Estación Rocafort
Director: Luís Prieto
Productora: Showrunner Films / Nostromo Pictures
Año: 2024
La verdad es que la idea de hacer una película sobre una estación de metro barcelonesa maldita, para los de la ciudad condal, que toda la vida hemos viajado en el suburbano, era algo muy atrayente. El problema de la película es que está todo como desordenado e intenta cohesionar demasiadas cosas que no pegan ni con cola y hay bastantes errores de guion y de narrativa. Y es una lástima, porque hay momentos que, bien enlazados, podrían haber funcionado. “Estación Rocafort” queda más cercana a “Tuno negro” que a “Rec”, por mucho que la inspiración se tome de la segunda.
Laura es una joven de origen sudamericano que reside en Barcelona y que empieza a trabajar en el metro, siendo destinada a la estación de Rocafort. En la película la estación está en la línea amarilla, y en la realidad, es una parada de la línea roja, muy cercana a la redacción de Popular 1. Le hablan de fenómenos paranormales y ve que el número de suicidios y muertos en dicha estación es superior a todo el resto. Esto queda ligado con que en 1999 se atrapó al asesino de la línea amarilla y nos trasladamos a 20 años atrás.
Un problema es que, el actor que hace de Román (el gran Javier Gutiérrez), poco o nada se parece a él, por lo que cuesta conectar ambos. Este expolicía vive atormentado, marcado por el caso y ha sido expulsado del cuerpo de la policía. Su compañero, presente en la detención del asesino, tuvo algo que ver en su despido. Laura traba amistad con una amiga trabajadora en el metro y ambas investigan y contactan con Román ya que la protagonista no para de tener visiones.
Gutiérrez realmente es quien lleva el peso del film con una buena interpretación, pero situarlo en un bar chino bebiendo como un cosaco… termina haciendo que todo eso te hagan pensar en “Torrente”. Atmósfera opresiva, ritmo trepidante y trucos conseguidos de thriller que podrían haber funcionado bien si no fuera por el guion destartalado. La imagen del perro con esos ojos podría haber sido icónica, pero la incoherencia de la raza alemana del perro y el meter a los aztecas de por medio ya da al traste con muchas cosas.
Hay escenas potentes, momentos relacionados con la amiga que me parecen brillantes, pero se insinúan cosas que podrían haber sido estelares… Eso de que las atracciones del parque de Montjuïc estaban en la estación puede hacerte pensar en un final que desgraciadamente no se da y la actriz protagonista no termina de convencer. Por momentos también puedes ver que se acerca a “Tesis”, pero de refilón.
En mis muchas décadas de metro siempre recuerdo pasar por una estación fantasma (creo que era en Sagrada Família) y pensar que qué maravilloso sería ser entrar allí con unas linternas. En Barcelona también estuvieron abandonados los estudios de Mirarmar en Montjuïc, o el edificio de Telefónica, que ha estado abandonado durante décadas. El caso es que aquí se quiere abarcar mucho y termina todo en una inconexión total que hace que vayas perdiendo el hilo, muy a pesar del gran papel de Gutiérrez, de la amiga de Laura y del “malo”. No quiero desvelar nada más, pero tampoco puedo recomendarla…

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.