78/100
16 de enero de 2026
Nuclear Blast Records
Hablar de Kreator es hablar de una de las columnas vertebrales del thrash metal mundial. En 2026, cuando muchas bandas históricas sobreviven a base de giras conmemorativas y discos correctos pero inofensivos, los alemanes siguen jugando en otra liga. Krushers Of The World, su decimosexto álbum de estudio, llega en un momento especialmente simbólico para la banda: tras un 2025 marcado por la reflexión sobre su propia trayectoria —con el documental Hate & Hope y el libro autobiográfico de Mille Petrozza—, Kreator canalizan esa mirada al pasado no como nostalgia, sino como combustible creativo.
El título del disco es una declaración sin ambigüedades. No hay modestia fingida ni ironía: Krushers Of The World suena a manifiesto, a reafirmación de estatus. Y lo más importante: el contenido respalda el mensaje. Desde los primeros compases, queda claro que Kreator no han perdido ni su agresividad ni su urgencia. Siguen sonando rápidos, violentos y políticamente incómodos, pero también más conscientes de su peso histórico dentro del género.
La banda mantiene esa rara habilidad para sonar clásica y contemporánea a la vez. Hay ecos evidentes de su etapa más primitiva, pero filtrados por décadas de experiencia, producción de primer nivel y una composición mucho más estratégica. Kreator ya no necesitan demostrar nada, y precisamente por eso pueden permitirse sonar tan seguros, tan afilados y tan peligrosos.
Thrash sin concesiones, músculo moderno y colmillo intacto
Musicalmente, Krushers Of The World es un disco que equilibra con inteligencia la velocidad rabiosa y los medios tiempos aplastantes. La apertura con “Seven Serpents” es aplastadora: riffs cortantes, batería desbocada y la voz de Petrozza escupiendo veneno como si el tiempo no hubiera pasado. Es thrash metal en estado puro, directo a la yugular.
El álbum despliega su artillería pesada en temas como “Barbarian”, “Deathscream” o “Psychotic Imperator”, donde la banda alcanza algunos de los momentos más extremos de su discografía reciente. Aquí destaca especialmente Ventor, firmando algunas de sus partes más rápidas en años, mientras Sami Yli-Sirniö aporta solos precisos, melódicos y épicos sin caer en el exceso.
El contraste llega con cortes como “Satanic Anarchy” o el propio “Krushers Of The World”, donde el groove toma protagonismo y el bajo de Frédéric Leclercq gana presencia. Son canciones diseñadas para el directo, con estructuras sólidas y estribillos que se clavan como un martillo neumático. En este equilibrio entre furia y control está gran parte del éxito del disco.
Mención especial merece “Tränenpalast”, uno de los temas más singulares del álbum. Inspirado en el imaginario del cine de terror europeo, incorpora la colaboración de Britta Görtz y aporta una atmósfera oscura, casi ritual, que demuestra que Kreator todavía saben sorprender sin traicionarse. Todo ello envuelto en una producción monumental de Jens Bogren, potente, nítida y perfectamente equilibrada, que realza cada golpe sin domesticar la agresividad.
Identidad visual, madurez creativa y hambre de futuro
El apartado visual de Krushers Of The World refuerza esa sensación de continuidad consciente. La portada, firmada por Zbigniew Bielak, reinterpreta elementos icónicos del pasado de Kreator con un nivel de detalle obsesivo y una carga simbólica notable. No es un simple guiño al fan veterano, sino una relectura madura de su propia iconografía, invitando a observar, analizar y descubrir capas ocultas.
A nivel conceptual, el disco deja claro que Kreator no están interesados en hacer un “regreso a las raíces” vacío ni un experimento forzado. Aquí hay composición sólida, ideas claras y una banda que entiende perfectamente su lugar en la historia del metal extremo. La rabia juvenil se ha transformado en una furia más consciente, más estratégica, pero igual de intimidante.
Lejos de sonar acomodados, Kreator transmiten la sensación de estar viviendo una segunda (o tercera) edad dorada. El impacto del documental y del libro parece haber reforzado su identidad, no suavizado su discurso. Krushers Of The World no mira al pasado para repetirse, sino para impulsarse hacia adelante con más convicción que nunca.
En definitiva, estamos ante un disco contundente, coherente y absolutamente fiel al espíritu Kreator. No reinventa el thrash metal, pero tampoco lo necesita. Lo domina, lo actualiza y lo sigue llevando a territorios donde muchos otros no pueden ni acercarse. Kreator no solo siguen aplastando mundos: lo hacen con la autoridad de quienes saben que se han ganado ese derecho.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




