The Rumjacks demuestran en Barcelona que quieren jugar en la liga de Dropkick Murphys

The Rumjacks + Paüra + Última Tormenta

Sala Upload, Barcelona

17 de mayo de 2026

Organiza: HFMN Crew

Crónica: Jordi Tàrrega

Fotografía: Marc Fernández (su primera vez como fotógrafo…)

Siempre que vienen The Rumjacks a tu ciudad uno se siente un poco más feliz. Estos australianos poco tienen que envidiar a los Dropkick Murphys a pesar de que no tienen su poder de convocatoria y un Upload les basta para que disfrutemos de ese punk celta que consiguen bordar. Llevan ya varios discos excelentes y la parroquia barcelonesa acudió. No era una tarde fácil para un Poble Espanyol que recibía la visita de La Renga, mítica banda argentina que llenó con hasta 5000 personas el recinto principal. Costó aparcar, pero lo conseguimos…

 

 

Última tormenta: punk, reggae y ska colorista

Debido a la enorme dificultad para aparcar me perdí casi todo el show de Última tormenta. Divertida y colorida propuesta a medio camino entre el punk y el ska, con un sexteto que incluye vientos. Cantan en castellano y se formaron en 2024, y ese último tema convenció a una sala Upload bastante despoblada y algo tímida, pues la gente no estaba próxima al escenario.

 

 

Paüra convencen con mucha clase

Disfruté especialmente el breve show de unos Paüra que jugaban en casa y que presentan un proyecto absolutamente rodado y efectivo. Un cuarteto comandado por Hector Ternura, que vestía boina y motivos de leopardo. Practican un punk rock con dejes muy de los 90, cantado en catalán y del que destacaron cortes como “No sempre hi serem”. La lástima fue que la batería no sonaba especialmente bien, pero vaya, el trabajo de Guillem Jabat es magnífico. Es muy rápido y sus breaks precisos para que luzcan temas como “Temps o vida”, con ese bajo tan Green Day.

 

Compactos, con presencia, temas que calan y juegos de tempo como en “Somnis trencats”. Pidieron al público que no fuera tímido y se acercara, pero ese día era de punkies vergonzosos. Me pareció que la gente lo pasó especialmente bien, pero comedida y atenta. De verdad que en su estilo es de lo mejor que hay en tierras catalanas y la banda maneja el directo con muchas tablas. Y lo más importante: hay temas que funcionan como “Cendres”. Les marcaremos de cerca, pues desde Crim que no me calaba tanto una banda cantando en catalán.

 

 

The Rumjacks siendo The Rumjacks

Y con una leve demora respecto a la hora de salir a escena apareció el sexteto y lo hizo como en su último concierto en la misma Upload: con “Come Hell of High Waters” y con un Mike Rivkees armado con su whistle y consiguiendo que la sala se moviera como debía. Fiesta irlandesa repleta de actitud que fue continuada con “Kirkintilloch”. Coros reales, gamberros unidos al acordeón de Kyle Goyette y la mandolina de Adam Kenny. El vocalista espetó eso de: “Somos The Rumjacks” y atacaron el “A Fistful of Roses” con desparrame generalizado. Fuimos allí por eso.

 

El “Cold like This” sonó a himno total y evidenció que el último disco Dead Anthems está (casi) a la altura de Hestia. Pero claro, luego suena el “Bullhead” del segundo mencionado y la sala se vuelve más loca todavía. Antes había hablado el bajista Johnny McKelvey para seguir la fiesta irlandesa con “Iron”. La verdad es que el sonido era mucho mejor que en las dos anteriores bandas, especialmente en la batería del mostachudo Pietro Della Sala. Luego la belicosa y hooliganera “Father’s FIght” sembró de pogos la platea, siendo un puro disfrute.

 

El cenit de la noche lo puso, como no, el “An Irish Pub Song”, ese temazo primerizo que les puso en el mapa con un riff antológico de whistle. Los móviles asomaron para grabar y cantamos cual taberna llena de borrachos. Presentaron el “Lizzie Borden” como un tema sobre una chica que mató a su familia con un hacha. Buena canción, pero no mejor que el “Rythm of Her Name”. Aquí Rivkees se calzó la acústica y la banda se fue uniendo en un canto de hermandad. De lo mejor que han grabado nunca…

 

 

Disfrutamos del “An Irish Goodbye on St. Valentines Day”, otra de las fundamentales. Posos tristes y romance roto que pasa a fiesta folk rápido. Enorme trabajo de Kyle al acordeón y coros en una banda fiable, rodada y muy divertida. Luego dieron paso a un mix con canciones varias, empezando con “Uncle Tommy”, encadenando sin respiro hasta cuatro temas y dando protagonismo vocal a toda la banda. No utilizan pregrabados, ellos pueden con todo. El vocalista presentó a la banda y encaró un “Across the Water”, que es de lo más “comercial”, o más “Green Day” que poseen.

 

Reivindicaron su “australianidad” y pasaron a la maravillosa “Hestia”, un corte lobuno sobre una chica que ya es todo un clásico en su haber. Eso dio paso a otra de las más laureadas: “Light in My Shadow”. De verdad que me parece un himno al nivel de “Bro Hymn” de Pennywise o al “Gotta Go” de Agnostic Front. Estamos hablando de palabras mayores, lo sé, pero… esto está para ser himno de equipo de rugby de las antípodas. Desparrame y gloria. Lo que me pareció raro es el hecho de no hacer cantar a la concurrencia una vez tras otra ese mítico estribillo…

 

Pasamos a los bises con la preciosa “Goodnight & Make Bends”, tan melódica como efectiva e hímnica. Aquí la mandolina de Adam es la clave, y todo se puso en rampa de salida para cerrar con la versión “I’ll Tell Me Ma”, muy verbenera y en clave The Pogues. Espectacular velada de folk-punk irlandés con unos Rumjacks que siempre cumplen en directo. Si a ello le añades a Última Tormenta y a Paüra como teloneros te queda una fiesta muy completa, pero el desparrame más absoluto se vivió al lado con La Renga… Muy comedidos los barceloneses frente a la turba argentina que lo daba todo justo al lado. ¡Pero ni de coña cambiaba mi apuesta por los de las antípodas!

 

 

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