The Bangles
Everything (1988) – Columbia
Artículo colaborativo: Jordi Tàrrega Amorós & Yolanda Sabater Algarra
Una de las baladas más icónicas de finales de los 80. Fue número uno en las listas de Estados Unidos y Reino Unido y, aunque yo no estaba allí, estoy segura de que sonó hasta la saciedad en radios de todo el mundo. No sé si diría que fue su one hit wonder, pero lo que sí está claro es que después de aquello la fama, los egos, las tensiones o vete tú a saber qué acabaron superándoles, y poco después se separaron. Pero para entonces ya habían creado una de las grandes baladas de la historia. Y sigue perdurando hasta hoy. Creemos que, por muchas razones, era imperativo volver a sacar a la luz esta gran obra.
Contexto histórico (Jordi Tàrrega)
Era 1988 y esta canción entró en mi vida y quedó marcada a fuego pues fue la primera canción que bailé en mi vida con una chica. Eran unas colonias de verano y en la discoteca sonó, y claro, la mezcla de emociones y semejante banda sonora hicieron que fuera incluso más especial para ese niño de 10 años. Para más inri, en Catalunya, hubo una campaña del cava Codorniu en fechas navideñas en las que utilizaron la canción como «jingle» y sustituían el «Close Your Eyes» inicial por «Codorniu». Fue una gran campaña de publicidad, pues cuando suena esta canción a día de hoy, la asocio con la marca.
La canción fue compuesta por Susanna Hoffs (que la canta) junto a Tom Kelly y Billy Steinberg. Y y leyenda dice que les sirvió de inspiración una visita a la tumba de Elvis Presley en Graceland en la que hay sobre la tumba, una llama eterna que representa la eternidad del ídolo. Lo que fue sorprendente, es que llovía y que esa llama eterna estaba apagada por motivos técnicos. Y por su lado, Steinberg, recordaba una llama eterna que visitaba a menudo en una sinagoga siendo niño, y que recibía el nombre de la canción: «Eternal Flame». Ya habían colaborado como trío compositivo, lo cual les era natural componer otra canción más, lo que con esta hicieron historia de la música.
Otra historia que nos puede parecer imposible es que el productor Davitt Sigerson reunió a la banda y les comunicó la decisión de que esa canción no iba a entrar en el disco para decepción de Hoffs. La primera demo era muy guitarrera, y a pesar de que la canción demandaba teclados, en las Bangles no había teclista. Tampoco gustaba el hecho de que no hubiera batería. Pero ese productor le confesó a Susanna que no se podía sacar la canción de la cabeza, trabajó en arreglos e ideas y le gastó una broma a Hoffs: le dijo que Olivia-Newton John grababa sus canciones totalmente desnuda. Así fue grabada, hasta que Sigerson le confesó que era una broma. ¡Demasiado tarde! Susanna Hoffs grabó todas sus partes vocales totalmente desnuda en el estudio.
La letra (Yolanda Sabater)
Vale, no estamos ante una de las letras más profundas ni más elaboradas de la historia, pero, curiosamente, muchas de las canciones que han quedado para el recuerdo han sabido apoyarse más en la melodía que en la propia letra. Y sí, puede que la letra de esta canción sea casi prescindible y que, al final, lo único que terminemos repitiendo en bucle sea la melodía, independientemente de cuál hubiera sido la letra.
Curiosamente, la inspiración surgió durante una visita de Susanna Hoffs y Billy Steinberg a Graceland, residencia de Elvis Presley, donde siempre hay una llama encendida en su honor. Según cuentan, en ese momento la llama estaba apagada por un fallo técnico, algo que resulta bastante irónico y ligeramente triste.
La música (Yolanda Sabater)
Musicalmente, “Eternal Flame” funcionó tan bien porque todos sus elementos están al servicio de provocar emoción, nostalgia y romanticismo. La producción es minimalista y elegante: ningún instrumento domina realmente el tema y la protagonista absoluta es la voz de Susanna Hoffs.
El piano actúa como la base emocional de la canción, casi como un bajo continuo que sostiene los acordes y guía tanto la armonía como el pulso rítmico de forma sencilla y delicada. Aunque no se trata de una composición especialmente compleja, precisamente esa aparente simplicidad terminó convirtiéndose en una de sus mayores virtudes. Basta escuchar esas tres primeras notas ascendentes, con la última prolongada, para que la melodía quede grabada en la cabeza de inmediato. En apenas algo más de una octava lograron condensar toda la esencia melódica del tema, incluso atreviéndose con un registro agudo (entre el do4 y el do5) que podría parecer arriesgado, pero que Susanna Hoffs interpreta con total naturalidad.
Como buena producción de los años 80, la canción incorpora sintetizadores, aunque de forma muy sutil. Su función es más atmosférica que protagonista, creando una textura envolvente sin robar espacio al resto de instrumentos. Lo mismo ocurre con la batería: sonido ligero, predominio de platillos y muy pocos bombos, manteniendo siempre el pulso sin romper la intimidad del tema.
También merece especial atención el uso de las pausas y los silencios como recurso expresivo. Ese espacio entre frases añade todavía más sensibilidad y funciona como un puente emocional entre estrofas, acompañado de una reverberación suave y delicada que da sensación de respiro.
En la parte final, la canción alcanza su momento más intenso con Susanna moviéndose hacia las notas más agudas y unos coros muy potentes, casi en semi-canon, que aportan fuerza y terminan de redondear el carácter conclusivo y emotivo del tema.
Veredicto (Jordi Tàrrega)
El disco Everything de las Bangles no fue precisamente un éxito de ventas muy a pesar de que el “Eternal Flame” llegó a ser número 1 a lo largo y ancho de todo el mundo. Las rencillas en el seno del grupo saltaron y eso hizo que el grupo se disolviera y no se junteara otra vez hasta 1998. Para la historia queda una power ballad de manual y una de las canciones que deben estar en cualquier recopilatorio de los 80. Es una canción lacrimógeno-evocadora a más no poder y la voz de Susanna Hoffs es la perfección para la delicadeza sedosa que transmite una canción inmortal. Recuerdo escucharla por primera vez, y ese inicio, ya te da a entender que estás ante algo enorme, capaz de acariciarte el alma. Y es que es todo tan bonito, que parece una nana.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
