Lecturas universales: «El contrabajo» de Patrick Süskind

El contrabajo

Autor: Patrick Süskind

Editorial: Diogenes Verlag

Año de publicación: 1981 (Der Kontrabaß, primera edición)

Como le sucede al instrumento al que se refiere el título, la primera gran obra del bávaro Patrick Süskind se encuentra eclipsada. No por otros instrumentos, sino por su también magnífica «El perfume: historia de un asesino». Nada que objetar: la historia de Jean-Baptiste Grenouille, adaptada al cine en 2006 y fuente de inspiración de canciones como «Herr Spiegelmann» de Moonspell (Irreligious, 1996) o «Du riechst so gut» de Rammstein (Herzeleid, 1995), merece que se centren en ella los focos. Sin embargo, eso no convierte a «El contrabajo» en una obra menor, a pesar de su brevedad (menos de un centenar de páginas). Es de rápida lectura, como lo será consecuentemente esta crítica, pero merece mucho la pena.

 

La obra se estructura como un monólogo que un contrabajista dirige a un interlocutor silente, que acaba por ello siendo el propio lector. La opción del monólogo resulta muy adecuada y fluida: «El contrabajo» se ha llegado a representar como obra teatral, y Süskind se encuentra muy cómodo en este género, pues no en vano también es guionista cinematográfico.

 

El protagonista comienza glosando las virtudes del bajo, recalcando la importancia de la base rítmica en toda composición y concierto y cómo su orquesta podría prescindir del director o de los instrumentos solistas, pero jamás del suyo. Destaca que este papel del bajo es el mismo tanto en su orquesta sinfónica como en los grupos de jazz o rock, que se desintegran si se excluye al bajo (me imagino a Jason Newsted leyendo esto, con lágrimas en los ojos, tras la publicación de …And Justice for All unos años más tarde). Puntualiza el contrabajista, sin embargo, que esos géneros musicales no le gustan porque “nada le ofende más que la anarquía de la improvisación libre”. Una reflexión que se tornará cómica atendiendo al devenir de su monólogo.

 

El protagonista no para de beber cerveza mientras habla, justificándolo en la pérdida de líquidos que todo bajista padece debido al peso de su instrumento. Conforme va entonándose, el monólogo va degenerando. La importancia objetiva del bajo va dando paso a cómo lo ignora el gran público, y a su propia insatisfacción personal. Las identidades del contrabajista y de su instrumento se difuminan hasta ser sólo una, pues él también es ignorado por una bella soprano que acaba de incorporarse a la orquesta. A partir de ahí, nos narra el plan que ha pergeñado para dejar de sentirse invisible, que no desvelaremos para no incurrir en spoilers.

 

Esta es una obra de lectura obligatoria para cualquier bajista, para cualquier aficionado a la Música y para quien disfrute del perverso sentido del humor de Süskind. «El contrabajo» se encuentra disponible en castellano, traducción de Pilar Giralt Corina, en edición de Seix Barral.

 


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