Canciones perfectas: «Lady of the Valley» de White Lion

Contexto

Siguiendo un buen consejo de Barón Rojo, banda a la que siempre se ha mostrado agradecido, Mike Tramp abrazó el hard rock, afincándose en Madrid al liquidar Mabel y fundar Studs. Pocos años después, el cantante danés, trasladado ya a Nueva York, conocería al guitarrista Vito Bratta. Juntos, compondrían varias canciones para la historia. Así nació White Lion, cuyo debut discográfico se produjo en 1985. El éxito comercial masivo les sonreiría dos años más tarde con su segundo álbum, el triple disco de platino Pride, de icónica portada. La canción que cerraba la cara A de ese L.P. era «Lady of the Valley».

 

Y ahora viene una anécdota. Cuando ese disco vio la luz, yo estaba en la guardería. Es llamativo, visto hoy con perspectiva, que no supiera ni siquiera de la existencia de White Lion hasta unos quince años después. Fue uno de mis mejores amigos quien, como si del Santo Grial se tratara, se plantó un día en nuestro local de ensayo enarbolando un CD con un popurrí de hits de los leones blancos. Estas situaciones eran habituales en aquel mundo sin música en streaming, y con un Internet que iba a pedales. Nos preguntó si conocíamos a una banda de glam metal buenísima que llevaba muerta desde hacía mucho (esto ocurrió en el periodo posterior a la disolución de White Lion, 1991, y pocos años antes de su pseudoreunión de 2004).

 

Blancos conocíamos a la serpiente y a la rata, pero no al león. Pusimos el CD y la cosa fue escalando. Primero entre mis amistades y, finalmente, en cascada. Desde el hipster que sólo escuchaba indie pop hasta el trve amante del metal extremo, a todos nos gustaba White Lion. A partir de entonces, daba igual el estilo del garito al que acudiéramos, alguien se terminaba acercando a la barra para pedir que pusieran White Lion. Siempre los pinchaban, siempre con sonrisa cómplice. La canción que inició todo aquello no fue «Wait» o «When the Children Cry», que en su momento fueron los grandes singles del disco. Tampoco «Hungry» o «Lonely Nights», temas igualmente recordados de Pride. Fue «Lady of the Valley».

 

 

La música

Música y letra combinan a la perfección, reforzando la primera el significado de la segunda, como veremos en el siguiente apartado. Las plegarias a la Dama del Valle se compadecen con las partes en limpio, mientras que la distorsión transmite la rabia de quien nos cuenta la dramática situación que está viviendo. No es una power ballad al uso, ni muchísimo menos.

 

Comienza explosiva la intro de «Lady of the Valley», con todos los instrumentos acompañando un riff rápido, metálico y agresivo. Entonces llega un descenso de intensidad rítmica. Tras un breve punteo muy melódico, la distorsión desaparece para dar paso a unos arpegios, ya con sólo la guitarra acompañando la quebrada voz de Tramp. La batería y el bajo entran de nuevo de forma muy contenida, anticipando que va a hacer lo propio la distorsión. Pero ese nuevo acompañamiento tiene una vida corta y retornamos rápidamente a los arpegios.

 

Hay que esperar a que termine la súplica a la Dama del Valle, al adentrarnos en el pre-estribillo, para que el bombo adquiera más presencia y regrese con mayor constancia la distorsión, marcando un estribillo pegadizo y puramente hardrockero.

 

Tras el primer estribillo, viene el primero de los solos, dividido en dos partes. La primera es melódica, pero una línea de bajo protagonista anuncia que esto va a cambiar. El nuevo riff es muy pesado, la guitarra solista puntea una escala y volvemos a la plegaria en acústico. Ahora la intensidad de voz y batería son mucho mayores y la distorsión no deja de acompañarnos, superponiéndose sobre la guitarra en limpio. Hemos traspasado ya el ecuador de la canción.

 

A continuación viene el segundo solo, de puro feeling. Volvemos a la plegaria a la Dama en limpio, pero muy brevemente: el estribillo entra con distorsión y potencia, alcanzado la canción su clímax. Aquí Tramp ayuda coreando la melodía, para que el público le acompañe en futuros directos.

 

Termina la canción con un fade out, lo cual es una pena, porque justo al final la batería estaba haciendo cosas muy interesantes…

 

La letra

 

«Lady of the Valley» nos cuenta la historia de alguien cuyo hermano ha muerto en una guerra. Esa persona está rezando a un ser místico, la susodicha Dama del Valle. Tras preguntarle si escucha sus llantos en la quietud de la noche, le cuenta a la Dama lo que le ha sucedido a su hermano. Recordemos que, cuando se escribe esta canción, nos encontrábamos en plena Guerra Irán-Irak y había comenzado la Primera Intifada en Palestina. Como si se hubiera escrito en 2026.

 

El sujeto no parece que esté luchando en la guerra donde ha perdido la vida su hermano. Se encuentra en un lugar seguro, con insomnio y llorando. Nos presenta a la Dama del Valle como un ente con poderes sobrenaturales, capaz de revertir el flujo del tiempo. El sujeto le pide, precisamente, no sólo que devuelva la vida a su hermano, sino que transporte a ambos a los días en los que eran niños.

 

Hay un momento clave en la letra, con la mención muy críptica a una misteriosa llave dorada que está al final de una cadena. Tras mencionarla, lo que le pide a la Dama del Valle esta persona es que le libere de su dolor. Ya no pide que resucite a su hermano muerto, sólo eso: «free me from this pain».

 

A partir de ahí, el sujeto ya no nos habla desde lo que, intuimos, era la cama de su domicilio, sino que pasa a estar físicamente en el mítico Valle y ante la propia Dama. Dice que ha seguido las señales y finalmente ha llegado ante ella («it has led me to your seat»).  No ha llegado allí sólo, sino que lo ha hecho cargando con el cadáver de su hermano, que deposita a los pies de la Dama. Hay aquí varias interpretaciones posibles.

 

La más sombría es que la Dama del Valle es una invención, un dios que ha abandonado a este sujeto, quien, incapaz de superar el dolor por la muerte de su hermano, se ha suicidado. La Dama a la que rezaba pasaría a ser, simbólicamente, el ángel de la muerte que le ha liberado del dolor. Un verso parece apuntar en esta dirección: «I’ll die without the Lady of the Valley».

 

La interpretación alternativa, para que no muera el protagonista, es que la Dama del Valle exista y haya escuchado su plegaria, claro. Nos dice la canción que sólo aquél que se encuentra bajo mucha presión emocional es capaz de encontrar a la Dama del Valle («He who bears all the pressure is the one to break the spell»), y sin duda esta persona se encuentra en esa situación. Esta es la interpretación literal: ha usado esa mágica llave dorada (que dejaría así de ser una metáfora, refiriéndose a una llave real), ha transportado físicamente el cadáver de su hermano hasta el Valle y está realmente en presencia de un ser sobrenatural que puede cumplir su deseo.

 

Una tercera interpretación que veo plausible, más prosaica, es que esta persona, tras derramar suficientes lágrimas, haya logrado dormirse. Lo que sucede en el Valle es sólo un sueño.

 

Veredicto

 

Esta es una canción monumental, tanto en letra como en música, que muestra que White Lion jugaba en una liga distinta a la de muchas de las bandas de cock rock con las que se les suele agrupar.

 

En una entrevista concedida en junio del año pasado a Stan Novak de Headbangers Lifestyle, Mike Tramp dijo que cuando compuso esta «pequeña obra maestra» tenía en mente «Lily of the Valley» de Queen y «Lady of the Lake» de Rainbow: de ahí vendría el nombre de la Dama del Valle. También, que su intención era crear su propio «Gates of Babylon» (ya conocemos nosotros de la predilección de Tramp por todo lo que suene a Ritchie Blackmore). Está claro que, con una duración que roza los siete minutos, Tramp y Bratta eran conscientes de estar creando algo especial.

 

La canción dejaría poso en la discografía de White Lion. En palabras de Mike Tramp en la mentada entrevista, «Lights and Thunder», canción de apertura de su último disco  (Mane Attraction, de 1991), sería su segunda parte. Una canción en cuya letra un ser desconocido (¿la Dama del Valle?) dice poder llevarnos a un mundo de ensueño donde nadie podrá hacernos daño. Siendo así, parece que el protagonista de nuestra canción pudo reencontrarse con su hermano fallecido.

 

Por otra parte, muchos años después, y hace apenas tres, cuando Mike Tramp decidió regrabar los grandes éxitos de los leones blancos para publicarlos bajo su nombre en una trilogía de discos, la canción que eligió para abrir el primero de ellos fue «Lady of the Valley». Por algo sería.

 


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