83/100
5 de diciembre de 2025
BMG Entertainment
Scorpions en directo… tema algo espinoso para una banda que lleva dos décadas de teórica despedida. Mis últimas veces con ellos han sido experiencias agridulces, con sets calcados, muchos tramos instrumentales y solos y con un Klaus Meine que lo pasa realmente mal para poder tirar adelante esas míticas canciones. Pero lo de este fin de gira en su ciudad natal con su 60 aniversario como telón de fondo es algo que es para dejarte alucinado… Schenker, Jabbs y los chicos se marcan un concierto muy largo, recuperan el mix de los 70 y don Meine está estelar para lo que es su nivel.
O ese día se salió o… tiraron de alguna ayudita en postproducción. Pero si veis las imágenes os quedará claro: esto es una joya, y es que había que inmortalizar ese enorme escorpión que aparece en los bises y que ha pasado a ser uno de esos trucos de shock rock que todo fan tiene que ver, por lo menos, una vez en la vida. Y la calidad del video es totalmente profesional y exquisita. Me ha tocado ver algunos DVDs para reseñar últimamente y esto está en otro nivel.
Una intro especial con truenos y en la que te avisan de que los Scorps llevan 60 años de trayectoria y que ahora vuelven a casa es lo que lo inicia todo. Luego hay la melosidad de la voz de Klaus en “Coming Home” con la guitarra de Matthias Jabs. Luego la cosa se electrifica y vamos directamente a ese temazo atemporal que es “Coming Home”. Yo sigo impresionado con el último trabajo de la banda de Hannover y un tema como “Gas in the Tank” me emociona. ¿Cómo pueden sacar nuevos clásicos tras seis décadas de recorrido? Pues bueno, a pesar de todos los pesares, también son capaces de mantener el tipo en directo a un gran nivel (en este directo).
“Make It Real” suena tan potente como siempre y “The Zoo” está espectacularmente cantada por un Meine que en esta pieza ya tiene momentos de reposo. Hay esa extensa jam instrumental con el talk box de Klaus y consiguiendo ese feeling arrebatador. Y como hay que cuidar la voz del gran ídolo se opta por la instrumental “Coast to Coast”, una de las imprescindibles del repertorio de los últimos años con especial lucimiento para Jabs y Schenker.
El medley de los 70 es una maravilla absoluta que no tocaron durante las últimas giras. Parece que para este show lo recuperaron y todas esas canciones inmortales de la era Uli Jon Roth parecen como si fueran de otra banda que poco o nada tiene que ver con lo que fueron en los 80. Pero para defender esos temas y esa era, ya está Uli en solitario. Y el “Bad Boys Running Wild” siempre es un placer que caiga. Vivida en ese enorme estadio cobra una dimensión. El vocalista está mayor, y sus movimientos así lo atestiguan, pero esa noche su voz no faltó, como tampoco ese bajo esencial de Pawel Maciowda.
El feeling de la guitarra del dúo de hachas domina la instrumental “Delicate Dance”, ya otra de las que suelen ofrecer en sus últimas giras. Llegamos al momento más baladero en el que se presenta “Send Me an Angel”, ya con todos armados con las acústicas. Impresiona escuchar a todo ese público cantar, con un coro femenino adornando exquisitamente el resultado. “Wind of Change” no podía faltar a la cita, evidentemente, aunque con la letra cambiada, lo que sigue descolocando, pero ese tema te sigue tocando en lo más hondo de tu alma, y más, si viviste esos días de cambio.
Todo es una fiesta y el “Loving You Sunday Morning” es otra de sus piezas inmortales, con el lucido trabajo de Mickey Dee en los breaks. En sus manos todo parece fácil. Y sorprendentemente Klaus aguanta perfectamente a pesar de que lleva ya aquí más de una hora y pico larga. Las guitarras de “I’m Leaving You” son muy eléctricas y tiran más de fuerza que de pulcritud. Otro medio tiempo que eleva al grupo en un es
El solo de batería de Dee no es muy extenso aquí, pero tiene esos juegos de homenaje de Lemmy y vuelve a dejar cancha para que la voz repose. Todo avanza y nos vamos a la genial “Tease Me, Please Me”, con ese riff vacilón y ese estribillo ganador. Enormes coros y ya ese punto festivo buscado. Los tonos verdes dominan el “Big City Lights”. Klaus consigue jugar con matices y volúmenes y el público le hecha el resto cantando el mítico estribillo. Muchas posturitas para fotos, travelings de cara por detrás de la pirámide de Mikkey Dee y panderetas por parte del vocalista. “Still Loving You” es balada de baladas y siempre marca ese momento mágico en cada concierto de los Scorpions. Se juega con el público para que la cante y el estadio responde de maravilla.
La interpretación del “Blackout” es inmensa. Las tomas del público y del gigantesco estadio están muy cuidadas. A eso añádele el alucinante escorpión hinchable que llevan en esta gira y unos tonos liláceos con lo brillante muy subido. Es espectacular y suena perfecto, incluso Meine aguanta el tipo, todo rematado por los berridos de Rudolph Schenker. Y no he podido ver el gran final con “Rock You like a Hurricane”, pero puedes imaginarte el exceso, el confeti y el éxtasis de un público adorando a una de las más grades agrupaciones de la historia del rock.
Algunos de los mejores directos de la historia han sido ofrecidos por los Scorpions y en diferentes décadas. El de los 70, el de los 80 el de los 90, el acústico, la orquesta… Dudo que exista una banda que haya conseguido algo tan impresionante como los de Hannover y este Coming Home Live en su Hannover natal es absolutamente mágico si tenemos en cuenta lo mal que lo pasa Klaus en directo. Pero aquí, movilidad y voz no parecen hándicap alguno para que el combo teutón arrase con un set sorprendentemente largo. La calidad del sonido y de lo que proyectan las cámaras es absolutamente espectacular, por lo que: “Sí, hay que verlo y tenerlo en casa”.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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