94/100
6 de febrero de 2026
Inside Out Music
Los paralelismos entre Karnivool y Tool seguramente darían para un par de artículos; y es que no solamente comparten las tres últimas letras del nombre, también comparten ese tipo de identidad sonora inconfundible, densa y muy personal, aunque cada banda la proyecte a su manera. El último punto en común es la paciencia que exigen a su público: los fans tuvimos que esperar 13 años para que Tool publicara su quinto disco Fear Inoculum y la banda australiana ha necesitado también 13 años para publicar su cuarto álbum IN VERSES.
El disco arranca con una melodía suave, pero en cuestión de segundos irrumpe la banda al completo con uno de los cortes más potentes del álbum. “Ghost” es hipnótica: un tema que te atrapa a base de insistencia, con un riff de bajo que golpea una y otra vez hasta dejar huella. Su segundo tema, “Drone”, demuestra lo poliédricos que son, con un ritmo con más groove que va interrumpiéndose con otros pasajes más técnicos y tempos extraños; de estas canciones con la que caminar chasqueando los dedos al ritmo de la canción
“Aozora” muestra al principio un sonido más frágil y vacío para envolver una historia de desesperanza cuando parece que no hay salida y aumentar la contundencia a medida que avanza la canción y terminar con un lema repetitivo “waiting for the great escape”. Animation tiene un equilibrio de unos versos lentos donde la voz de Ian nos susurra que le dejen saltar para liberarse con unos estribillos más rockeros y partes instrumentales sublimes que redondean el tema.
“Conversations” se mueve sobre una base rítmica suave y contenida de Steve Judd, con un tono más melancólico. Retrata ese diálogo interno que aparece cuando estamos agotados o desbordados, atrapados en los mismos errores. Y cuando la canción se cierra con el “keep digging now” repetido, la sensación es exactamente esa: que la insistencia te va hundiendo poco a poco. “Reanimation” funciona casi como una prolongación natural del tema anterior: vuelve a arrancar con un mantra —“feeling alone in a crowded place”— y suma la guitarra invitada de Guthrie Govan (The Aristocrats), que deja una pieza de belleza fría, de las que erizan la piel más de una vez.
Karnivool recupera para este álbum el single que lanzó en el ya lejano año 2021, “All it takes”. Con un sonido más duro que en las anteriores canciones pero manteniendo las guitarras estas melodías tan hipnóticas y sello identificativo de la banda. “Remate self-control” es un gran ejemplo de “simplicidad aparente”: una construcción contenida que esconde una complejidad técnica notable, donde las notas largas —paradójicamente— sirven de base para una batería con líneas y ritmos asombrosos.
“Opal” vuelve a las tonalidades más apesadumbradas en una poética historia de desesperanza cuando se lucha contra viento y marea, temas muy recurrentes en la banda australiana. Y aunque “Salva” también tenga una gruesa capa de tristeza en que se relata los últimos instantes de una relación –de la cual la mayoría podemos vernos reflejados en algún capítulo de nuestras vidas–, la canción tiene un punto de inflexión y un clímax final que deja asomar una idea clara: hay vida más allá. Sin duda un tema que sabe tocar lo más profundo de nosotros.
Los admiradores de Karnivool estamos de celebración porque, pese al tiempo transcurrido desde Asymmetry, han vuelto con un disco que supera expectativas, desprende sensibilidad y los reafirma como una de las bandas más sólidas de la escena prog. IN VERSES, aunque se ha publicado en febrero, ya cuenta con muchos puntos para convertirse en el disco del año del metal progresivo.

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