Historias del Kronen
Autor: José Ángel Mañas
2014 (Ediciones Áncora y Delfín)
Cuando hablamos de “Historias del Kronen” a todos se nos viene a la mente esa gran película de Montxo Armendáriz que quedó como icónica de la década de los 90. El azar hizo que entre un montón de libros que iban a ser destruidos, diera un vistazo y salvé “un par de la quema”, y uno… es este “Historias del Kronen”. Es triste ver cómo se destruyen libros tan maravillosos en su edición original… Pero cuando una biblioteca se reconvierte y lo que sobra son los libros… es que algún concepto anda mal.
Tocaba leerlo y hacer una crítica del mismo, y la verdad es que te mata un poco el hecho de que plasmes en tu lectura a los actores de la película. Pero esta novela, que en su día fue finalista al “Premi Nadal”, es de obligada lectura, pues si viviste los 90, como que hay flashbacks y actitudes que uno vivió y que leyendo el libro recreas. Incluso, muchos de los grandes momentos que suceden en el libro, los vivimos a tiempo real, cosa que te hace conectar al momento.
La historia narra la vida de unos niños de papá de la época, futuros cayetanos de la capital de España a los que el paso a la adultez no les interesa y se encierran en un mundo de borracheras diarias, drogas y el transgredir las normas constantemente, sin tener límites. Todos se dan cita en el Kronen, un bar de copas, que aglutina al grupo de amigos, pero todo se narra con el protagonismo de Carlos, de 21 años y líder de una pandilla en la que él hace y deshace demostrando que ni tiene empatía ni respeto alguno por los que teóricamente son sus amigos.
Su día a día es levantarse a las dos, paja, ir al lavabo a defecar, lanzarse a la piscina y esperar a que la criada filipina le haga la cama y le llame para comer junto a su familia, de la que les suelta directamente a la cara: “de vosotros sólo me interesa el dinero”. El vocabulario y el castellanizar los anglicismos es una de las señas de identidad del autor que intenta dar mucha verosimilitud en la forma en la que se comunican los jóvenes, e incluso el canal, pues entonces no había móviles y son las llamadas al fijo de los amigos y ligues lo que constantemente aparece en las páginas del libro.
El comportamiento kamikaze de Carlos hace que sus amigos intenten emularlo. Muestra a un estudiante universitario sin interés alguno por la carrera y menos por sentar la cabeza con novia o un trabajo, y a pesar de que sus amigos van claudicando a la vida adulta, él sigue con su música, sus películas y sus lecturas. Así pues, vas a encontrarte con referencias a Nirvana o a Elton John (van a un concierto de ambos), la película “Henry: retrato de un asesino” como film recurrente o “American Psycho” de Bret Easton Ellis como libro fundamental.
Las snuff movies de la época (ese mito tan noventero) sobrevuelan las conversaciones, como también esos amigos que son gais y tienen que intentar no mostrarlo de cara al grupo, por las consecuencias posibles. Y en especial, de Carlos, el oscuro líder. Misoginia, prostitución, el Ámsterdam como Meca y un desprecio absoluto para todo sentimiento mostrado es visto por el protagonista como una debilidad. La lectura es ágil, engancha desde la primera página y las referencias a la cultura de los 90 son una delicia.
Respecto a la película hay que decir que sus momentos más icónicos NO aparecen en el libro, y que el lenguaje y el trato degradante a las mujeres de Carlos queda muy edulcorado. La verdad es que el libro es especialmente duro, pero es que todos hemos conocido a alguien que se parece al personaje. Si el film te gustó, el libro lo supera con creces y me parece de obligada lectura a todos y todas los que vivimos esa década. Y si en la película su final mostraba atisbos de cambio en Carlos, sucede todo lo contrario en el libro.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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