The Legend of Zelda: The Wind Waker – el diluvio sobre Hyrule

En este artículo me apetecía hablaros sobre algo muy diferente de lo que suelo escribir, más enfocado en el cine o la música. Soy un gran apasionado de varias sagas clásicas de videojuegos como Pokémon, Final Fantasy, Fire Emblem, Metroid, Sonic o Castlevania, pero The Legend of Zelda siempre será mi favorita. Curiosamente, el primer Zelda que disfruté fue el algo irregular Phantom Hourglass, continuación directa de nuestro protagonista: The Wind Waker, el último que he completado recientemente, si bien ahora tengo muy avanzado Twilight Princess, también para la consola GameCube, del cuál os hablaré en cuanto lo complete.

 

Normalmente el argumento de cada una de sus entregas se caracteriza por presentarnos las aventuras de un joven llamado Link (sí cazurros, Zelda es cómo se llama la princesa, no el protagonista), que debe combatir contra el malvado Ganondorf, quien pretende conseguir la todopoderosa Trifuerza para sus perversas intenciones. Como la historia cronológica de la saga es muy confusa, ya que no respeta el año de lanzamiento de los diferentes títulos, Nintendo publicó en 2011 el libro Hyrule Historia, para el veinticinco aniversario de la saga, donde se intenta justificar ese orden, con diferentes líneas temporales en base a los sucesos alternativos de cada videojuego.

La rocambolesca cronología de Zelda

Lo normal sería pensar que la historia cronológica de la saga empieza con el original The Legend of Zelda (1986), creado para la arcaica consola Nintendo NES, por parte del archiconocido Shigeru Miyamoto (Mario, Pikmin o Star Fox) y Takashi Tezuka. Pero en realidad el origen de todo el conflicto de la saga lo encontramos en el muy posterior Skyward Sword (2011), lanzado para la Wii. Esta trama de ensueño nos lleva hacia la lejana tierra de Hyrule, donde reinaba el absoluto caos, hasta que descendieron sobre ella tres Diosas de Oro: Din, la Diosa del Poder, se encargó de cultivar la tierra y crear el relieve geográfico (mares y montañas); Nayru, Diosa de la Sabiduría creó el espacio-tiempo, con las leyes del universo y de la magia, mientras que Farore, la Diosa del Valor, se responsabilizó de crear las formas de vida que habitarían el futuro Reino. Una vez terminado su trabajo, las Diosas ascendieron al cielo, en el Reino Sagrado. Allí depositaron un legado de su poder omnipotente: la todopoderosa Trifuerza, que otorgaría cualquier deseo a un mortal, pero que sería el espejo de su alma: podría traer una era dorada de paz, o bien un eterno conflicto. Por eso, le confiaron a la Diosa Hylia su custodia, con la Espada Maestra como la última barrera para alcanzar el codiciado poder, reservada al héroe.

 

Más adelante tuvo lugar la Guerra Ancestral, en la que los demonios surgieron de las profundidades de la tierra, dirigidos por el Heraldo de la Muerte, para apoderarse del mundo. Hylia envió a los humanos supervivientes al cielo, donde creó una barrera de nubes, para protegerlos del mal. Logró vencer al Heraldo y sellarlo en la Tierra del Presidio, pero sufrió lesiones graves. A consecuencia, tuvo que renunciar a su cuerpo inmortal para reencarnarse en una mortal, que podría usar el poder de la Trifuerza: la Princesa Zelda, descendiente de la Familia Real de Hyrule. Ella es la portadora de la Trifuerza de la Sabiduría y está destinada a conocer a Link, el héroe escogido por las Diosas y portador de la Trifuerza de Coraje. Ambos deberán enfrentarse a Ganondorf, que ostenta la Trifuerza del Poder.

 

La línea temporal permanece unificada en el nostálgico The Minish Cap (Game Boy Advance), pero se fragmenta tras el final del maravilloso Ocarina of Time en Nintendo 64. A pesar de que Ganondorf se transforme en la bestia Ganon, tras usar su Poder, Link consigue debilitarlo y Zelda, junto a los Seis Sabios, sellan al malvado en el Reino Sagrado. Zelda usa entonces la Ocarina del Tiempo para devolver a Link a su tiempo, antes de que este liberara a la Espada Maestra del Templo del Tiempo. Esto origina tres líneas temporales diferentes:

 

  • Línea del Fracaso: el Héroe del Tiempo es incapaz de derrotar a Ganondorf y muere. Este logra completar la Trifuerza y se transforma en Ganon, pero es sellado por los Sabios en el Reino Sagrado. El Reino se transforma en el Mundo de las Tinieblas, dando inicio a la trama del glorioso A Link to the Past (1991, Super Nintendo). Le siguen a este el onírico Link’s Awakening (1993, Game Boy); Oracle of Seasons y Oracle of Ages (2001, Game Boy Color); A Link Between Worlds (2013, para la 3DS); el más reciente Echoes of Wisdom, con Zelda como protagonista por primera vez (2024, Switch); el original The Legend of Zelda (en serio, así de atrás está ubicado), así como el denostado casi JRPG Zelda II: The Adventure of Link (1987, también NES).

 

  • Línea del Link Niño: Link es enviado al pasado y avisa de la traición de Ganondorf al Reino de Hyrule, antes de que esta ocurra. Este es arrestado, pero no sellado. Dentro de esta línea están los juegos de Majora’s Mask (secuela original producida el 2000 del Ocarina, también de Nintendo 64, cuya máscara lleva tatuada un servidor), así como el igualmente oscuro Twilight Princess (2006) de GameCube.  Aquí Link va en búsqueda de su compañera, la hada Navi y termina extraviado en el Bosque Perdido. Allí, Skull Kid (poseído por el demonio de la Máscara de Majora) y sus hadas le roban su inseparable yegua Epona y la Ocarina del Tiempo. Nuestro protagonista cae por un abismo hacia el universo paralelo de Términa, que está amenazado por la destrucción, a causa de la caída inminente de la Luna. Deberá evitarlo, en un ciclo repetido de tres días.

 

  • Línea del Link Adulto: Ganondorf es encerrado en el Reino Sagrado y Hyrule vive muchos años en paz. El sello se va debilitando y el mal logra liberarse, pero no hay noticias sobre el Héroe. Las Diosas ordenan a la población que se refugie en las montañas, antes de que decidan inundar Hyrule, para atrapar el antiguo Reino bajo el océano, junto a Ganondorf y su ejército. El nuevo mundo son las islas que vemos en The Wind Waker, con sus secuelas en Phantom Hourglass y Spirit Tracks (2007 y 2009, Nintendo DS).

The Wind Waker: Zelda en modo One Piece

Este videojuego representó el debut de la saga en la consola Nintendo GameCube (2002), después del éxito abrumador de Ocarina of Time. Después de la demo que sacaron el 2000, donde podíamos observar a Link peleando contra Ganondorf, con gráficos realistas y oscuros, nadie se esperaba el resultado final: nuestro protagonista terminaría presentando un estilo de dibujo animado muy expresivo, gracias al cel-shading, diseño que posteriormente sería conocido como Toon link. Tanto el mundo, como los personajes y enemigos, parecen sacados de un cómic. Aunque hoy en día nadie tiene dudas de que fue un acierto rotundo, ya que ha envejecido mucho mejor que otros, en su época muchos fans estuvieron desencantados: por eso Twilight Princess recuperó al adulto, con la atmosfera más lúgubre de la saga, al nivel de varios personajes secundarios muy extraños del Majora’s.

 

La sensación de libertad absoluta que nos entregó su exploración por diferentes islas, gracias al carismático barco del Mascarón Rojo, fue una evidente influencia para el mundo abierto de los posteriores Breath of the Wild y Tears of the Kingdom (2017 y 2023, lanzados primero para Switch y luego Switch 2). Me encantó conseguir multitud de mapas del tesoro, para recogerlos en donde nos indicaba la X mediante la grúa, mientras disparábamos cañonazos contra los piratas que querían atacarnos. Quizás uno de los pocos peros sea que, con un mundo tan enorme (ya que luego cada isla tiene sus secretos), cuesta mucho conseguir el 100% de coleccionables, entre piezas de corazón para tener más vida, cartas náuticas y sus peces, expansiones de nuestras armas, botellas o fragmentos de Trifuerza.

 

La historia me parece realmente madura, con la desaparición de la civilización antigua bajo el mar (evidente referencia al mito de la Atlántida), ya que Hyrule y el mundo antiguo terminan sepultados para siempre, para terminar el eterno ciclo bélico. Por otra parte, se intenta humanizar a Ganondorf, cuya tierra desértica es golpeada por el viento que traía muerte y sufrimiento, origen de su envidia hacia la prosperidad de Hyrule. Link en este caso no desciende del Héroe del Tiempo, se convierte en ello gracias a su valentía, para rescatar a su hermana. La Batuta para dirigir el viento es la homóloga de la clásica Ocarina del Tiempo. Ya en 2013 se sacó una versión HD para Wii U, que mejoraba tanto los gráficos como la navegación, si bien prefería jugar la original de GameCube.

 

Las reticencias de algunos aficionados hicieron que no haya sido uno de los Zeldas más exitosos: «solo» cerca de cinco millones de unidades vendidas, mientras que tanto el anterior Ocarina of Time como el posterior Twilight Princess lograron unos estupendos catorce millones. La crítica especializada no tuvo dudas sobre su nivel de excelencia, aunque se quejaron de que hubieran menos mazmorras, respecto a entregas anteriores: esto se debe a que, por falta de tiempo material y la complejidad de la animación, tuvieron que recortar una mazmorra adicional asociada a Nayru, la Diosa de la Sabiduría, además de los existentes Templos de la Tierra y el Viento.

 

En el próximo artículo sobre Twilight Princess, os comentaré las diferencias radicales entre ambos, así como mi clasificación personal de juegos de la saga.

 


Descubre más desde Stairway to Rock

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta