Deathless Legacy – Damnatio Aeterna

80/100 

7 de marzo de 2025

Scarlet Records

 

Si estás buscando una banda con la teatralidad y oscuridad de Ghost pero con un poco más potencia al estilo de Dogma, entonces Deathless Legacy es lo que estás buscando, siendo una combinación perfecta de ambas. Aunque apenas llevan 12 años de carrera desde que debutaron en 2013, este «Damnatio Aeterna» es ya el sexto disco de estudio de los italianos. Y aunque no son tan conocidos en el panorama internacional, discazos como este hacen que merezcan ser recomendados y descubierto.

 

Empezaron llamándose simplemente Deathless, y como banda tributo a Death SS. Sin embargo, cuando debutaron en 2013 tuvieron que cambiar el nombre por problemas de copyright, y le añadieron el Legacy como apellido. Su historia se remonta a 2006, cuando la cantante Eleonora Vaiana y el batería Andrea Falaschi decidieron empezar a trabajar juntos en este proyecto. En 2014 se les unió el teclista Alessio Lucatti (Vision Divine, Angra), y en 2015 consiguieron ganar el Wacken Metal Battle de Italia.

 

En «Damnatio Aeterna», como en trabajos anteriores, nos vamos a encontrar con un heavy metal de sonido clásico, pero con una atmósfera oscura y mucha teatralidad. La espectacular voz de Vaiana nos sorprende desde el principio, y en sus composiciones podemos encontrarnos con coros épicos y estribillos con mucha pegada. Yo he de decir que no los conocía, pero este álbum me ha sorprendido tan gratamente que me ha servido como puerta de entrada para su mundo musical, y ya los considero como uno de mis grandes descubrimientos de este año.

 

Un inicio épico

 

El álbum comienza con «Damnatio Aeterna», que le da nombre a la obra. Empieza con unos coros epiquísimos y unos golpes de guitarra que, combinados, hacen que me venga Ayreon a la cabeza. ¿Cómo no me van a impresionar a la primera? Luego, empezamos con un riff de órgano de iglesia que nos lleva hasta las primeras estrofas, donde la oscuridad de la voz rasgada de su vocalista empieza a llevarnos a través de su ominosa atmósfera. Un gran arranque de metal sinfónico con toques góticos y ambiente ceremonial. Le sigue «Miserere», con un tono más sombrío y mucho más cercano a bandas como Ghost. Sombría y melancólica, la canción cuenta con melodías inquietantes de teclado, y unas guitarras que apuntan algo más al doom. El estribillo es solo la palabra Miserere repetida, pero de una manera tan ceremonial y cadente que es perfecto para que todos lo canten en un concierto.

 

 

Luego tenemos «Get On Your Knees», que cambia radicalmente de tercio para entregarnos un ritmo lento y seductor, con un estribillo oscuro y sugerente que nos invita a ponernos de rodillas. Es un tema teatral y muy seductor, que poco a poco va subiendo de intensidad. Una vez de rodillas, llega el momento de la comunión con «Communion». Con esta pista volvemos a una atmósfera abiertamente siniestra y ceremonial, pesada y sombría, con guitarras afiladas y un bajo sólido, y un buen estribillo con coros espectrales. «Indulgentia Plenaria» nos devuelve un poco de ritmo, en una excelente crítica a las indulgencias de la iglesia. Es mordaz y simbólica, con una tensión contenida que libera oleadas de energía a modo de ritual.

Le sigue «Oblibion», que tras una introducción de piano empieza con mucha fuerza y garra, así como doble bombo. Es más rápida y animada, pero manteniendo el aura siniestra que caracteriza el conjunto del trabajo y a la banda en general. Es una canción más clásica y hardrockera, con un puente muy marcado y un estribillo enérgico. «Spiritus Sanctus Diabolicus» es el séptimo corte, donde nuevamente se nos lleva de vuelta al lado más teatral de los italianos, con un órgano de iglesia y unos magníficos coros eclesiásticos. Satanismo y blasfemia de primer nivel, con un ritmo de medio tiempo cargado de un tétrico dramatismo.

 

Fuerza, garra y energía

 

«Sanctified» empieza lenta, como una balada, pero va subiendo de intensidad hasta llevarnos a uno de los estribillos más dramáticos de todo el álbum, con una explosión de energía con sabor melancólico para hablarnos de adorar a esas cicatrices que, mediante su dolor, nos van dando forma. Además, tiene unos excelentes con toques progresivos que le dan una personalidad única, convirtiéndose en mi favorita. Después tenemos «Mother of God», que se acerca algo más a los sonidos del power metal, con mucha presencia de doble bombo. Pero no es un power épico, ya que los teclados de Lucatti le imprimen de una atmósfera oscura y casi religiosa.

 

 

«Nightshade» es el penúltimo capítulo de este trabajo, con un sabor que nos lleva al rock gótico clásico, y con un estribillo muy poderoso y rítmico. En conjunto, tenemos un tema que navega en el medio tiempo hasta que va cogiendo velocidad en el puente, y así lanzarnos luego al frenetismo del estribillo. Y todo termina con «Gehenna», un clímax musical que de nuevo nos devuelve a una oscuridad ghostiana y más cinematográfica. La canción comienza cargada de atmósfera, con unas primeras estrofas lentas y cadentes, pero que luego van subiendo de intensidad para llevarnos a secciones más rápidas y enérgicas, que se van alternando con otras lentas, dramáticas y orquestales.  De nuevo, nos encontramos con esa teatralidad tan característica de la banda.

 

En definitiva, el de Deathless Legacy es un disco que te va a encantar si buscas energía, teatralidad y una voz capaz de atraparte entre sus vaivenes y encadenarte de rodillas. Todo un ritual de oscuridad que espero tener pronto la ocasión de ver en directo, porque tiene pinta de que son todo un espectáculo.

 


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