Después de que la semana pasada os trajéramos la primera parte, de esta extensa entrevista con nuestros Furi Helium, aquí tenéis la segunda. Como veréis, las extensas respuestas nos permiten entender mejor los entresijos detrás de esta banda de thrash, que acaba de publicar su segundo lanzamiento.
Quisiera que me explicarais el significado de las canciones que componen vuestro reciente No Altar Stands Eternal.
Sergio: Empezamos con las dos primeras, ya que he estado muy involucrado. Cada disco es un producto del momento en el que se ha creado. Para mí, nos ha marcado muchísimo toda esta situación de genocidio visto en directo, mientras estábamos componiendo las canciones. «Bloodspiller» y «Empty Shells» son dos puntos de vista diferentes, del mismo problema. «Bloodspiller» nos habla de esta maquinaria de guerra, de estos países imperialistas, que tienen sus objetivos de beneficio político y económico, sin que les importe la vida de las personas. Tanto de las personas sobre las que arrasan, como las que obligan a combatir en su nombre. Es más etéreo, pero la inspiración viene de allí. «Empty Shells» es el otro punto: nuestra reacción como sociedad, en esta era super digital, donde vives pegado al móvil y a Instagram, que te empiezas a encontrar en Twitter videos de niños mutilados en Palestina y te quedas en plan: «¿Pero cómo podemos estar permitiendo esto? ¿Cómo puede estar pasando?». A mí me deja tocadísimo, el hecho de que luego haces scrolling y te encuentras un montón de memes y te ríes. ¿Qué puedo hacer yo? Bueno a mí los memes me dejan más tranquilo y me río. Eso sigue pasando y lo ves, pero estás muy insensibilizado a ello.
David: Una lástima que no esté Kírian, porque es el letrista principal. Así de letras o ideas que surgieron entre él y yo, donde tuve inspiración está «Criminals». Inicialmente estaba la música hecha y aún no teníamos letra, como en muchas canciones. Quería hacer una canción en la línea de «Obsolete», no tanto crítica al consumismo en este caso, sino a la leyenda esta de los millonarios hechos a sí mismos. Creemos que es una farsa y la letra llama criminales a estas élites, que controlan la sociedad desde las sombras. No hablamos de Illuminatis ni de historias de estas (risas) esto es la realidad. La gente con billones de dólares son los que nos controlan al fin y al cabo. La letra que escribí yo en este álbum fue «Orangutan Klan (L.N.L).», que habla sobre la abstinencia, para no llamarle obviamente el mono (risas). Como si se hubiera metido una bestia en mi casa, no puedo echarla y me está volviendo loco. «12 Mirrors» surgió la idea por el experimento de Stanford de los roles. Pusieron a doce personas en el rol de prisionero y doce en el de policías y tuvieron que parar el experimento a la semana, porque el poder corrompe. Ya estaban dando palizas. «Tidal Disruption» es otro tema en la línea de «The Inherent Fate» (del anterior disco), ya que también nos mola mucho la temática del espacio, «The Chronophage» también va un poco por ahí.
Sergio: «Tidal Disruption» lo propuse yo, porque lo leí en un artículo científico: Tidal Disruption Event. Me encantó como nombre y quería una canción que se llamara así y entonces empecé a investigar. Es un fenómeno astronómico, en el que una estrella pasa demasiado cerca de un agujero negro y es absorbida, de manera que no lo puede evitar. Te ves absorbido por eso y estás jodido. A partir de allí, lo desarrollamos a modo de metáfora. Esa canción es de las más etéreas del disco y la puedes interpretar como te dé la gana. Como persona, de las cosas que te llevan a un punto de no retorno, de estar hasta la polla de lo que sea. Te arrastra y no puedes hacer nada, vas a explotar. O como sociedad, no podemos evitarlo, por muy pacíficos que seamos. Realmente lo forcé un poco a partir del título, porque quería una canción que se llamara así, pero creo que queda bien. «Fall in Disgrace» es pura rabia, como «Break the Chains», porque sí.
Carlos: Como dicen, lástima que no esté Kírian. «Tidal Disruption» vino un poco antes de «The Inherent Fate» del Far from Sanity, porque me acuerdo de que Malagón tenía el tema en mente, pero no sabía cómo encajarlo del todo con la canción. Se quedó pospuesto y salió a partir de ahí.
David: «Cheers for Chaos» es bastante explícita. La celebración de ver todo destruirse y que la actitud sea de disfrutarlo incluso. Luego está «The Baron» (risas) sobre un noble vegano, que luego es también caníbal. El sadismo y la hipocresía del Lord, vegano de puertas para afuera.
¿Qué disco fue el primero que comprasteis con vuestro dinero?
David: El mío fue The Wall de Pink Floyd.
Carlos: Yo soy la generación joven, Z o millennial, como le quieras llamar. Nunca he comprado un disco, aparte de bandas con las que hayamos tocado, tengo camisetas… el primero quizás fue de System of a Down el Steal This Album! Me marcó mucho en la teoría musical y cómo se compone. Hoy en día el comprar es más un tema de coleccionismo y gastarse la pasta. En ese sentido, con Spotify, YouTube… cuesta mucho hacerse algo como propio. Hay mucha gente que a lo mejor escucha una banda y dice: «Esto es para mí». Fue ese disco en mi opinión.
Sergio: El primer disco que me compré fue el Master of Puppets de Metallica, cuando tenía quince años… y me rompió. Mi padre tenía una cadena de música, en una habitación en casa, de estas de los ochenta super tocha. En esos momentos tenía los típicos auriculares de mierda, con mi MP3 de mierda… todo así guarrísimo. Me acuerdo que una vez fuimos al Fnac o algo similar y me dije: «Buah voy a comprarme este disco de Metallica, que he escuchado una canción que está guay y lo pondré en la cadena de mi padre. Lo metimos allí y recuerdo quedarme flipando, no sé si duraba treinta o cuarenta minutos, con el ojete torcido (risas). Fue un poco la sensación y allí empezó todo.
Adrià: Para cuando me compré el primer CD, como vivimos en esta época digital, a lo mejor no fue hasta 2020… el primero que compré post pandemia fue el Hordes of Chaos de Kreator (risas). Mi primer vinilo no me lo compré, pero llevaba escuchándolo a lo mejor desde que tenía cinco años y es lo que me llevó a tocar la batería: el Serious Hits… Live! de Phil Collins.
¿Cuál ha sido, según vuestra opinión, el mejor concierto que habéis ofrecido y quizás la experiencia menos agradable?
Sergio: Ya ni me acuerdo de lo que dije en El Rock-Òdrom (risas). Creo que hay unos cuantos conciertos que siempre voy a tener grabados, pero para mí el que más fue el que hicimos con D.R.I. en verano del año pasado. Incluso antes del concierto, al estar haciendo las pruebas de sonido y mirar hacia la izquierda, donde está la escalera con el backstage y encontrarte a los de D.R.I. mirándote y asintiendo en plan: «Ey está guapo». Me quedé pensando: «¿Qué tipo de simulación es esta?» (risas). Luego de repente ver que, un martes de julio, la Sala Upload estaba sold out y no cabía nadie. Ver a gente que no te conoce de nada reventarse en el pit y estar tocando tu allí… Fue un shock enorme la verdad. En ese sentido, es algo que no voy a olvidar nunca y tengo el cartel enmarcado en mi casa y así va a seguir hasta que me muera. Lo tengo muy claro. Luego de peores… hay varios, pero como sé los que van a responder otros, te diré uno que fue en Montornès. Tocamos en una masía, como a menos dos grados o algo así en enero. Tocábamos los últimos o casi y no vino nadie, a lo mejor quince personas. De cátering nos habían dado barra libre de Xibecas, así que yo al menos me puse hasta el culo de cerveza (risas), ya que aquello era como un ensayo con más gente y me moría de frío. Hicimos el concierto de la manera más digna posible, delante de pocas personas, pero iba tan borracho que pensaba que estaba haciendo el mejor concierto de la historia… y luego me hicieron ver que, quizás, no fue así (risas). Además estaba nuestro productor Dani, que acabábamos de grabar el disco. Yo me lo pasé bien, pero fue lamentable.
Carlos: Para mí, el que fue el mejor concierto en condiciones, en cómo nos trataron, en realidad fue un festival. El Rugido Metal Fest fue una cosa maravillosa, lo más cerca a ser como una estrella del metal, por así decirlo (risas). Las condiciones, los grupos… todo era increíble. Nada malo que opinar de ese bolo, porque para mí fue el mejor que hemos tenido. Por perores hay unos cuántos, pero el que siempre recordaré fue el de Sabadell, con Terminal Violence. Pasaron problemas técnicos muy graves, como que la guitarra no pudo tocar las últimas tres canciones…
Sergio: Me pasé las últimas canciones en el pogo (risas).
Carlos: Exacto, no se podía arreglar y bajó al pogo de la frustración, porque no se podía hacer nada. Cuando no funciona algo y lo arreglas fácil, piensas que es lo que hay. Pero cuando no puedes tocar las canciones que has practicado durante meses es muy frustrante.
Adrià: Bueno, ¿Qué voy a decir que no se haya dicho ya, no? (risas). Yo recuerdo entre los mejores, alguno de los dos que hemos hecho en Estraperlo han estado muy bien. Los Speed or Die y el que tocamos con Botijo, Disorder Bones y Exekution, que son de Tarragona estuvieron genial. Por cierto, el finde siguiente a ese tocamos en Calella, en el bar Rock & Apples con Empire of Disease también delante de seis personas, dos alemanes borrachos (risas). No fue un mal concierto por parte nuestra pero el público… estaban pegando puñetazos al suelo e iban hasta arriba de sustancias. Recuerdo que, cuando acabamos el concierto, nos vinieron a saludar dándonos la mano y luego se fueron. Fue espectacular. Luego como peor concierto hay unos cuantos, pero yo me acuerdo de pasar un poco de vergüenza, cuando hace diez años tocamos en la Slow. Teníamos pensado hacer algún que otro cover… «Hangover» de Taio Cruz, que la versionó Alestorm.
David: Como mejor, estoy con las dos primeras opciones que se han dicho. El Rugido fue increíble y lo de D.R.I., ver la sala tan llena para ver a un telonero es algo que te llena muchísimo. En cuanto al peor, realmente para decir algo que no se haya comentado, ya que dos de los presentes ni estaban ese día aún, pero fuimos a tocar a las Festes Universitàries de Girona (risas). Fue en abril de 2014 y sin quitar a los peores bolos que se han mencionado…
Sergio: De hecho, hay dos que no han salido todavía (risas).
David: A nivel de decepción también, ya que fuimos entre muchas comillas teloneros de Brams y estábamos en el Parc de la Devesa en Girona. Era un escenario gigante y todo pintaba super bien… pero nos vieron también unas cinco personas. Al cabo de veinte minutos o media hora salen Brams y todo estaba a reventar de gente. Recuerdo un poco esa sensación, ya que tampoco hicimos pruebas de sonido, aún tocábamos muchos covers. Empezábamos con «Breaking the Law» y nos dijeron: «Bueno empezad con la primera y ya os vamos ajustando» (risas). Pensamos que, con toda la infraestructura que hay aquí, que no hubieran pruebas…
Adrià: Bueno porque el otro grupo se tiró dos horas haciendo pruebas de sonido.
Sergio: Hay dos que no se han dicho, pero no vamos a tirar más mierda. Bueno está el de Madrid, pero no vamos a decirlo… (risas).
Carlos: A ver los conciertos humildes lo son mucho, por ejemplo, como el de Madrid en este caso. Una sala que podría ser tranquilamente un baño público (risas), donde no nos salió tal y como esperábamos, ya que el guitarrista estaba enfermo. Si no recuerdo mal fue el segundo bolo después de sacar el Far from Sanity. La compañía fue buena, pero lo que es el concierto en sí… salió bien, pero las condiciones no eran muy buenas. Mordhida, la otra banda, unos grandes.
Sergio: No había equipo de sonido y lo tuvo que traer la otra banda. Nos querían cobrar incluso el agua, no nos invitaron a nada y luego yo y el cantante estábamos con gripe. Realmente veníamos de haber hecho la presentación del disco, después de no hacer ningún concierto por la pandemia y estar con el ánimo por todo lo alto. La semana siguiente nos fuimos a Madrid, llegamos allí enfermos y nos encontramos con eso. Fue duro, pero ahora paramos de hatear, ya que hemos tenido muchos conciertos guays (risas).
Adrià: Ahora ya revisamos que tengan mesa, que tengan un mínimo.
Carlos: Sirve para confirmar lo que no quieres en un concierto. Hemos aprendido mucho de eso y recientemente no ha pasado nada así parecido, con lo cual estamos muy contentos, con las salas donde hemos tocado y las bandas. Todo bien, la verdad.
¿Habéis llorado alguna vez en un concierto? ¿Recordáis la banda o alguna canción en especial que os emocionara?
David: Me pilló muy desprevenido, pero en Wacken vi una vez a Uriah Heep y ese «July Morning» me pegó muy fuerte. La primera que me ha venido a la cabeza.
Carlos: Yo el bolo que más he disfrutado, aunque no llorado, fue uno donde no tenía pensado ir de primeras, pero cambiaron el telonero por Municipal Waste, que es una de las bandas más grandes del thrash. Si no me equivoco tocaban Lamb of God, Kreator y no recuerdo quien iba a ser el telonero, pero los cambiaron por ellos. Son tan buenos en vivo, que acabé reventado en el primer bolo y pillé la taja suprema con Municipal Waste. Estaba tan cansado que me fui a por comida, no aguanté más. Para mí fue el mejor bolo al que he ido en mi vida, honestamente.
Sergio: El primer recuerdo que tengo fue ver a Iron Reagan, pero no se han pasado últimamente por aquí, para variar. Si alguna promotora nos lee por favor que los traigan y nos metan de teloneros, gracias (risas). El primer concierto que me acuerdo de haber llorado fue en el Sonisphere de 2013, pero no lloré con Mustaine. Fue de las primeras veces que conocí al resto de Furi, entre otra gente y recuerdo que tocaban Maiden, que empezaron con «Aces High». Siempre recordaré la lagrimita de: «¡Ostia estoy viendo a Maiden y es un p*to temazo!». Eso fue bonito.
Adrià: Además los tres de aquí estuvimos. Cuando empezó Maiden, que a lo mejor eran ya las once de la noche, ya llevábamos todo el día en el mismo sitio. Desde las ocho de la mañana frente a la valla es algo que ya no haría, porque nos dio el sol y estuvimos cinco días quemados después de eso. De teloneros había Tierra Santa, Newsted, Ghost cuando actuaban de día y eran más primitivos, no lo que son ahora, creo que habían Red Fang y luego ya vinieron Maiden, Anthrax y Megadeth. Creo que en ese orden, claro acaba Maiden y ya te empieza Anthrax y luego quedaba Megadeth, que no recuerdo que tuvieran un setlist muy acertado, porque acababan de sacar el Super Collider. Después ya nos fuimos, porque tocaba Avantasia (risas), aunque uno del grupito quería quedarse. Estábamos rojos como gambas, ya hacia las tres de la mañana, desde las ocho que estuvimos. En cuanto a la lagrimilla, yo creo que habrá algún concierto de Blind Guardian, de cinco veces que los he visto, que se me habrá escapado.
David: Ya que no está el Kírian, añado una. Cuando he visto a Dropkick, hay una canción que se llama «The Fields of Athenry» que, por el mensaje que tiene es una canción muy potente y da sus feelings también (risas).
Explicadme vuestra relación con Litúrgia. ¿Cuándo empezasteis a compartir local, además de uno de vuestros miembros?
David: Litúrgia surje… a ver, empecemos. Isma, que es el bajista allí empezó a tocar el bajo no hace ni dos años. Recuerdo que él venía en el local de Furi después de que ensayáramos y, como estaba aprendiendo a tocar, poníamos canciones de backing track y tocábamos encima, o alguna vez se quedó el Filella y tal. Fue tras ver a Konvent en el Wacken, que surgió la idea de hacer un grupo de doom metal, que se iba a llamar New Hampshire. En ese festival estuvimos Pol, Guillem y yo…
Sergio: Añadir que Guillem Sunyer, teclista y cantante de Litúrgia fue el primer bajista de Furi, miembro fundador, antes de que entrara El Topo. Es que nadie sabe quiénes son Litúrgia: es un secreto, como Ghost (risas).
David: Luego de otra banda que habíamos tenido anteriormente a Furi, que se llamaba Annïrth, con Anna, una compañera del instituto que era bajista, su hermano dio la casualidad que era batería. Lo fuimos conociendo y se hizo el grupo de Litúrgia. Luego el año pasado vimos juntos a Candlemass, pero en ese Wacken también estaban Pentagram. Fue muy intenso, se juntaron muchas cosas. De hecho aquí tenemos al sexto miembro de Litúrgia, que es El Topo, ya que por compatibilidad solemos ensayar justo después de Furi Helium. Él siempre se queda y está allí aportando y compartiendo también (risas).
Carlos: Solo te voy a decir que es una banda que me fascina mucho, la verdad (risas). Porque escuchando lo que hemos escuchado con Furi Helium o otras bandas es un cambio muy significativo en el estilo de música. Al principio no era reticente, pero tenía curiosidad al no haber escuchado este tipo de música, por ser un estilo lento. Pero tienen unos matices y una manera de tocar que me fascina, por los tecnicismos. El thrash al fin y al cabo se define en una fórmula muy genérica en ese sentido, pero el doom es más creativo, porque puedes hacer un poco lo que te salga de los cojones…
Sergio: Porros (risas).
Carlos: Por el tema de la lentitud. Tengo mucha fe y ganas de ver cómo avanza Litúrgia y siempre les estaré apoyando.
David: Supongo que, como se podía intuir en el ejemplo típico de «World of Ideas», siempre he intentado aportar este punto más lento o stoner a Furi. Para centrarnos bien en nuestro estilo, es un poco la vía de escape para todas estas tendencias, el tener esta segunda banda, que te da libertad.
¿Ya teníais pensado desde el principio escribir las letras de Litúrgia en catalán?
David: En realidad no. Pero hicimos un par de letras en catalán y nos dimos cuenta que cuadraba bastante. Amb l’estètica així romànica, ¿Per què no fer-ho en català? Al cap i a la fi és l’idioma en què pensem. Me he puesto a hablar en catalán y todo en medio de la entrevista, imagínate (risas).
Volviendo a Furi, en vuestro nuevo álbum, destaca la primera composición que habéis escrito en catalán: «Criminals». ¿Era algo que ya teníais pensado?
Carlos: Me acuerdo siempre de Malagón y Kírian comentando el tema. Como siempre hemos sido unos puretas del metal en inglés (risas), la idea no se hacía fácil, pero al final sí que se pudo hacer. Porque al fin y al cabo es nuestro disco, nuestra canción y hacemos lo que queremos. No tenemos porqué influenciarnos por otras bandas ni por tendencias, con lo cual «Criminals» salió en catalán gracias a estos miembros del grupo, que pusieron la idea y los demás dijimos: «¿Porqué no?». Al fin y al cabo hemos nacido en Catalunya, aquí en Barcelona, el idioma nacional es el catalán… no hay mucho más. No somos tan importantes como grupos como Metallica, que tienen una fórmula garantizada de éxito, con lo cuál todo lo que se pueda hacer sea bienvenido.
Sergio: Claro al final es que originalmente fundamos… bueno, yo no fundé una mierda (risas), yo me uní. Pero el grupo está basado en el thrash y todo el que habíamos mamado es americano o alemán… todo en inglés. Entonces tu mente está puesta en eso y lo compones en inglés. Con el paso del tiempo, esta idea de componer algo en catalán ya estaba allí y yo también estaba escuchando más música en ese idioma. Por el lado más metal está Siroll, luego en el punk rock están Crim, que los amo. Es algo que también se ha ido moviendo en mi cabeza y sé que en la de otra gente también. Pero tampoco lo forzamos, de decir esa canción tiene que ser en catalán. Escuchamos «Criminals», que en ese momento se llamaba «Malevolence», porque un par de riffs que había metido allí me sonaban a esa banda, pero ahora no les veo el parecido por ningún lado, pero eso no importa (risas). Fue como: «¿Y si le metemos una letra en catalán?». Y entonces salió la idea de Fornos y Kírian de «Criminals» y pensamos que encajaba bien. Contentos con eso, la verdad.
David: Para la gente que no nos conozca, puede parecer algo muy gratuito y random, que de repente saquemos un tema en catalán. Pero quiero incidir en que es algo que llevaba mucho tiempo cociéndose, que en algún momento saldría un tema en catalán. Se dio con esta canción y surgió todo bien.
¿«Criminals» se refiere a algún personaje en concreto?
David: Bueno tengo que reconocer que yo tenía muy en mente a Elon Musk (risas). Pero así como en «Obsolete» teníamos muy en mente de manera indirecta a Jeff Bezos, no tiene porqué ser una persona en concreto. Hay un arquetipo de personaje actual, que se cree esta leyenda de que son gente hechas a sí mismas y surgieron de la nada, sin ningún tipo de recurso y que con una buena idea se forraron. Que esto es una mentira.
Sergio: Toda esa idea que nos quieren inculcar, sobre todo desde Estados Unidos de: «Si no eres rico es porque eres vago». Entonces vamos a idolatrar a los ricos y a darles todo, porque es la gente que se lo merece… Guillotina (risas).
Para finalizar, quisiéramos saber si hay algún mensaje que os dejaría dejar, para los lectores de Stairway to Rock.
Adrià: Support your local bands (risas). Lo más importante de todo. En el próximo bolo id con una camiseta de Litúrgia, de Kozmic Ritual (banda de stoner, donde vuestro entrevistador está de cantante), de Diogena (banda donde está también El Topo), si queréis también comprad alguna de Furi… El NASE está muy barato (risas). En esta última pregunta, se nota que la cerveza báltica ha bajado un poquito ya.
Carlos: Al fin y al cabo, lo que es la música va pasando de generación en generación. Creo que hoy día no hay que idealizar tanto a los antiguos líderes del metal o de la música actual, sino dar la oportunidad a las bandas más pequeñas, sobre todo las locales, que son las que peor lo sufren a nivel de crecimiento. Con lo cual, si en vez e ir a un bolo de Megadeth, que ya tocan con ochenta años y están viejetes (risas), el pobre cantante ha tenido cáncer de garganta, apoyas a una banda más joven como Furi o Diogena, como otras que son menos reconocidas, siempre se está agradecido. Porque al fin y al cabo, quien sabe hoy en día si, el día de mañana, sea una banda pequeña la que domine el mercado.
Sergio: Estoy en la línea de todo esto que ya han comentado. Para mí mucha gente, nos incluyo, como que a veces nos cuesta creernos y apreciar la escena tan rica que tenemos aquí. Hay muchísimas bandas y de muchísima calidad. A veces muchos se gastan la pasta en ir a ver a Metallica, por la vez número quinientos, aunque yo los ame y siempre los amaré, o por cualquier banda que te viene a llenar un recinto grande o a tributos… no entraremos más en este melón (risas). Luego es gente que haces un concierto, ya no digo de nosotros pero cualquier banda de la escena del thrash local, como Terminal, Radity, Machete Law… un millón de bandas. Cualquiera de estas, en su putísimo prime, que lo hacer super bien, te están haciendo un concierto y la entrada vale quince euros o menos y que me digas: «Ostia no tío, es que vale cinco euros».
Luego te estás gastando de cincuenta para arriba para ver a cualquiera. A ver cada uno es libre de hacer lo que le dé la gana, pero al menos queremos hacer este llamamiento a que la gente tenga el foco puesto, sea consciente de que tenemos propuestas de calidad muy tochas. En las que acabas el concierto y estás allí en la mesa del merch hablando con la gente de la banda, intercambiando opiniones y siendo parte de la escena. Cultivemos esa escena, porque si no la cultivamos y la regamos, al final se va a acabar muriendo y luego nos vamos a lamentar. No lo queremos, porque creemos que está en un punto muy dulce, la escena en general.
Apasionado del cine y la música. Desde 2021 he sido redactor en diferentes medios como Manners of Hate, Metal Nightmare y Queens of Steel. Recientemente incorporado al equipo de Stairway to Rock, para ofreceros desde entrevistas, reseñas de discos o crónicas de conciertos (con énfasis en el underground), además de cualquier artículo especial cinéfilo que me pase por mi cabeza. Especializado en heavy, thrash, speed, metal épico, doom, rock progresivo y psicodélico. Actualmente trabajando en una novela de ciencia ficción.
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