Australian Pink Floyd son con lo que sueña Roger Waters

Australian Pink Floyd

1 de abril de 2026

Clippers Music

Texto: Marc Fernández

Fotos: Marc Tomàs i Gimó

Por lo general soy una persona contraria a los grupos tributos, a los que veo como intrusos que acaparan un espacio que debería estar destinado a grupos con temas propios, e inevitablemente relaciono con músicos con divorcios muy duros y un talento musical nulo. Sin embargo, puedo dar un pase a los tributos de aquellas bandas ya disueltas o que son una sombra de lo que fueron, permitiéndome revivir una experiencia que el tiempo y las circunstancias me han negado.

 

 

Lo primero que llama la atención es que Australian Pink Floyd son una banda que se toma en serio su tributo, y es que pudiendo limitarse a ser cuatro colgados que no hacen sino tocar sus temas, traen una producción con láseres que captura el espíritu de su música a la perfección y un amplio elenco de músicos que incluye a un cantante, tres coristas y hasta a un saxofonista, de modo que nada sonaba por la PA: todo era interpretado en vivo.

 

 

Pero lo más importante es: ¿se parecían a Pink Floyd? Porqué claro, es lo mínimo que le puede pedir a un tributo. Es un poco como ir a la pizzeria Luigi de tu barrio y que no tengan pizzas. Si me pusiera quisquilloso, con “In the Flesh” no me convencieron del todo, y menos aún con una pieza tan especial e irrepetible como “Shine on You Crazy Diamond (Parts I-IV)”, pero aparcado el cinismo, creo que lograron trasladar la experiencia de la banda a la perfección.

 

No, ninguno de los guitarristas era David Gilmour, y los hipnóticos redobles de Nick Mason son irrepetibles, pero el espíritu, ese atrapante nudo en el estómago que solo ocurre cuando te sientas a escuchar  un disco como el ‘Wish You Were Here’, estaba ahí: en su juego de luces, en el mimo que le ponían a cada detalle, en cómo lograban atrapar la atención de un público que se volcó totalmente en su propuesta.

 

 

Hubo por supuesto grandes momentos que era muy de esperar, ya fuera con la atemporal “Time” o con la épica “The Great Gig in the Sky”, en el que las talentosas coristas tuvieron ocasión de lucirse con solos vocales, pese a que el primer acontecimiento climático vino de la mano de “Another Brick in the Wall” partes 2 y 3, que pusieron a todo el respetable a cantar. Sería cínico decir que un tributo no hace bien su trabajo cuando es capaz de transmitir esta clase de emociones.

 

Pero el concierto no se nutrió solo de grandes éxitos, pues hubo una visita a la era de Syd Barrett de la mano de de “See Emily Play”, así como de visitar otros cortes injustamente más olvidados como “Sheep” o “Empty Spaces”. El concierto fue extenso, con nada más y nada menos que venticuatro temas, pero como decimos en Cataluña; el grupo “va anar per feina” y tocó un tema tras otro como una letanía colorida y atrapante, replicando con solvencia la experiencia promedio en la que te sumerge un disco de Pink Floyd.

 

 

Hubo tiempo de sobra para regresar al ‘Wish You Were Here’ de la mano de “Have a Cigar” y la homónima “Wish You Were Here”, cayendo también en el camino temas más coloridos como “Learning to Fly” o “On the Turning Away”. Hubo un amago de abandono del escenario tras la querida “Run Like Hell”, pero como no podía ser menos, el bis que puso el broche de oro a la actuación fue la celebradísima “Comfortably Numb”, que atrapó una última vez a las cientos de personas que en pleno 2026 no pueden gozar de lo que fue la experiencia de Pink Foyd en vivo.

 

¿Es entonces The Australian Pink Floyd un buen tributo? Sin duda, es mejor que ver a Roger Waters, pese a que su producción sea objetivamente muy inferior y disponga de menos medios. Sin duda, entiende lo que hizo únicos los directos de la banda allá en los ‘70, y sabe traducirlo en un show extenso y digno del legado que defiende. Y sin duda, sigo prefiriendo ver a un grupo influenciado por Pink Floyd que a un tributo, pero como un niño de los ‘90 que no dispone de una máquina del tiempo, experiencias así son sin duda un regalo de los cielos.

 


Descubre más desde Stairway to Rock

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta