Megadeth – Megadeth
85/100
23 de enero de 2026
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Megadeth se despide (por segunda vez en su historia) y lo hace con un disco que dará mucho que hablar. Estamos ante una especie de compendio de todos los elementos y características del grupo, de sus diferentes etapas, sonando todo cohesionado y con canciones que suenan a clásicas, variadas y siempre dentro de lo que es el espectro Mustaine. Hay guiños a sus himnos más evidentes así como a sus álbums más clásicos y la formación es compacta, reconocible y suena todo como tiene que sonar. Para nada hay la pulcritud con la que suelen sonar los productos de Frontiers. Es más, escuchas cualquier tema del disco y te suena a los Megadeth de toda la vida.
Todo empieza a las mil maravillas con la potentísima «Tipping Point» en la que aglutinan todos los elementos clásicos de Megadeth. Es un tema más de estructura y contundencia. Huye de la complejidad, pero deja que Teemu Mäntysaari se luzca en el solo de guitarra. Dave es plenamente reconocible y es una pieza que sonará sí o sí en la despedida, pues convence, y en sus cuatro minutos hay hasta dos solos. Estribillo y riffeado son plenamente reconocibles, que es lo que todos esperamos de ellos. “I Don’t Care” ya tiene el bajo de LoMenzo como protagonista y entronca con sus primeros trabajos, con letra y vibra más punk y con momentos para la batería de Dirk Verbeuren muy rápido y a veces espectacular en los breaks).
De entre lo mejor del disco está el “Hey, God?!”, muy melódica y más en la línea del disco Youthanasia o Countdown to Extinction. Aquí el trabajo en la batería luce de verdad y el solo doblado es icónico y muy de lo que ha sido siempre Megadeth. La estructura es muy similar a lo que fue el “She Wolf”, con ese final en solo doblado, pero no llega a la excelencia de aquella maravilla, pero… está más que lograda. “Let There Be Shred” ha sido single y funciona perfectamente con un trabajo de guitarras descomunal jugando a ser uno de esos temas del Rust in Peace. Todo suena especialmente bien y el trabajo de Mustaine y de Teemu es de los que te conecta con el pasado glorioso del grupo y te identificas con ello. Hay parones y arreones buscando los cambios sorpresivos y un derroche técnico absoluto.
“Puppet Parade” es uno de esos medios tiempos marca de la casa en los que Dave narra más que canta. Otro momento muy icónico en el que puedes reencontrarte con los Megadeth de toda la vida en una pieza que es 100% Youthanasia y que bien merecería quedar como clásico. Y es que el disco es completo y especialmente inspirado. Toca pararnos en la inquietante y oscura “Another Bad Day” en la que las melodías de guitarra dominan el medio tiempo con mucha clase. Corte breve, muy instrumental, pero con punch y que vuelve a sonar 100% a lo que tiene que sonar.
“Made to Kill” tira de riff y velocidad siendo de lo más intrascendente y buscando el sonido más primigenio del grupo. Es simple de ejecución para buscar conectar con esas primeras obras. También sucede algo parecido con “Obey the Call”, un medio tiempo inquietante con la voz de Mustaine por bandera en una estructura clásica que puede recordarte a “Sweating Bullets”, pero sin llegar, ni de lejos a esa excelencia. Es otro tema que cumple bien, que gusta y que muestra a unos Megadeth que gustan de buscar las conexiones con el sonido más clásico posible. Y ese final speedico y potente no sorprende, pero es otro de los elementos claves esperables de lo que es el universo Dave Mustaine.
Elevaría el “I Am War” como uno de los mejores temas de esta obra. Volvemos al medio tiempo con una letra comprometida, melódica y áspera a la vez, dotada de un estribillo ganador y con ese bajo de LoMenzo que se combina perfectamente con la batería de Dirk. Es uno de esos cortes en los que luce la estructura y la composición y que queda rubricado con el solazo de Dave y Teemu. Uno de los estribillos definitivos del disco. Y se completa el disco con la extensa y más que correcta “The Last Note” en la que se incluyen partes narradas y momentos solemnes sin dejar de perder identidad y jugando incluso con bellas guitarras acústicas.
“Ride the Lightning” fue un tema de Metallica coescrito por Dave Mustaine y que quería reivindicar, cerrar el círculo y retomarla con su voz. Inmenso error ya que das carnaza a tus críticos, a los trolls de Internet y al público en general. Absolutamente innecesaria, sin apenas grandes cambios respecto a la original y en la que el foco se pone en una voz que no puede llegar a lo que demanda la canción.
Podemos jugar a creernos que Megadeth se despiden, que su nueva discográfica les ha fichado por solo un disco y que lo pararán toda actividad cuando van a realizar la gira más grande nunca hecha en España. Pero lo más absurdo de todo es que pararían justo cuando han conseguido el mejor disco en una década y uno de los dos mejores después de su era clásica. Pero el mundillo del heavy metal vive de la nostalgia y que Dave Mustaine nos diga que lo deja es una tragedia que nos toca en lo más hondo. ¿Lo mejor desde Dystopia? Eso seguro, pero es que incluso tiraría mucho más atrás. El problema que va a tener Mustaine es que no será recordado por el gran disco que es, sino por la aberración de “Ride the Lightning”.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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