Soen – Reliance

75/100 

16 de enero de 2026

Silver Lining Music

 

Soen lleva varios años posicionándose en lo más alto del metal progresivo melódico moderno, con una apuesta de canciones bien elaboradas, un sonido cuidado y mensajes profundos. Con el tiempo han pulido una fórmula tan característica que su música es fácilmente reconocible, una de las claves que les han ayudado a alcanzar su gran reconocimiento. Esto es algo muy positivo, pero también puede ser negativo si no arriesgas demasiado a la hora de lanzar «nuevo» material.

 

«Reliance» es un trabajo que se queda en un punto intermedio demasiado peligroso. Por una parte, muchos de sus temas nos recuerdan demasiado a otros de trabajos anteriores, llegando hasta el punto de que alguna canción parece recuerde demasiado a anteriores, y que te quedes dándole vueltas a la cabeza a la idea de que esto ya lo has escuchado antes. Hay poca evolución, hay poco riesgo, y eso puede hacer que si lo escuchamos de forma superficial acabemos aburridos y que se nos haga bola al parecer más de lo mismo.

 

Es difícil tomar decisiones cuando una fórmula tan marcada como la de los suecos te ha llevado al éxito, porque puede que decidas tomar demasiados pocos riesgos y te encasilles. Y en muchos momentos eso es lo que parece que les ha pasado con este álbum, que a primeras parece un poco más de lo mismo, aunque eso no quiere decir que sean malas canciones. Pero si te paras a escuchar con atención cada una de las composiciones te das cuenta que hay detalles aquí y allá, de que hay algunos cambios que le dan algo de personalidad propia, y que salen dos o tres veces de la zona de confort. De hecho, el último tema se sale totalmente de la fórmula sonora de los anteriores, y es tan refrescantemente diferente que te hace terminar pensando que sí, que hay Soen para rato, que todavía pueden hacer cosas diferentes.

 

La primera pista de este trabajo es «Primal», que cuenta con una base rítmica sólida y muy potente, como un rugido de pecho, y aunque la primera estrofa diluye esta potencia, luego se va recuperando cuando la voz y el sonido se dan la mano para llevarnos a un estribillo marca de la casa, muy lucido y hermoso. En el resto de la pieza sigue jugándose con la suavidad de algunas estrofas y la fuerza con la que entran luego las guitarras. «Mercenary» le sigue con una contundencia similar, siendo más melodiosa al principio, aunque cuando entra la voz lo hace acompañada con unos riffs y batería muy contundentes. Luego, en el puente se suaviza con varias capas de voces, y llegamos a un estribillo que recuerda mucho, quizá demasiado a temas como «Unbreakable». Hay momentos en los que parece, si no la misma canción, si un poco mezcla de varias anteriores.

 

Con «Discordia» tenemos una composición que se sale un poco de la fórmula, sorprendiéndonos positivamente. Comienza con un ritmo lento y casi etéreo, que luego gana mordiente en el estribillo. Es aquí donde Soen sale un poco de su zona de confort con un par de breakdowns y un pasaje muy suave con teclados, perfecto para una composición que mezcla introspección melancólica y potencia, y que usa unas texturas más oscuras de lo que nos tienen acostumbrados. «Axis» comienza con una energía galopante, un medio tiempo con unas guitarras y batería con un groove progresivo que la hacen destacar. La fórmula de la composición es bastante similar a lo que podemos encontrar en trabajos anteriores, aunque con un sonido algo más diferenciado.

 

 

«Huntress» es una pieza con melodías más brillantes y un desarrollo más accesible. Su comienzo es pura dulzura, pero luego desemboca en un estribillo inspirado con guitarras que doblan a la voz desde un segundo plano. Destaca un solo de guitarra muy sentido, y que me ha recordado a los de David Gilmour en Pink Floyd. Pasado el ecuador llega «Unbound», que de nuevo nos devuelve a los Soen más continuista, con música enérgica y un estribillo muy coreable. Es pura marca de la casa, muy dentro de su zona de confort, y que refuerza el mensaje que ya dieron con «Primal» de luchar contra los males heredados.

 

“Indifferent” es una balada clásica que lo apuesta todo a la suavidad de su música y la sensibilidad de su melodía. Comienza con unos acordes de piano suaves acompañados de guitarras limpias, con una atmósfera muy íntima, casi de concierto acústico. Tras este respiro llega «Drifter», que mezcla unos riffs de guitarra muy pesados con un sintetizador de sonidos fríos, dándole un toque épico de atmósfera etérea. La canción alterna secciones suaves con otras robustas y más pesadas, terminando con una efectiva y emotiva progresión de guitarra.

 

“Draconian” suena diferente al principio, con una voz más grave y alejada, aunque enseguida nos llega sonidos mucho más familiares, con un estribillo que se viene arriba para volver a traernos esa sensación de que esto ya lo hemos escuchado antes. Y para terminar tenemos «Vellichor», que personalmente es la que más me ha gustado de todo el disco. Es tranquila, casi fúnebre, con sonido disperso como si se cantase entre la niebla. Poco a poco la canción va ganando instrumentos, va ganando cuerpo manteniendo su tranquilidad, y acaba creciendo paulatinamente en dramatismo hasta regalarnos un excelente final. Es una pieza totalmente diferente al resto, un soplo de aire fresco que nos hace terminar la escucha con un sentimiento muy positivo.

 

Como conclusión, escuchar este último disco de Soen me trae varios sentimientos encontrados. En primer lugar un poco de hastío, ya que varios de los temas son demasiado parecidos a los de discos anteriores, como si hubieran preferido jugar a salvo y arriesgarse poco. Pero también tengo la felicidad que te transmite el que si escuchas atentamente descubres que cuatro o cinco de ellos sí que tienen rasgos distintivos. Y por último tengo esperanza, porque «Vellichor» es un cierre con un sonido tan maravillosamente diferente y refrescante que demuestra que la fórmula de los suecos no tiene por qué estar agotada, que saben girar en otras direcciones y que hay cabida para evolución y sonidos distintos en el futuro.

 


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