutamente nada.
Lo más divertido es que, mientras buena parte de los grupos jóvenes del momento parecían estar descubriendo cómo convertir el rock en una película, Alice llevaba haciendo películas encima de un escenario desde principios de los setenta, aunque ahora regresaba con una producción adaptada a los nuevos tiempos.
La gira “The Nightmare Returns” fue el otro gran golpe de efecto. En noviembre de 1986, Billboard documentaba varias fechas agotadas y anunciaba la retransmisión de un concierto de Alice Cooper por MTV desde el Joe Louis Arena de Detroit durante Halloween. ¡Ni más, ni menos! Era imposible encontrar una fecha más apropiada y más comercial para el público estadounidense. Alice no iba a regresar tranquilamente un martes por la noche. Iba a hacerlo en Halloween, desde un pabellón gigantesco y ante una audiencia televisiva. ¿Alguien da más?
El espectáculo acabaría convirtiéndose en The Nightmare Returns, con un repertorio que mezclaba material nuevo con los clásicos que el público seguía reclamando. «Welcome to My Nightmare», «Billion Dollar Babies», «No More Mr. Nice Guy», «School’s Out» y «Elected» convivían con canciones de Constrictor. El mensaje era bastante evidente: Alice no estaba renegando de su pasado, pero tampoco pensaba vivir exclusivamente de él.
La prensa especializada se volcó con el regreso de Cooper. Kerrang!, por ejemplo, recibió su regreso con el inequívoco «He’s back!». Y no era una exageración publicitaria cualquiera. Con todo, lo curioso es que Constrictor no necesitó convertirse en un monstruo de ventas para cumplir su misión. El álbum alcanzó el número 59 del Billboard 200 estadounidense y el 41 en Reino Unido.
En Canadá obtuvo certificación de oro. Son cifras respetables, pero están muy lejos de los gigantes de la carrera de Cooper. ¿Entonces dónde está el supuesto boom? Precisamente en que el fenómeno fue mucho más grande que el número de copias vendidas. La cosa estaba en que Alice Cooper volvió a ser visible. Y eso, después de varios años de estar prácticamente desaparecido, era enorme.
Tengamos en cuenta que en 1986 no había redes sociales ni plataformas de streaming que pudieran convertir una canción en viral en cuestión de horas. Había revistas, radio, televisión, MTV y videoclips. Era todo más lento y si querías construir un regreso a lo grande, necesitabas estar en todas partes. Y Alice empezó a aparecer en todas ellas, con una ventaja substancial: tenía historia, no necesitaba explicar por qué llevaba una serpiente al escenario, no necesitaba justificar la sangre, no necesitaba inventarse una personalidad.
Él había hecho todo eso cuando la mayoría de sus nuevos compañeros de cartel todavía estaban aprendiendo a tocar. La ironía era fantástica. El heavy metal ochentero estaba descubriendo la teatralidad mientras su antiguo profesor regresaba para darles otra lección. El propio Cooper lo resumió años después al recordar aquel periodo:
“I kinda felt like, «I can take my crown back.»” [(“Sentí algo así como: «Puedo recuperar mi corona””.) testimonio de Alice Cooper incluido en el documental Super Duper Alice Cooper (2014), dirigido por Reginald Harkema].
Y ésa es probablemente la mejor manera de entender Constrictor. No como el disco que devolvió a Alice Cooper a la cima comercial de los setenta, porque eso sencillamente no ocurrió. Tampoco como un intento de fingir que el tiempo no había pasado. Constrictor es el disco que consiguió algo mucho más difícil: hacer que Alice Cooper volviera a parecer peligroso.
Veredicto
Si vemos el disco en general y en perspectiva, algunos elementos han envejecido mejor que otros, sin duda. Hoy por hoy, es imposible escuchar «Thrill My Gorilla» sin asumir que estás metiendo la cabeza directamente en 1986, pero ése es también parte de su encanto. Constrictor es un documento de aquel momento: el instante en que el shock rock de los setenta se encontró con el heavy metal de los ochenta y decidió que todavía quedaba mucha sangre por derramar.
Y, por otro lado, Alice había aprendido algo importante durante su ausencia: el monstruo no tenía que competir con los jóvenes, tenía que recordarles quién había construido el laboratorio.
Además, Constrictor tiene el mérito de no limitarse a recuperar al personaje. Consigue devolverlo a un escenario que había cambiado por completo desde su última gran época. Las guitarras, la imagen, MTV, el cine de terror y ese nuevo público del heavy metal forman parte de una misma jugada: Alice no volvía para vivir de los recuerdos, sino para demostrar que todavía podía jugar en aquel terreno.
Así pues, Constrictor no fue el regreso de Billion Dollar Babies. Fue el regreso de Alice Cooper a una cultura rock que, mientras él estaba fuera, había aprendido a hablar su mismo idioma. Un idioma que cuando volvió, con una serpiente alrededor del cuello y una sonrisa de hijo de puta, descubrió que todavía entendía perfectamente.


Jordy Stanley. Profesor de Lengua y Literatura, historiador y freaky en general, posee diferentes obras de ámbito académico y divulgativo. Su último libro, Conan a lo largo de los filmes (PanoArtBooks, 2022) ha agotado sus dos ediciones. Entre lo destacado de su discografía, podemos hallar Henry Dark (2009), de su anterior banda, HENRY DARK y el flamante LP, KISS my Covers (2024), donde tributa a KISS, la banda de su vida, de una manera muy particular. Guitarrista y cantante, otra de sus múltiples facetas es la de youtuber y redactor musical.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
