Burzum – Filosofem: 30 años del abismo del black metal

Filosofem

31 de enero de 1996

Misanthropy Records / Cymophane Productions

Hay obras que no envejecen porque nunca pertenecieron del todo a su tiempo. Eso mismo es lo que le sucede a un disco como Filosofem, publicado en enero de 1996 bajo el nombre de Burzum. Han pasado treinta años y Filosofem sigue siendo una obra incómoda, influyente y profundamente divisiva, no solo por su contenido musical, sino por todo lo que la rodea. Hablar de Filosofem implica enfrentarse a una de las cumbres creativas del black metal noruego y, al mismo tiempo, a una de las figuras más polémicas y problemáticas de la historia del metal extremo, Varg Vikernes.

 

Tenemos que remontarnos a la década de los noventa, en pleno auge de la segunda ola del black metal, cuando Noruega era observada con una mezcla de fascinación y alarma por la prensa musical internacional. En este contexto, Filosofemapareció como un artefacto extraño incluso dentro de su propia escena. Más que un disco de black metal al uso, era una experiencia sonora hipnótica, minimalista y profundamente introspectiva, ajena a la violencia explícita y al satanismo militante que habían definido muchos de los lanzamientos previos del movimiento. Allí donde otros apostaban por la agresión frontal, Burzum proponía introspección, repetición y una atmósfera casi estática.

 

Burzum fue, desde su origen, un proyecto esencialmente solitario. Detrás estaba Varg Vikernes, conocido entonces como Count Grishnackh, quien concebía su música como una extensión directa de su mundo interior. A diferencia de bandas como Mayhem, Darkthrone o Emperor, Burzum no se apoyaba en una identidad colectiva ni en una escena compartida, sino en una visión individualista y radical de la creación artística. La música funcionaba como vehículo de aislamiento y contemplación, no como un arma social o provocadora en el sentido tradicional. En una entrevista concedida a Terrorizer (28, marzo 1996), Vikernes afirmaba:

 

Burzum nunca fue una banda, solo soy yo y mi visión individualista de la música. […] No me importa la escena en Noruega; lo que Burzum hace es mi mundo interior, y no sigue tendencias ni modas.”

 

Filosofem fue grabado entre 1992 y 1993, aunque no vio la luz hasta 1996. Este desfase temporal hizo que el álbum sonara incluso más extraño en el momento de su publicación, como si perteneciera a una dimensión paralela del black metal. Decibel Magazine – Hall of Fame (2011) subrayó este hecho años después:

 

Filosofem […] uno de los álbumes de black metal más cautivadores e influyentes jamás grabados. A diferencia de gran parte del black metal que se estaba creando en aquel momento… el cuarto álbum de larga duración de Burzum llegó a definir el black metal sin sonar prácticamente en nada como el trabajo de otros pioneros noruegos del género.”

 

El disco

Musicalmente, el álbum lleva al extremo el minimalismo que Burzum ya había explorado en trabajos anteriores. Los riffs son simples, repetitivos, casi obsesivos; la batería aparece de forma funcional y sin alardes; la producción es deliberadamente cruda, con un sonido áspero que elimina cualquier rastro de calidez. Todo ello genera una sensación de trance prolongado, más cercana a rituales primitivos que a la estructura clásica del metal. La revista The Wire, especializada en música experimental, destacó esta cualidad años después, dando a entender que más que un disco de metal, Filosofem funciona como una obra de música trance primitiva, donde la repetición es el verdadero motor emocional.

 

Por otro lado, uno de los aspectos más comentados del disco es su uso del silencio, del espacio y del tiempo. Filosofem no tiene prisa, se desarrolla lentamente, obligando al oyente a abandonar expectativas tradicionales y a sumergirse en un estado casi meditativo. Esta cualidad ha permitido que el álbum trascienda el black metal y sea citado como influencia por artistas de ambient, drone y música experimental.

 

Sin embargo, ningún análisis serio de Filosofem puede obviar el contexto extramusical que rodea a su autor. La figura de Varg Vikernes quedó marcada de forma irreversible por su condena por asesinato, su implicación en la quema de iglesias y, posteriormente, por la difusión pública de ideologías extremistas y discursos abiertamente racistas. Estos hechos han condicionado profundamente la recepción del disco y plantean un dilema ético persistente. En este sentido, Filosofempresenta una pregunta incómoda: ¿podemos separar una obra profundamente influyente de un autor cuyas acciones y discursos resultan moralmente inaceptables?

 

El enfoque equilibrado pasa por no ignorar ni minimizar estos hechos, pero tampoco por reducir el álbum exclusivamente a ellos. Filosofem no es un manifiesto político ni ideológico en su contenido musical, pero su escucha contemporánea está inevitablemente atravesada por el conocimiento de su contexto. Esta tensión forma parte de su legado y de su incomodidad. A pesar —o quizá a causa— de todo ello, la influencia de Filosofem es incuestionable. El álbum abrió caminos estéticos que serían explorados por subgéneros como el black metal atmosférico, el depressive black metal e incluso ciertas corrientes del post-metal. Pocos discos han demostrado de forma tan clara que la repetición y la austeridad pueden ser más perturbadoras que la violencia explícita.

 

Veredicto

Treinta años después de su publicación, Filosofem sigue siendo un disco difícil de recomendar sin matices, pero imposible de ignorar en cualquier análisis serio del metal extremo. Su valor reside tanto en lo que propone musicalmente como en el debate que genera sobre los límites entre obra y autor, arte y ética.

 

A día de hoy, el abismo que abrió Burzum con Filosofem sigue ahí, obligando al oyente a mirar hacia dentro, tanto como hacia fuera, ya que este es un disco que se mantiene como un espejo oscuro de la cultura extrema: incómodo, influyente y profundamente humano en sus contradicciones. Escucharlo ahora, implica asumir esa incomodidad, aceptar que algunas obras fundamentales nacen de contextos problemáticos y que su legado no puede ser ni blanqueado ni cancelado sin perder matices esenciales.

 


Descubre más desde Stairway to Rock

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta