83/100
30 de enero de 2026
Napalm Records
El público azteca siempre ha tenido a Therion en un pedestal, y es allí, muy posiblemente, su mercado más grande. Estamos ante un concierto muy especial, con orquesta y con un set extensísimo que se va a los 20 temas, intentado aglutinar piezas de cada uno de sus discos y con un set dividido en dos partes. El grupo liderado por ese genio llamado Christofer Johnsson rebusca en su discografía y aporta joyas ocultas además de (casi) todos los clásicos de un grupo con mucha historia y material. 11000 fans abarrotan un Arena Ciudad de México.
El ambiente es un poco oscuro para un gusto personal, pero la cosa luce de verdad, con esa “T” hecha con luces. Coro, orquesta, director y banda comparten protagonismo y la agrupación sueca demuestra que es un grupo único, una especie digna de estudio.
Puedes escuchar el rugir del gentío antes de que el grupo ataque la trepidante “Blood of Kingu”, con un espectacular Thomas Vikström a las voces y los espectaculares coros de Lori Lewis y Rosalia Sairem. La verdad es que la orquesta se deja oír y la canción es ampulosa y muy potente. También es de esas puramente heavy metal. La comunicación con el público es constante y “The Ruler of Tamag” da protagonismo a las chicas. Obviamente el “Birth of Venus Illegitima” es una maravilla, con la gente acompañando con las palmas el ritmo y con unos juegos de voces preciosos.
“Tuonela” del primer Leviathan cumple perfectamente, y uno se da cuenta que los temas más nuevos pueden convivir perfectamente con ese material más clásico y aceptado. Grandes como siempre Vidal y Johnsson a las guitarras y aunque a veces la orquesta queda algo por debajo de lo que son los instrumentos rockeros. “Twilight of the Gods” es de las más nuevas, fue single y es realmente épica. Pero no me parece un tema imponente a diferencia de muchas otras incluso de más actuales. Lo que sí tiene pasajes cambiantes y unos juegos de coros muy trabajados.
Me impresiona especialmente que en este recorrido por toda su carrera se hayan parado a elegir dos canciones del Les Fleurs Du Mal, por lo incomprendido que fue en su día. A mí me parece una absoluta obra maestra y escuchar “Mon Amour, Mon Ami” y “La Maritza” en francés, con todo el coro y la pompa posible, te deja claro que lo de esta gente es de otro nivel. Protagonismo para las chicas solistas y luego el teclado para abrir la extensa “Via Nocturna”. Alucinante que recuperen una pieza tan olvidada de ese maravilloso Deggial. Corte ideal para lucir la orquesta en pleno e incluso tirar de clavicordio y fagot en momentos solistas.
La solemnidad de “Asgard” es de lo mejor que han compuesto nunca, y no podía faltar. Excelente contraste entre los momentos orquestales y los metálicos. “Draconian Trilogy” es la más grande sorpresa, pero ya que cuentas con una orquesta en pleno… toca hacer disfrutar a los 11000 fans con delicatessen poco habituales. Y ya en el segundo set, de las más lucidas de todas: “Guinnungagap”, con un Sami Karppinen incansable a los platos de la batería y con muchísima carga orquestal. Y presentan al mundo por vez primera el “Ten Courts of Diyu”, con protagonismo compartido de voces femeninas y la de Vikström, que sigue siendo espectacular.
“Litany of the Fallen” es del segundo Leviathan y hay una clarísima influencia de Nightwish, a pesar que luego derivan más hacia sus terrenos. Solemnidad y acentuación de tempos en las voces e instrumentos. Y la extensísima “The Siren of the Woods” es uno de los grandes lujos de este directo. Joya del Theli que luce aquí con luz propia. Y el solazo de Vidal es sencillamente deslumbrante. “Son of the Staves of Time” es de esos temas muy metaleros que brillaron en el Gothic Kabbalah, y la sección de cuerda lo realza como merece. Por la reacción del público, una de las favoritas de los presentes ese día.
“Lemuria” posee ese momento en el que hay la voz principal junto al violín. Lori lo borda y se añaden las otras dos voces para ese cantarín “estribillo”. Otra gran elección… Y me alegro especialmente que hayan recuperado “Sitra Ahra”, temazo de un disco alucinante del que apenas tocan nada. Esa voluntad de repartir entre obras ha sido un acierto, y aquí, este tema, tiene puestos de honor. “Quetzacoatl” es un guiño total a la audiencia mexicana. Y el final es apoteósico con dos piezas maestras: “Rise of Sodom and Gomorrah” y “Theli”. Dos himnos definitivos que llevan al coro a perder los papeles con headbanging generalizado y con Christofer presentando los temas con esa armilla dorada que ya es santo y seña del grupo.
Therion como nunca les has visto… Este “Con orquesta” es un show especial, con su público y se aleja y mucho de esos festivales en los que el grupo cuenta con una orquesta que aparece allí sin apenas ensayos. Aquí ha habido un trabajo concienzudo por parte de Christofer Johnsson que ha conseguido una estabilidad total en la formación de la banda, cosa que ofrece una fiabilidad total. Quizá el video sea algo oscuro, pero es que ese espectacular juego de luces con el que cuentan tiene que lucir. Los vocalistas están de cine y ese coro y orquesta te lleva a algo tan imprescindible como lo fue ese DVD Celebrators of Becoming.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
