Nightingale – White Darkness (Re-master)

80/100 

26 de febrero de 2007

InsideOut Music

Sexto disco de Nightingale que va a ser reeditado y que sigue esta retahíla de reediciones en las que Dan Swano y su hermano Dag se han puesto el mono de faena y han ido mimándolas y buscando extras como locos. Aquí las influencias de Whitesnake de sus anteriores discos quedan difuminadas y el prog combinado con momentos acústicos y muchos teclados es lo que hizo que los hermanos suecos consiguieran su estilo propio. Y todos sus trabajos son para enmarcar, pero el White Darkness es el último de la etapa clásica, ya con banda y con apariciones en directo. Y mira que fue difícil verles sobre escena…

 

Todo empieza con “The Fields of Life” y esos teclados presentes y protagonistas, como marcando el paso para que luego entremos en un ejercicio puramente progresivo. Tema intenso y triste que avanza firme, con la pegada de la batería de Tom Björn y demostrando que este proyecto tenía ya algo especial e incomprendido. “Trial and Error” es una de las composiciones que han entrado en los conciertos (cuando tocaban), y de verdad que aglutina todos los enseres de la banda. Aquí la clave está en los coros en un tema absolutamente prog y que va incluso a doble bombo. La carga instrumental es tan rotunda como la imaginación a la hora de componer.

 

“One Way Ticket” es enigmática y delicada, a la vez que extensa. El bajo de Erik Oskarsson se deja oír y la composición avanza de forma orgánica, primero con la gran guitarra acústica, luego con los teclados. El riff es excepcional, y se construye el solo en el mismo, quedando especialmente bien. Y la elegancia tan bien llevada de “Reasons” también resulta una muy buena muestra de lo que Nightingale podían hacer en 2007. Hay solos de teclado y de guitarra y el estribillo es tan evocador como melancólico. ¿Nightingale hizo alguna vez un tema malo? Resulta imposible.

 

Me tiene el corazón robado esa maravilla titulada “Wounded Soul”, con ese ritmo de vals y esos juegos en la melodía. Las guitarras acústicas son la base, pero hay ese momento de teclado puramente Uriah Heep que abraza el tema, y luego tiene su momento solista. Es original y preciosa y nuestro amigo Dan Swano canta como los ángeles. Uno de los temas que más tocaron Nightingale en sus pocos conciertos fue “Hideaway”. Una gran canción que combina cumbres y valles y que tiene un aire enigmático. Van más allá de lo que es el hard rock prog que pregonaban y hacen algo con mucha personalidad y en el que el metal progresivo tiene especial protagonismo.

 

“To My Inspiration” es una preciosísima balada, especialmente intensa y cargada de unas acústicas que se combinan a la perfección con la voz de Dan. Orquestaciones a teclado de cuerdas la llevan hacia lo solemne y es de lo más destacado de un disco realmente trabajado y completo. “White Darkness” da título al disco, es reposada y hay ciertos aires Queen en el piano inicial. Otra de esas piezas maravillosas que vuelven a dejarte claro que este proyecto, con un poco de promoción y medios, estaba a un nivel de composición y calidad tremendos.

 

Lo de “Belief” es una absoluta pasada… Ese deje noventero y esa cadencia hipnótica es absolutamente de la época, rematada por un estribillo sencillamente espectacular. Tom Björn le pega de verdad a los platos para un tema que juega con el Hammond del invitado Thomas Lassar y tira de intensidad para luego calmarla y estallar en ese estribillo casi perfecto. Si estamos reseñando todos los discos de Nightingale es por algo… Ese tesoro que nunca nadie reconoció. Finalizan con esa coda final que es “Trust” que, sin ser nada especial, cumple y da mucha fuerza la salida.

 

Luego toca hablar de los 22 temas extra que hay y de la variedad, que es algo que gusta especialmente a los fans completistas. Las versiones rough mix de cortes como “One Way Ticket” o “Reasons” tampoco distan tanto de las definitivas que terminaron en el disco. En “Wounded Soul” sí que se nota que la voz de Dan no es la definitiva y es cumplidora para ir creando la canción completa. Más gracia tienen las versiones de los temas en sus fases iniciales, cantadas en sueco y con el esqueleto y poco más. Aquí encontramos “Tills Stormen ar over”, de 1983 y con muchos errores en el solo de guitarra. De ese mismo año hay “Havssyn”, otra que cambiaría de nombre con los años hasta llegar a ser algo bastante más diferente. Aquí sobredosis de teclados y voz.

 

 

Es interesante la caja de ritmos que se utiliza para los temas de 1990 y ese Casiotone cutrón con el que nuestros héroes desarrollaban sus ideas musicales. Allí hay piezas bajo el título de “Spanningar” y “Mur Tysta Mur”. Cuanto más avanzan los años más terminadas están las canciones, especialmente las de 2005 como “World Inside” o “Feel so Live”. Y hay una versión del tema “White Darkness” fechada de 2025 (¡!!!). Parece que a los hermanos les dio la vena y se marcaron un directo con pocos medios, pero sincero. También hay canciones que en 2005 tenían otros nombres como “The Gates of Dawn”. Canciones que quedaron como esbozos como el “I Am Me” y rarezas totales del nivel de “Shuffle Aggressor” o composiciones que se quedan en instrumentales y que gustarán a sus más fervientes fans.

 

Afortunadamente esta vez no han añadido tomas de directos de sonido pésimo (las que hay son buenas) o temas que parecen haber sido grabados en una cripta. El caso es que Nightingale siguen editando sus discos y los trufan de todo tipo de tomas y golosinas para el fan de los Swano. White Darkness es el disco número seis, y un poco, el cierre de esa etapa que se empezaba a mediados de los 90. Habría otro disco (que no ha sido reeditado todavía), pero aquí está la gracia… que cada seis meses aparezca un disco del grupo y que toque abordarlo sin tener en cuenta el orden ni nada. Un disfrute total de una banda a descubrir.

 


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