78/100
Nuclear Blast
20 de febrero de 2026
Forest of Forgetting, el segundo trabajo de Eye of Melian, pertenece sin duda a esta una categoría especial, donde los discos no solo se escucha, si no que se habitan. Estamos ante una obra concebida no solo como colección de composiciones, sino como un entorno sonoro completo, casi tangible, donde cada nota parece diseñada para envolver al oyente en un universo propio.
Detrás de este proyecto encontramos a Martijn Westerholt y Johanna Kurkela, quienes, lejos de sus raíces más cercanas al metal en bandas como Delain o Within Temptation, optan aquí por una aproximación puramente cinematográfica y etérea. El resultado es un álbum que se despliega como una narrativa fantástica, donde la música no acompaña una historia: la construye.
Desde un punto de vista técnico, la producción apuesta por una riqueza orquestal extremadamente detallada. Los arreglos de Mikko P. Mustonen funcionan como la columna vertebral de un sonido que bebe tanto de la música clásica como de las bandas sonoras contemporáneas. No hay distorsión, no hay agresividad: todo está orientado a la textura, al espacio, a la profundidad. Cada instrumento parece ocupar un lugar preciso dentro de una arquitectura sonora que respira y evoluciona constantemente.
Pero es en la ambientación donde Forest of Forgetting alcanza su verdadera dimensión. Temas como “Of Willows and Shadows” o “Symphonia Arcana” no se limitan a presentar melodías: abren portales. La combinación de cuerdas envolventes, capas corales y elementos folk crea una sensación de desplazamiento, como si el oyente cruzara lentamente hacia un paisaje suspendido entre la niebla y la memoria.
La voz de Kurkela actúa como guía en este viaje. Su interpretación, delicada pero firme, no busca protagonismo en el sentido tradicional, sino que se integra como un instrumento más dentro del conjunto. En piezas como “Lady of Light” o “The Mirror”, su presencia aporta humanidad a un entorno que, de otro modo, podría resultar completamente abstracto.
Las colaboraciones de Troy Donockley (Nightwish ) y Patty Gurdy (The Legendary Orchestra) añaden un matiz orgánico esencial. La inclusión de flautas, gaitas y zanfona en cortes como “Elixir of Night” o “Dawn of Avatars” refuerza esa conexión con lo ancestral, con lo casi mitológico, aportando una capa adicional de inmersión.
El tema central, “Forest of Forgetting”, funciona como núcleo conceptual del álbum: un lugar imaginario donde convergen melancolía, belleza y cierta sensación de pérdida. A partir de ahí, el disco avanza como un sueño lúcido, culminando en piezas como “Nepenthe” y la reinterpretación de «Tears of the Dragon» de Bruce Dickinson, que encajan sorprendentemente bien dentro de este universo sonoro.
En conjunto, Forest of Forgetting no es un disco pensado para el consumo rápido. Es una experiencia inmersiva, casi sensorial, que exige tiempo y predisposición. Y a cambio, ofrece algo cada vez más raro: la capacidad de transportarte, de desconectarte del entorno real y sumergirte en un mundo construido desde la fantasía, con una coherencia y una belleza que trascienden géneros. Esto va mucho más allá si te adentras en el disco instrumental, publicado de manera conjunta, donde ese mundo te atrapa por completo.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
