Sortilège – Le Poids de l’Âme

75/100 

21 de noviembre de 2025

Verycords

Sortilège es una institución del heavy metal. Si no tienes inconveniente en dar rienda suelta a tu adolescente interior cantando puño en alto estribillos como “no importa el tamaño del enemigo, ganaremos o pereceremos unidos”, mientras se te desparrama la cerveza que sujetas con tu otra mano, sigue leyendo. Si no, el quinto (o segundo, según se mire) álbum de los franceses no es para ti.

 

Antes de adentrarnos en el disco, es necesario dotarlo de un poco de contexto. Sortilège fue una de las bandas más destacables que surgieron al albur de la NWOBHM, especialmente si nos centramos en las no anglófonas (aunque, como hicieran aquí Muro o Barón Rojo, se lanzaron a grabar una versión en inglés de su opera magna, Métamorphose). Antes de aquello, ya habían publicado un debut homónimo en 1983 que es una auténtica maravilla, opinión que compartía Chuck Schuldiner: es bien sabido que los franceses eran una de las bandas favoritas del líder de Death, extremo atestiguado tanto por sus posados con una camiseta del grupo como por el hecho de que fusilara la canción «Amazone» en la intro de «Evil Dead». Sin embargo, tras su álbum Larmes de Héros (1985), de nefasta producción, Sortilège decidió disolverse.

 

Tras muchos lustros de silencio, poco antes de la pandemia de COVID-19, la formación original se reunió para ofrecer un bolo en el festival Keep it True. Sus sensaciones o expectativas debieron ser buenas porque decidieron volver a la carga. Sin embargo, entonces sucedió lo que podríamos denominar “un Queensrÿche”: por desavenencias internas, el grupo se escindió y comenzaron a girar en paralelo dos Sortilège. De un lado, un grupo liderado por el cantante Christian “Zouille” Agustin con nuevos músicos y, de otro, el resto de la banda original.

 

Sucedió, empero, lo contrario que con Geoff Tate, y fue la encarnación del cantante original la que se ha asentado y la que ha publicado, con este que nos ocupa ahora, dos nuevos trabajos. El anterior, Apocalypso (2023), me pareció un disco apresurado (probablemente, para poner su pica en Flandes antes que el otro Sortilège) y mucho menos sólido que sus álbumes históricos, a pesar de contener alguna buena canción (destacando especialmente una en la que colaboraba Myrath). Este Le Poids de l`Âme es mucho más satisfactorio.

 

Para quienes no dominen el francés: no esperéis aquí una lírica a la altura de Baudelaire, pues nos movemos más bien en las inmediaciones de Tierra Santa. La temática de los franceses sigue siendo la misma de siempre, oscilando entre la ciencia ficción y la mitología, con mucha presencia de esta última en este disco. Así pues, muy representativa la portada con la psicostasis del dios egipcio Anubis. Cambiando de región, el disco abre hablándonos de la gorgona «Medusa», un tema de heavy metal clásico que entra muy bien, con estribillo efectista y previsible.

 

De aquí pasamos a “Cœurs d’Acier», que arranca con unos coros de la escuela Accept (muy propio, ya que hablamos de corazones metálicos) para llegar, aquí sí, a un señor estribillo muy pegadizo. El tercer tema, «Colère», es una de las sorpresas del álbum. Imposible aburrirse: un ritmo tribal, más “moderno” de lo que cabría esperar, sirve de base para que las guitarras dancen a su aire con melodías arabescas, hasta llegar a un interludio con mucho groove.

 

Tras este buen arranque, el disco prosigue canalizando influencias de Saxon y Judas Priest. Me resulta algo tedioso el lento tema título y no demasiado interesante la hard rockera «Origines», aunque le confieren variedad al álbum. «L’Alchimiste», «La Forge Divine» y especialmente “Sans Foi ni Loi», con cierto lucimiento del bajo, ofrecen lo que en principio has venido a buscar aquí: heavy de la vieja escuela y más estribillos pegadizos, en un disco muy pensado para el directo (y lo digo como un halago).

 

 

Termina el disco a lo grande con «Horizons» y «Le Monde de l´Oubli». La primera es un mid-tempo épico e hímnico que nos prepara para una de las mejores canciones de Le Poids de l´Âme, que toma una decisión arriesgada: cerrar con una balada. Esto sólo puede funcionar si la balada en cuestión es de mucha calidad, y este es el caso aquí. Para empezar, la canción tiene su intrahistoria: temáticamente, es una canción triste y sombría (un sujeto hablando en primera persona de un estado depresivo), y es la única que compuso para el álbum el guitarrista Bruno Ramos, quien falleció poco después.

 

Musicalmente, si alguna vez te has preguntado cómo sonaría Rob Halford si hubiera nacido francés, aquí tienes la respuesta. Zouille siempre fue uno de los principales reclamos de Sortilège, más allá de su faceta como compositor, por su espectacular voz. Que rondando los setenta años este hombre siga siendo capaz de semejante despliegue es digno de loa. Ignoro si el alma de Sortilège pesará menos que una pluma, pero lo que sí demuestra este disco es que sigue viva en manos de su cantante original.

 

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