En esta entrevista exclusiva, Jordi Tàrrega y Yolanda Sabater conversan con Gatto Panceri 666, vocalista de Nanowar of Steel, sobre la irreverencia y el humor que definen a la banda. Desde su polémico disco “Nanowar Gay” hasta las anécdotas de sus giras por Latinoamérica y Europa, pasando por merchandising falso, pies VIP y encuentros con leyendas del metal como Michael Angelo Batio, Panceri revela el espíritu festivo, la pasión por la música y los secretos detrás de sus conciertos más memorables.
Buenas tardes, buenas noches, depende de cuándo nos leáis. Saludos desde Barcelona y desde Canterbury. Hoy tenemos un invitado de excepción. Es la tercera vez que lo entrevisto, pero las dos anteriores fueron por mail, así que me hacía especial ilusión poder hablar por fin en persona con Gatto Panceri 666, de Nanowar of Steel.
Hola, gracias por tener ganas de hablar conmigo, porque yo no tendría ganas de hablar conmigo mismo, así que ya estoy sorprendido de entrada.
El motivo de la entrevista es básicamente que estáis a punto de arrancar una gira. Son tres fechas en España y una de ellas recala en Barcelona, donde afortunadamente estoy yo y podré asistir. Además, vais muy bien acompañados, porque formáis parte del Motocultor Tour, junto a bandas como Vaughan, Morphium, Lone Survivors y Uuhai. Mucha gente, ¿eh?
Sí, quizá demasiada, diría yo, pero bueno, es lo que hay. Montamos la gira con unas 200 personas más o menos. La idea es llevar el espíritu del Motocultor Festival de gira. Yo, la verdad, no lo conocía demasiado al principio, pero luego nos informamos bien: es un festival enorme en Francia y lo que hacen es montar esta gira como una especie de mini festival itinerante, una muestra de lo que ocurre allí. Evidentemente, no es lo mismo que el festival en Francia, aunque nosotros vayamos como cabezas de cartel, pero es una versión reducida que recorren por toda Europa. Eso sí, si miras las fechas, hay muchas más en Francia que en otros países.
Yo pensaba que lo organizaba una empresa española, porque durante muchos años lo han hecho en Bilbao y han llevado bandas por toda España. Creo que el año pasado trajeron a Orphaned Land. Yo recuerdo que también estaban Infected Rain, y como el nombre “Motocultor” suena muy español, siempre lo había asociado a algo de aquí.
La verdad es que no lo sé con certeza. Sé que Infected Rain estuvieron porque compartíamos agencia, pero poco más.
Bueno, cambiando de tema: ¿cuándo fue la última vez que tocasteis en directo con Nanowar of Steel?
La última vez fue hace un mes y medio, en Brasil. Tocamos allí por primera vez en noviembre, con conciertos en São Paulo y Curitiba, y fue bastante guay. También pasamos por Argentina y Uruguay. Fue la última gira del año; para cerrarlo, nos fuimos a Latinoamérica. Mola mucho, la verdad. Este año tocamos dos veces en Latinoamérica, hicimos dos giras pequeñas. También fuimos por primera vez a México y la gente estaba completamente loca. De hecho, fue la primera vez que vi merchandising falso de Nanowar of Steel: camisetas impresas por ahí. Y para mí fue casi un honor. Pensé: “Joder, hay gente que se toma el tiempo de imprimir camisetas de tu banda”. Aunque bueno, al final me están estafando un poco… pero qué le vamos a hacer.
No lo digo solo por vosotros, pero el merchandising se está poniendo por las nubes en general.
Sí, totalmente. El problema es que las salas se han dado cuenta de que hay mucho dinero en el merchandising y ahora te cobran una tarifa por venderlo. ¿Quieres poner tu mesita? Pues son 200 o 300 euros solo por eso.
Y eso pasa cada vez más. No solo en grandes recintos, también en clubs. Luego, claro, el management quiere su porcentaje, cada uno quiere su parte del pastel… y al final todo suma.
Entonces, claro, los precios acaban subiendo. Y esto también está pasando con el tema del meet and greet. De hecho, en esta gira vamos a hacer por primera vez un meet and greet con Nanowar. Bueno, en realidad se llama feet and greet, porque está inspirado en la última canción que sacamos. En vez de conocer a la banda, vas a conocer los pies de Nanowar. No es un meet and greet, es un VIP meeting: un Very Important Pie. Un pie muy, muy importante.
Queríamos montarlo, pero las salas empiezan a pedir cada vez más dinero para este tipo de cosas y deja de ser rentable. En realidad, nada es rentable en la música hoy en día. Al final, cuando ves el total de lo que se gana en un concierto, por ejemplo con la venta de entradas, parece mucho dinero, pero luego todo el mundo quiere su parte: que si yo hice esto, que si tienes que pagar aquello… La agencia se queda su porcentaje, el management también, el sello, el club… y al final, si no subes los precios, no queda nada para quienes están tocando.
De todas formas, me quedo con Nanowar y con el concepto con el que empezasteis. Actualmente estáis girando por América, tenéis una gira europea como cabezas de cartel, y me encantó la frase de que en México os estafan con el merchandising, pero aun así hace ilusión. Pocas veces a alguien le hace ilusión que lo estafen.
A ver, en ese caso concreto, claro, si hubiera pasado en otro sitio quizá no lo habría tomado igual. México es un lugar un poco exótico para nosotros y, siendo la primera vez que íbamos, encontrarte con gente comprando camisetas falsas de tu banda tiene algo divertido. Al final me lo tomé así.
En general, con Nanowar y con todo lo que hacemos, intentamos mantener ese espíritu. Evidentemente nos gusta ganar dinero con la música, pero también nos importa mucho la base de todo esto: tocar para pasarlo bien, tener buen rollo y disfrutar. Además, todavía nos sorprende que haya gente que quiera vernos en directo. No somos una banda de meternos en broncas porque alguien use nuestras canciones, haga vídeos o contenido. Al contrario, intentamos ayudar. Por ejemplo, si alguien usa nuestra música en YouTube, procuramos que no le bloqueen el vídeo. Me da igual no cobrar derechos por un vídeo de reacción; no es un problema. En general, me gusta que la gente disfrute y pueda usar lo que hacemos. Para nosotros, eso es lo más importante.
En la gira veo que, en apenas un mes, tenéis concentradas casi 30 fechas.
Son 27, sí.
27, que es una muy buena noticia. No muchas bandas pueden decir eso, y además por toda Europa. Incluso vais al Reino Unido, que muchas bandas ya evitan por los problemas que conlleva. Entiendo que es un buen momento para Nanowar of Steel como banda.
Para nosotros sí. En general, este año —que termina dentro de nada— ha sido un año de muchas primeras veces. Y eso significa que estamos avanzando, y eso siempre es buena señal. Para nosotros es especial porque Nanowar of Steel nació en el colegio: somos cinco amigos de toda la vida, del mismo barrio. Siempre nos lo tomamos con calma, sin demasiada seriedad. Por eso, llegar a hitos como tocar en Brasil o Argentina es algo muy bonito. Estamos en un buen momento y lo vivimos con tranquilidad. Al final, después de haber trabajado media vida en esto y ver resultados, solo podemos decir que somos felices. Y eso ya es un logro enorme.
La gente quizá no lo sabe, pero tú eres italiano y, aun así, tu castellano es perfecto. Me comentaste hace tiempo que habías estudiado en Madrid un par de años, ¿no?
Sí, hice mi doctorado en astrofísica en la Universidad Autónoma de Madrid, y al final me quedé en Madrid casi cinco años, unos cuatro años y medio más o menos. El castellano lo aprendí allí. A veces me dicen que tengo un poco de acento madrileño, aunque ya se me ha ido perdiendo, porque de eso hace unos diez años. Viví en Madrid hasta 2014 y, aunque ya no hablo tanto como entonces, creo que no se me ha olvidado del todo.
Entonces, ¿eres astrofísico como Brian May?
Por lo menos puedo decir que terminé el doctorado un poco antes que él, porque Brian May lo acabó mucho después, ya con sesenta y pico años. Brian May fue repetidor durante mucho tiempo.
Claro, yo os conocí más o menos desde el principio. Estuve en el mítico Martohell.
¡Madre mía! Ese concierto fue en 2007. Nuestra segunda gira europea.
Yo conocía a los locos que organizaban el Martohell, que eran unos locos maravillosos y siguen siéndolo. Eran muy buena gente y tuvieron la osadía de traer a Nanowar.
En aquella época todavía éramos Nanowar, no Nanowar of Steel. Justo acabábamos de cambiar el nombre. Creo que fue en 2006 o 2007. Sí, más o menos por esas fechas, justo cuando Rhapsody se cambiaron el nombre a Rhapsody of Fire.
Ese cambio ocurrió alrededor de 2006-2007. Nosotros lo hicimos justo antes o justo después, no lo recuerdo exactamente. Para esa gira sacamos Made in Naples, aquel disco doble medio en directo, medio falso, completamente inventado. Y fue con ese álbum cuando añadimos el “of Steel” al nombre. Creo que fue justo poco antes del Martohell, así que mucha gente todavía nos conocía simplemente como Nanowar.
Yo sabía que os habíais cambiado el nombre, pero no sabía muy bien por qué. ¿Tuvisteis problemas?
No, no exactamente. Lo que pasó fue que Rhapsody tuvieron problemas legales y anunciaron su cambio de nombre. Nosotros cogimos literalmente su comunicado, palabra por palabra, y lo reutilizamos. Cambiamos “Rhapsody” por “Nanowar” y “of Fire” por “of Steel”, y publicamos exactamente el mismo anuncio, alegando las mismas razones legales y todo. Fue una parodia total.
Que Joe DeMaio te denuncie también sería un hito.
Bueno, no nos denunció, pero la historia de Nanowar siempre ha sido un poco rara. Nuestra primera canción, «Nanowar Gay», entraba dentro de lo políticamente correcto de la época, aunque hoy en día sería casi imposible sacarla. De hecho, te juro que ahora sería inviable… y eso que en aquel momento ya nos dijeron varias cosas.
Desde el sello nos dijeron que no podíamos sacar ese anuncio. Queríamos hacer algo parecido a un reprint del álbum, pero nos recomendaron no hacerlo. Básicamente nos dijeron: “Como ninguno de vosotros es gay, sacar un disco llamado Nanowar Gay mejor no”. Les parecía una locura. Al final lo aceptamos porque no queríamos pelearnos con nadie, pero nos dejaron claro que era mejor no mencionarlo.
Y eso sigue pasando a día de hoy. A veces hay una especie de censura. Cuando mostramos la discografía de Nanowar, ese primer álbum casi no existe oficialmente. Está por ahí, todo el mundo lo conoce, pero cuando hacemos publicaciones en redes o campañas de prensa con el sello discográfico, ese disco no se menciona. Olvídate. No existe. Tal y como están los tiempos, mejor no meterse en líos.
Yo sí puedo decir que, conociendo un poco a Manowar, quizá a algunos no les haría mucha gracia, o igual lo aceptarían sin más. En el caso de Luca Turilli, por ejemplo, con quien también tenemos historia… bueno, tenemos historias con ambos, pero no sé cuánto puedo contar, porque algunas son un poco delicadas.
Todo. Estamos en confianza.
Bueno, confianza relativa, que luego esto es público…
No nos ve nadie.
La realidad es que a Joey DeMaio no lo conocemos directamente, pero sabemos que él sabe quiénes somos. De hecho, esto viene de muy atrás, de 2005 o 2006. Recuerdo que un periodista de alguna revista —creo que búlgara— le preguntó por Nanowar cuando tocamos allí por primera vez. Él escuchó nuestra música y dijo algo así como: “Son buenos músicos, pero están desperdiciando su talento. Deberían hacer algo serio”. Lo dijo de forma bastante correcta en público, aunque sé que en privado fue algo más duro.
Lo curioso es que, hace un par de años, cuando tocamos por primera vez en Estados Unidos, la cosa fue muy distinta. Fuimos de gira con DragonForce y Emerald Force, y tocamos en Chicago, que es donde vive Michael Angelo Batio. Él vino al concierto, estuvo viéndonos en directo, nos hicimos fotos con él y le regalamos merchandising. Estaba encantado. Nos dijo que le gustaba lo que hacíamos, que le parecía bueno, y de hecho acabamos tocando una canción juntos. Incluso se subió al escenario con nosotros. Así que, al final, todo depende mucho de quién lo mire y desde dónde.
Mohamed Abdul, nuestro guitarrista, se subió con nosotros a cantar y tocar una canción en ese momento, así que compartimos escenario y tocamos algo junto al señor Michael Batio.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




