«Now we’re there and we’ve only just begun. This will be our year, took a long time to come».
Contexto
Aunque ingresaron en 2019 en el siempre polémico Salón de la Fama del Rock and Roll, lo cierto es que la historia ha tardado demasiado en otorgarles, a los británicos The Zombies, su merecidísimo puesto de honor en la historia musical. Esta infravalorada banda de pop psicodélico fue formada en 1961, por el jovencísimo cantante y teclista Rod Argent, a quien se le unirían poco más tarde Paul Atkinson en la guitarra y Hugh Grundy como batería. Entró también Paul Arnold en el bajo, aunque no tardó en dejar la banda para ser sustituido por Chris White, además del vocalista Colin Blunstone. Tres años más tarde, sus integrantes ya se estaban planteando dejar aparcada la música, para centrarse a sus dieciocho años en sus estudios preuniversitarios. El destino quiso que se presentaran y ganaran el concurso de bandas de un periódico, mediante una versión del Summertime de George Gershwin, lo que les permitió firmar un contrato con el conocido sello Decca. Tuvieron cierto éxito con su primer sencillo, «She’s Not There», que fue alabado por músicos prestigiosos como George Harrison de The Beatles, además de alcanzar el doceavo puesto de las listas británicas. Sin embargo, los dos siguientes singles, «Leave Me Be» y «Tell Her No», fueron completamente ignorados en Inglaterra, a pesar de que tuvieran cierto recibimiento en Estados Unidos.
Ya en 1965 publicaron su debut homónimo en USA (titulado en el Reino Unido como Begin Here), que pasó sin pena ni gloria, a pesar de la innegable calidad de sus composiciones. Dos años más tarde, como tampoco se sentían apoyados por su sello, decidieron hacer una última apuesta personal: firmaron por CBS, que les permitía grabar en los prestigiosos estudios Abbey Road, a pesar de que no fueran una agrupación del catálogo de EMI, ya que ellos mismos serían los productores. Para hacer una comparativa, el presupuesto fue de mil libras, mientras que el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles, que se publicó el mismo día que entraron al estudio nuestros protagonistas, superó las veinticinco mil libras. De hecho, John Lennon se había dejado en el estudio un mellotrón, que terminó siendo una pieza indispensable para la obra maestra que resultó Odessey and Oracle. Increíble que, en solo dos semanas, hubieran logrado una joya que mezcla a la perfección rock psicodélico, pop barroco, folk y toques de jazz, en la cual Colin, Rod y Chris se dividieron las partes vocales, siempre con excelencia compositiva y lírica. De manera incomprensible, el adelanto del disco, «Care of Cell 44», tampoco logró el anhelado reconocimiento, por lo que en diciembre ofrecieron su último concierto en la Universidad de Keele de Newcastle. Cuando finalmente se terminó de editar su segundo álbum, en abril de 1968, el grupo ya hacía meses que estaba disuelto.
En un inesperado giro de los acontecimientos, el productor de CBS en USA, Al Kooper, se obsesionó con la última de las canciones, la lisérgica «Time of the Season», así que convenció al sello de reeditarla y sonó de manera masiva en las radios estadounidenses, hasta alcanzar el tercer puesto en listas. Dos bandas falsas se presentaron bajo el nombre del grupo, para aprovecharse de ese éxito, por lo que White tuvo que aclarar que se habían separado. En 2001 Rod, quien ya había adquirido cierto éxito con su proyecto Argent, junto a Blunstone y otros músicos de sesión, decidieron reagruparse como The Zombies. El bajista Atkinson, que falleció en 2004 por problemas del hígado, se había reunido semanas antes con los otros cuatro originales, para una última presentación. Hoy día la formación sigue en activo, gracias al merecido estatus de culto que han logrado eventualmente.
Creo que su situación es comparable con la de Love y su maravilloso Forever Changes, de sonido similar, en su día también incomprendido. Mientras que The Zombies se resignaron a separarse con buenos términos, Love oficialmente siguió, pero solo con el guitarrista y vocalista Arthur Lee al frente. Totalmente paranoico (se resistía a girar fuera de Los Angeles al temer conflictos), adicto a diferentes sustancias y alejado del resto de miembros originales: John Echols como guitarra solista (hoy día gira con su tributo) y Bryan MacLean como guitarra rítmico y voces.
La música
«This Will Be Our Year» está escrita por el bajista Chris White. Aunque por su letra y música parece un canto al optimismo, lo cierto es que representa la amargura por la que estaba pasando la formación, que ya tenían bastante claro que debían buscarse un futuro fuera del ámbito musical. En sus escasos dos minutos de duración, el protagonismo recae en el órgano Hammond de Rod Argent, con una tonalidad cálida. En algunos momentos encontramos arreglos de trompeta o trombón, de cierta solemnidad, mientras que las guitarras y la base rítmica quedan relegadas en un claro segundo plano. Colin Blunstone se encarga de la melódica e introspectiva voz.
La letra
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«La calidez de tu amor
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Veredicto
Como indica la letra del principio, les tomó mucho tiempo, pero terminaron escribiendo su nombre con broche de oro en la música. Recomiendo encarecidamente que escuchéis el maravilloso Odessey and Oracle, con composiciones maravillosas del nivel de la dulce «A Rose for Emily», la emotiva balada «Beechwood Park» o la atípica e hipnótica «Butcher’s Tale (Western Front 1914)». Si os ha gustado, definitivamente tenéis que darle una oportunidad a R.I.P., el que debería haber sido su tercer lanzamiento grabado también en 1968, pero que no fue publicado hasta el 2000. Sin nada más que añadir, salvo desearos a todos los lectores que este próximo 2026 sea vuestro año, para que podáis cumplir todas las metas posibles. ¡Feliz año nuevo!
Apasionado del cine y la música. Desde 2021 he sido redactor en diferentes medios como Manners of Hate, Metal Nightmare y Queens of Steel. Recientemente incorporado al equipo de Stairway to Rock, para ofreceros desde entrevistas, reseñas de discos o crónicas de conciertos (con énfasis en el underground), además de cualquier artículo especial cinéfilo que me pase por mi cabeza. Especializado en heavy, thrash, speed, metal épico, doom, rock progresivo y psicodélico. Actualmente trabajando en una novela de ciencia ficción.
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