Stoned Jesus + Wheel + Ice Sealed Eyes
Sala Razzmatazz 2, Barcelona
9 de abril de 2026
Organiza: Route Ressurrection
Crónica: Jordi Tàrrega
Fotografía: Juanjo (MaxMetal) Fotos del concierto de Madrid
Mi disco favorito de 2025 fue el Songs to Sun de Stoned Jesus, así que no me podía perder la oportunidad de verles presentando tamaña maravilla. La Razz 2 estuvo con cortina, pero los asistentes al evento tenían muy claro a lo que iban y participaron de los conciertos con una entrega total a pesar de que lejos estuvimos de tener una gran entrada en la ciudad condal. Era un pack de tres bandas muy diferentes entre sí, pero también terminó siendo una oferta especialmente atractiva y muy potente. Lo que sí hay que decir es que, a primera hora, y para los teloneros de los teloneros, la sala no lucía especialmente llena.

Ice Sealed Eyes aprovechan su oportunidad
Desde Bélgica nos llegaba esta agrupación de metalcore en formato cuarteto que causó una muy buena sensación por mucho que distaran estilísticamente hablando con las dos bandas que compartieron protagonismo. Entré a la sala con el show a medias y el vocalista combinaba guturales con voces limpias con clase y sin esfuerzo a la vez que las luces azules daban personalidad a la propuesta. Todos iban de negro y había unos focos laterales de luces para reforzar un directo del que destacaron “Suffocate” y “Acid Tears”.
En “Bloom” su líder pidió participación del gentío, que poco a poco se iba metiendo en un concierto bien llevado, pero muy distal en lo estilístico respecto a Stoned Jesus o Wheel. Cuando el vocalista nos dijo que el guitarrista no era el titular, y que se aprendió las canciones para la gira a la velocidad récord, valoramos especialmente su esfuerzo. Era su último bolo con Ice Selaed Eyes. Finalizaron con “Inner Wings”, con toda la sala con el puño alzado y con un tremendo momento a blast beat. Hay muchas bandas similares, pero ellos cumplen y convencieron.

Wheel han subido dos niveles…
Había visto a Wheel en anterioridad y poco me habían convencido en su día. Ahora me toca recoger cable y decir de ellos que son una agrupación de metal progresivo de alta calidad, con personalidad y unos músicos muy capaces de todo. La gracia de Wheel es que marcaron un show completo, más extenso incluso que el de Stoned Jesus, y ya en “Submission” dejaron claro que no estaban de vacaciones. Cuarteto muy rodado y capaz en “Up the Chain”. La verdad es que esos desarrollos de energía sostenida a punto de estallar que consiguen son muy notables.
Riffs entrecortados y cambios de ritmo al final de los temas hacen que el prog técnico de “Ascend” te maraville. Nada que ver con ese grupo telonero que vi años ha, y juraría que el nuevo bajista es el que les da el plus que necesitaban. Los bucles rítmicos de “Resident Human” y esas luces rojas cautivaron a una sala especialmente participativa. No hablaron hasta el inicio de “Old Earth” y, por momentos, me pareció que el grupo ha ahondado en el progresivo emocional y, un poco, se distancia del metal progresivo de manual. El batería es perfecto y el sonido en cortes como “Porcelain” hizo que viésemos a un grupo con mucho que aportar a la escena.
La voz de James no parece nada del otro jueves, pero es que es perfecta para lo que proponen. Llevaba un peinado muy a lo Marius Duda y “Fugue” volvió a convencer para que jugaran a hacer posturitas y poses en “Empire”, y en lo mejor de la noche: “Voltures”. Sonidos muy 90s y algún algo pregrabado para que terminaran con “Wheel” y nos dejaran más que convencidos, de que están, incluso, para tocar en un Be Prog. Su último disco es muy bueno y tienen momentos muy Soen, cosa que te dice que cuidan especialmente los estribillos. Impecable.

Stoned Jesus: una hora de gloria stoner
Desde Ucrania venía el trío stoner con ganas de demostrar que su nueva obra es exquisita. Empezaron con esa maravilla que lleva por nombre “New Dawn” y sus casi nueve minutos, con un volumen exagerado, pero ya viendo que lo que teníamos delante era una experiencia densa que lo basa todo a golpe de riff. Andrew Rodin iba con los ojos pintados y la batería de Ihor era plateada, pero más allá de lo estético: despegamos. La cosa iba de riffs y el de “Shadowland” es imbatible… Pudimos ver la bandera ucraniana sobre un ampli Marshall, pero a esas alturas ya estábamos todos hipnotizados.
Igor Sydorenko perdió la púa y empezó un parlamento. Próximo, divertido, pero a la vez, marcando distancias. “Rituals of the Sun” fue la primera visita a su material más antiguo, y ese mismo líder se sacó la chaqueta mientras casi que tocaba. Hubo un recuerdo a la hucha de resistencia de guerra y tengo que decir que el merchandising no era de precios abusivos. Nos contaron que hacía cinco años que no tocaban “Hands Resist Him” y volvió la hipnosis colectiva al son de un bajo que les lleva en volandas. Y es que hubo muchos momentos de los que te quedabas flotando. Incluso, en esta, hubo un punto de teatralidad.
La empalmaron con “Low”, con fragmentos a toda velocidad, con un gran papel de la batería y con Andrew cantando desde el bajo. Nada pregrabado… La sala se volvió loca y pidieron a viva voz el “I’m the Mountain”, que no tenía que venir en ese momento, pero si la audiencia la pide… pues la tocas. Es el tema más extenso del repertorio y en la intro la sala rugió. Fue impresionante ver cómo la gente cantaba la letra del que es su tema más aclamado. Pidieron silencio, y así acatamos, con momentos juguetones como el que Igor da de beber al bajista que abre la boca mientras toca.

Algo que se impresionó fue el que la gente, sin venir a cuento, gritaba… pues esta música te toca algo atávico y personal y hace que saques ese animal interno que todos llevamos dentro. Recuperaron el “See You on the Road” y la fiesta continuó con ese riff monolítico y certero. Qué maravilla es Songs to Sun…. Y a pesar de que llevábamos poco, nos fuimos a los bises, que empezaron con la tremenda “Wounds”, con unos aires 90eros que la hacen diferencial. La gente se volvía loca y el grupo aprovechó para pedir un circle pit en “Here Come the Robots”. Tiene ese punto sideral y reminiscencias de Voïvod con sus atonalidades.
Su líder terminó sin camiseta, orgulloso él, y a pesar de que no fue un concierto extenso, sí que condensaron su propuesta y te la lanzaron a la cara. Primera experiencia con Stoned Jesus y firme convencimiento de que estos ucranianos poseen algo sumamente especial y que cada disco que sacan supera al anterior. Wheel y Stoned Jesus estuvieron estelares, y a pesar de que no fue un llenazo, quedó patente que quienes les vamos a ver, comulgamos con su música.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.






