72/100
29 de noviembre de 2025
Maldito Records
Con Abismo me ha pasado como con Catalina Grande Piñón Pequeño… son bandas muy diferentes, obviamente, pero la sensación de escucharlos y no saber si te gustan o no, está presente. Tienen una apuesta muy arriesgada y variada en lo musical. Son las letras y la variedad lo que les hace grandes, pero a veces la variedad termina por descolocarte. Les gustan los finales abruptos y de verdad que estilísticamente no paran de dejarte en tierra de nadie. Llevan ya muchos años en la brecha y este Nómadas y demonios es su tercer esfuerzo discográfico.
Cajita de música para llevarnos hacia “Romper el plan”, siendo un inicio potente y guitarrero, y en la que participa Iker Piedrafita. Single ideal para mostrar quienes son. Es la mejor letra de todo el disco (y hay varias de muy buenas). Ese puente hacia la modernidad con estilo clásico va con un momento casi narrado y un teclado martilleante que les hace irresistibles. Y atención a “Seres oscuros” porque es otra de las grandes composiciones de esta obra. Cadenciosa, serpenteante a la vez que oscura y con esos coros que complementan una tonada que posee pasajes brechtianos entre muchas otras cosas. A originalidad, pocos les ganas dentro de la escena nacional.
“Muros” va con voces femeninas, con mucho mensaje y buenas letras. Hay como un aura industrial, por la cadencia y por esos arreglos de teclados en un ritmo maquinal. Es la guitarra de José Gálvez que juega mientras el tema avanza implacable, y hay grandes detalles como los del bajo de Joseba García. No puedo con “AraÑazos” por la inclusión de esa voz femenina reiterativa y contumaz. Hay algo de Aphonnic y unos coros femeninos a lo Rolling Stones en el “Sympathy for the Devil”. Arriesgada y diferente, con afinaciones bajas y todo siguiendo el pulso de Jesús Lameda en la batería.
“Gitanos” es una balada acústica con arreglos muy cargados de teclado, pero tiene su punto. Hay aires pinkfloydianos, especialmente en el solazo de Gálvez y con esa sensación espacial. Una voz femenina acompaña con su voz la solista de Alberto, y cuando esperas que todo despegue… se termina. Luego pasamos a “SatéN”, con aires enigmáticos y cargada de coros. Hay dejes de La Frontera, pero no terminan de ser tan evidentes como en otras canciones. Las tinieblas toman la canción y te atrapa… Musicalmente es rotundo, pero no es algo inmediato, necesita de más escuchas. La inclusión del saxo te rompe del todo. Y es que Abismo es algo inesperado, y cada canción es un mundo.
El cowpunk de D-A-D asoma en esa pieza instrumental que es “Altamont”. Es la guitarra de Gálvez la que solea y combina lo eléctrico con lo acústico en un ejercicio de clase y coros puntuales con la referencia al festival maldito, y otra vez a los Rolling Stones… No son una influencia decisiva, diría, pero todo lo sobrevuelan. En “No es un sueño” estamos ante una pieza delicada, un medio tiempo entre brumas, que muerde y en el que lleva el peso la letra y la voz de Alberto Arnau. Ecos de Sôber y elegancia turolense que vuelve a ir cargada con un muro de coros de fondo. La guitarra de José Gálvez vuelve a ejecutar un solo de esos incómodos, pero certeros.
“Invocación” hace bastante honor al título, pasando de lo celestial, con piano de Joseba García y arreglos de cuerda a un tramo mucho más experimental y eléctrico, casi rapeando y a ritmo solemne. “Cierra los ojos” es una pieza próxima a Sabina, especialmente por los arreglos, aunque hay una pátina de eco y de modernidad. Y en “Pantanosas” te sorprenden con otro volantazo y nos vamos a algo especialmente sureño y divertido. Hay armónicas, todos los clichés del género, pero mucha actitud y diversión. Se juegan también con la presencia de voces femeninas y guitarras Dobro y de verdad que te convencen con el experimento.
Efectos y una extensa intro acústica dan paso a piano y campanas para la despedida total que es la extensa “Una tregua celestial”. Curioso juego contrastes con momentos muy cargados de orquestación para luego bajar a voz y acústicas con ecos de La Frontera, pero también de D-A-D. Gran letra y ese modo de cantar de un Alberto Arnau que es de esos vocalistas que, o te encantan o no te entran. Y así son Abismo, diferentes, muy capaces y con algo realmente especial que cuesta, pero que si entras, te atrapan.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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