All Time Low + Mayday Parade
Sala Salamandra L’Hospitalet de Llobregat
15 de febrero de 2026
Organiza Live Nation
Redacción por Marc Fernández
Fotografías por Redes sociales de los grupos
Vivimos una era en la que grupos que a priori sin jóvenes se convierten inexorablemente en nostálgicos, desplazándose insidiosamente de “ese rock para jovencitos emos” al recopilatorio de “Rock para Padres” de Spotify. Con unas canas de más pero con la energía joven intacta, All Time Low visitaban la ciudad condal para devolvernos a los felices 2000s, desplegando un espectáculo que pide a gritos un recinto más grande que sin duda terminarán por conquistar.

Mayday Parade
Con una Razzmatazz más llena que los dms de tu amiga después de subir una foto en bañador, Mayday Parade descargaron un atrapante concierto que conmemoraba sus dos décadas sobre las tablas. Como buen Paco, los temas me sonaron como una retahíla muy larga de fragmentos de American Pie, pero contra todo pronóstico me sorprendí a mí mismo sonriendo y moviéndome al ritmo de su música.
En lo personal desconocía la pegada que de la que gozan Mayday Parade, pensando que eran unos teloneros cualesquiera, pero lo cierto es que cuándo cayeron “Back Cat” y “Jamie All Over” la sala respondió como si estuviera escuchando el hit del show principal. Fue un grato descubrimiento que hizo que su show de poco más de 40 minutos se hiciera incluso más rápido. Terminado su concierto me quedé con ganas de poder verlos en solitario, sin adolecer de las penurias que siempre implica ser un telonero.

All Time Low
Precedidos por un audio con el mejor momento de Rocky Balboa, All Time Low salieron a escena al ritmo de «SUCKERPUNCH», que empalmaron rápidamente con una «Weightless» que fue coreada hasta la afonía. La banda supo nutrirse de la energía de un público joven compuesto principalmente de parejitas y expats, y que en todo momento supo estar a la altura de unos músicos a los que se veía tan contentos como enérgicos sobre las tablas.
También supieron jugar con la brevedad de sus temas, enlazándolos uno tras otro despiadadamente, tal y como hicieron con «PMA» y «Damned If I Do Ya (Damned If I Don’t)». «Hay más gente aquí que la última vez que vinimos» señalaron notablemente impresionados por lo abarrotada que estaba Razzmatazz, tomándose en el proceso el primer respiro en todo el show.

El frenesí regresó con «Time-Bomb» y «Backseat Serenade», que pusieron a las primeras filas a saltar con la solvencia de una clase de aerobic. Las pulsaciones bajaron un poco con el medio tiempo de «Something’s Gotta Give», inaugurando una batería de canciones tranquilas que incluyó un breve snippet de «Into Deep», pese a que el momento definitivo para enrollarse con tu media naranja vino con la sentida «Missing You».
Matuvieron el set acústico para encarar la melancólica «Remembering Sunday», culminando uno de los momentos más íntimos y especiales de la noche. La marcha volvió de la mano de «Everyone’s Talking», y para «Sleepwalking» un mar de luces inundó la pista para acompañar al ritmo de la música. La queridisima «Monsters» puso a todo el respetable a cantar antes de una precipitada desbanda del escenario que sólo podía significar una cosa: era el momento de la tanda de bises.

La primera en caer fue «The Weather», que contó con la aparición de Derek Sanders de Mayday Parade, que en la línea de todo el bolo fue seguida rápidamente por «Lost In Stereo», todo un himno de la banda. Para “Jamie All Over” aparecieron unos muñecos que bailan y saludan como idiotas.
Para un metal paco como yo, que lleva años tratando de abrirse a nuevas experiencias musicales, un concierto así fue un bienvenido soplo de aire fresco. La energía del grupo no tuvo fin, y su buen rollo resulto contagioso. La positividad se pudo respirar hasta en la pista, poblada principalmente de felices parejitas y de forofos que se limitaban a sonreír y dar saltos, sin crear la clase de problemas que, desafortunadamente, son relativamente comunes en géneros más duros.
En definitiva, ver a All Time Low fue la mejor manera de pasar un domingo por la noche, y no puedo sino desear que más metal pacos como yo les dieran una chance. Es más, me atrevería a decir que serían una gran incorporación a cualquier festival de metal tradicional, que por lo general tienden a traer grupos cuyos días de gloria hace mucho que se terminaron.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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