Canciones perfectas: «Bring Me to Life» de Evanescence

Si hablamos de las canciones que nos marcaron en los 2000, creo que este temazo de Evanescence alcanzaría los primeros puestos de esta lista. Y es que este tema supuso una revolución en muchos sentidos. Colocó la música metal y alternativa por primera vez en los charts de pop de muchos países, en España la podíamos oir en Los 40 principales, ver a través del canal de la MTV… Salió en 2003 como single del disco Fallen y a todos nos explotó la cabeza. Así Evanescence se consolidó a nivel internacional.

 

“Bring Me to Life” fue un éxito mundial desde su lanzamiento en 2003. Alcanzó el número 1 en varios países y el Top 5 del Billboard Hot 100 en EE. UU. Impulsó el álbum Fallen, que vendió millones de copias en todo el mundo. La canción ganó un Premio Grammy y se convirtió en un himno del rock alternativo de los 2000.

El videoclip

Creo que vale la pena que hablemos del videoclip, pues aunque ahora lo veamos con cierta nostalgia y un CGI ciertamente cutre, este videoclip apareció y reapareció y sigue ocupando televisiones y canales de música. El videoclip de “Bring Me to Life” nos muestra una lucha interior contra el vacío emocional. Amy Lee aparece atrapada en un estado onírico, suspendida entre el sueño y la realidad, lo que simboliza sentirse viva solo a medias. La escena más icónica, es su caída desde un edificio, representa rendirse ante la desesperación, pero también el deseo inconsciente de ser salvada. El personaje masculino, que fue Paul McCoy (12 Stones) hizo las voces masculinas y es quien la intenta aferrar. Funciona como una figura de conexión: no es un salvador romántico tradicional, sino alguien que la ancla a la vida, quien intenta salvarla. La estética oscura, urbana y nocturna, junto con los tonos fríos y la arquitectura opresiva, refuerza la sensación de aislamiento. Cuando Amy despierta al final, el mensaje es claro: el renacer no viene de escapar, sino de reconectar.

La letra

La letra de “Bring Me to Life” es un retrato intenso de la desconexión interior y del anhelo de volver a sentir, una lucha interior que bien podría servir de analogía con un estado de depresión. Desde los primeros versos, la voz describe que se siente como alguien vacío, entumecido, “sin alma”, con el espíritu dormido en un lugar frío, oscuro. No es muerte literal, sino una vida vivida en automático, sin emoción ni identidad real.

 

La aparición del “tú” es clave: esa persona logra ver a través de ella “como puertas abiertas”, accediendo a lo más profundo que ni ella misma puede alcanzar. Se presentan dos voces contrapuestas desde dos lados, el que está atrapado y el que quiere salvarla. Ese otro representa la conciencia, el amor o la verdad que despierta lo que estaba dormido. Por eso se repite el ruego: “wake me up”, “save me”. No es pasividad, es desesperación: sabe que está a punto de desmoronarse si no reacciona.

 

Frases como “I’ve been living a lie” y “there’s nothing inside” refuerzan la idea de una identidad falsa, construida para sobrevivir, pero vacía. El despertar duele, pero también devuelve la vida: la sangre vuelve a correr, la voz regresa, el alma reaparece. En el fondo, la canción habla de reconocerse a través del otro, de aceptar que necesitamos conexión para salir de la oscuridad y volver a ser reales.

La canción

La canción se inicia con un teclado melancólico, acompañado por la voz sopranística de Amy Lee, que se fusiona con el piano en un tono etéreo y delicado. Al final de la primera estrofa, se incorporan las guitarras, y la voz de Amy adquiere un matiz más grave, oscuro y pesado, sin perder la combinación entre agudos y graves que caracteriza su estilo. Su tono soprano siempre ha sido distintivo, alcanzando notas sorprendentes y prácticamente únicas.

 

La primera estrofa da paso a la intervención de Paul McCoy, quien aporta los coros. Mientras en las estrofas la atención recae principalmente en Amy, el estribillo se convierte en un dueto intenso, donde la interacción entre ambas voces y la conjunción de todos los instrumentos generan una sensación de tensión y fuerza. Este intercambio vocal le da a la canción un aire más metalcore, con un dinamismo que en aquella época era todavía innovador, reforzando la idea de lucha interna y despertar emocional que define el tema.

 

Me gusta especialmente la parte en la que Paul encadena una de las estrofas, en un estilo casi rapeado y en el que Amy contesta ya con un tono más desgarrador. El tema tiene cuatro minutos de duración y es que realmente, no necesita más para ser perfecto.

Veredicto

Debo confesar que caí en esta canción porque el viernes salí de cañas con unos compañeros de trabajo por Inglaterra y estaban emitiendo esta canción por la televisión. Este tema me recordó a mi época temprana con la música y debo confesar que para muchos esta canción nos introdujo en el mundo del gótico, de la música metal y nos hizo querer conocer a Evanescence. Creo que sin este tema Evanescence no habría llegado a convertirse en la banda de culto que ahora mismo son, de hecho… ¿Puede que sean un hit wonder? No lo sé, lo que sí tenemos claro es que este tema pasará a la posteridad.


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