El rock español perdía ayer a uno de sus nombres fundamentales. El rock andaluz, uno de los movimientos más valiosos y singulares de nuestra música, está de luto tras el fallecimiento de Antonio Samuel Rodríguez, miembro fundador de Smash, formación decisiva en el desarrollo del rock progresivo y psicodélico en España.
Antonio Samuel Rodríguez, conocido también como Antonio Smash, ha muerto a los 73 años, apenas unos días después de subirse por última vez a un escenario. Su despedida musical tuvo lugar el pasado 2 de enero en la sala Even de Sevilla, durante el homenaje al guitarrista Pedro Mauricio, un gesto que hoy adquiere un significado especialmente emotivo.
La huella que dejó Smash —banda creada junto a Gualberto García, Julio Matito, Henrik Michel y, más adelante, el cantaor Manuel Molina— sigue muy presente décadas después. A pesar de una trayectoria breve, el impacto del grupo ha trascendido el tiempo gracias a un legado escaso en número, pero enorme en influencia, calidad artística y valor histórico.
Formados a finales de los años 60, Smash desarrollaron su actividad hasta 1973, periodo en el que publicaron trabajos esenciales como ‘Glorieta de los lotos’ y ‘We Come to Smash This Time’. Parte de su obra quedó también recogida en el recopilatorio ‘Vanguardia y pureza del flamenco’ (1978), impulsado por Mariskal Romero desde el sello Zafiro, con Chapa Discos como nexo entre aquellas grabaciones y una generación de oyentes que descubría la audaz fusión entre el rock progresivo, la psicodelia y el flamenco.

Canciones como “El garrotín”, “Tangos de Ketama” o “Ni recuerdo ni olvido”, pertenecientes a la etapa final del grupo a comienzos de los años 70, consolidaron a Smash como una banda imprescindible para entender la evolución del rock en España y el nacimiento de un estilo irrepetible como el rock andaluz.
Con la muerte de Antonio Samuel Rodríguez se despide un pionero, pero su música —afortunadamente— sigue muy viva.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
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