A finales de 2018 Toundra llegó a La Resistencia, que una banda como ellos, instrumental, metal, progresiva, llegara al mainstream a todos los que formamos parte de este mundillo nos trastocó y nos llenó de orgulloso. Por ello, meses después agotaron entradas allá donde fueron y tuve la suerte de entrevistarlos en los camerinos de la Sala Capitol de Santiago de Compostela en enero de 2019, unos Toundra incipientes y una Yolanda, también incipiente la verdad. Esa noche por supuesto hicieron sold-out y aunque el tiempo fue cortito, pudimos tener una charla muy amena que ahora os recojo. Con su segunda parte.
¿Tenéis algún estilo o dentro de qué estilo os encuadraríais? No se ve, porque es rock instrumental.
No, somos muy parte de la serie, la verdad, y siempre decimos rock historias asentales. Lo mejor es no definirse mucho, porque en cuanto te defines en una dirección, igual que en la universidad de jugo, que no hay nadie a ti sobre eso, de hecho es muy curioso ver lo que dice la gente de vosotros. Es que hay que levantar tu estilo, tu estilo de una canción, y hay gente que resalta ciertos toques poperos o electrónicos de una canción, y a veces resaltan una parte mucho más metalera o pastel. Hay críticas, claro, que tenemos ciertas partes de X estilo que yo no conozco.
Y bueno, ¿por qué decidir por la instrumental? ¿Qué os llevó a juntaros en aquel 2007 y decir, bueno, vamos a hacer instrumental?
Ninguno de nosotros sabía cantar, así que fue casi una cuestión de fuerza mayor. Cuando se formó el grupo teníamos claro que lo importante era que las cuatro personas que nos juntábamos estuviéramos felices y satisfechas creando música juntas. Eso era lo único que queríamos. Siempre nos preguntan por qué hacemos música instrumental o si no creemos que eso nos cierra puertas. Pero nosotros simplemente queríamos hacer música juntos, y para hacer buena música pensamos que era mejor no cantar. Además, hay muchísima música instrumental —o casi instrumental— a lo largo de las décadas y de muchos autores. Sentíamos que no necesitábamos una voz para transmitir; nuestra energía y nuestra manera de componer ya valían por sí mismas sin letras.
¿Cómo es vuestro proceso de composición?
Todo nace de manera muy visceral, muy desde las entrañas. La composición acaba teniendo mucho peso en el proceso. A veces decíamos que teníamos que cerrar una canción y encararla como si se la estuviéramos dedicando a otra persona, como si hubiera un diálogo entre la música y quien la escucha. Hacíamos todo con mucha intensidad, pero también lo pasábamos muy bien haciéndolo.
¿Hay grupos o músicos en los que os fijéis o que os influyan?
Sí, muchos. Por ejemplo, Mogwai. También el grupo de post-rock que toca hoy, con quienes compartimos cartel. La gente con la que coincidimos influye mucho. A mí personalmente me gusta muchísimo la música en general, y últimamente David me ha influido bastante.
También escuchamos muchos grupos instrumentales de fuera de España. Hay varios que a los cuatro nos gustan mucho. No los conocemos personalmente, pero si miras a los referentes del género, seguro que aparecen.
¿Creéis que tocar música instrumental supone una dificultad extra?
Sí, totalmente. Al no haber cantante, todo el peso recae sobre los instrumentos. Toda la atención y la afinación están puestas en los músicos que tocan. Cuando hay un cantante, muchas veces la atención se desvía hacia la voz, pero en la música instrumental no hay escapatoria: todo lo que ocurre depende de los instrumentos.
¿Tenéis estudios musicales profesionales o sois autodidactas?
Yo sí tengo formación clásica. He vivido cosas buenas y cosas malas con eso. A veces estar dentro de algo tan reglado te quita libertad. No siempre es fácil encontrar el equilibrio.
¿Crees que tener estudios musicales hace que las creaciones sean de mejor calidad?
No necesariamente. Hay gente brillante que no ha estudiado y hace canciones increíbles, y hay gente que ha pasado por el conservatorio y también hace grandes canciones… y otra que hace auténtica basura. No creo que estudiar sea ni bueno ni malo en sí mismo.
En nuestro caso, a mí a veces me puede generar conflictos mentales a la hora de tocar, pero no creo que sea algo vital ni determinante para crear buena música.
¿Qué aporta más al grupo: el estudio musical o la relación personal entre vosotros?
Bueno, más que nada lo que nos aporta es conocernos muy bien. En ciertos casos sí se nota que hay una base más trabajada, pero lo que realmente marca la diferencia es nuestra amistad y química. Nos conocemos tanto dentro como fuera del local de ensayo que, al componer, ya sabemos lo que va a hacer cada uno. Esa unión nos acerca a crear una base instrumental sólida. No se trata solo de estudiar o pasar horas en el local, sino de conocernos y entendernos para que la música fluya de manera natural.
Al ser un grupo instrumental, normalmente el cantante anima al público en los conciertos. ¿Cómo mantenéis la atención del público sin voz?
Aunque Esteban no canta, en la práctica se encarga de animar al público: salta, se mueve, se dirige a la audiencia. Los demás también somos bastante activos; a mí me gusta moverme y hacer que todo sea más dinámico. Buscamos que la actuación vaya más allá de tocar los instrumentos: interactuamos entre nosotros, nos impulsamos mutuamente y tratamos de generar energía visual para mantener al público expectante.
En vuestro último disco habéis introducido elementos electrónicos, como cajas de ritmos. ¿Planeáis usar nuevos instrumentos en el futuro?
Sí, siempre estamos explorando cosas nuevas. No tenemos planes concretos todavía, pero la idea es seguir introduciendo nuevos elementos y experimentar en cada disco. Nos gusta dejar que la música evolucione de manera natural, probando ideas a medida que surgen, y siempre pensando a largo plazo para que cada tema tenga su propio espacio y desarrollo.
Hablando del futuro, ¿tenéis planes de giras o festivales?
Sí, estamos trabajando en nuevos singles y preparando giras. Este año vamos a tocar en muchos festivales en Europa. También nos gustaría girar en América, concretamente en México y Estados Unidos. Todavía no hay fechas cerradas, pero estamos organizándolo todo y ajustando la agenda para que todo encaje.
Para finalizar, ¿algún mensaje para vuestros seguidores?
Solo queremos dar las gracias a todos por el apoyo. Nos sentimos muy afortunados de contar con un equipo y unos seguidores tan increíbles. Les deseamos lo mejor y esperamos verlos en los conciertos y festivales que vienen este año por Europa y América.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
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