84/100
Century Media Records
9 de octubre de 2026
Cuando Orbit Culture publicaron Death Above Life en 2025, ya habían dejado claro que no querían conformarse con ser otra banda más dentro del metal moderno sueco. Desde Nija, su mezcla de death metal melódico, groove, thrash, electrónica y atmósferas industriales había ido adquiriendo una personalidad cada vez más reconocible. Esta edición deluxe, publicada ahora en octubre de 2026, permite volver a enfrentarse al álbum con perspectiva y, además, amplía su universo con cuatro temas adicionales.
El disco sigue siendo una auténtica demostración de fuerza. “Inferna” abre con guitarras agresivas y precisas, arreglos cinematográficos y una contundencia casi mecánica, mientras “Bloodhound” y “Inside The Waves” muestran dos de las grandes virtudes de Niklas Karlsson: su capacidad para construir riffs tremendamente sencillos pero pegadizos y una interpretación vocal que alterna guturales, registros ásperos y unas voces limpias cada vez más importantes.
“Hydra” representa quizá la faceta más aplastante del álbum. Su groove pesado y sus texturas industriales convierten el tema en una auténtica apisonadora, mientras que “The Tales Of War” y “Nerve” permiten que aparezca con más claridad el componente melódico. La canción que da título al disco es otro de sus grandes momentos; oscura, agresiva y con una sensación de tensión permanente.
Uno de los aspectos que más divide las opiniones sobre Death Above Life es precisamente su producción. Es enorme, comprimida y deliberadamente densa. A mí me funciona mejor con el paso de las escuchas: inicialmente puede parecer excesiva, pero termina encajando con ese universo industrial y casi cinematográfico que Orbit Culture quieren construir.
Y la deluxe aporta algo más que material de relleno. “Spiral Head” y “The Form Not Meant To Be” amplían el paisaje sonoro. Pero es “The Path I Walk” con Tina Guo la que realmente merece atención: la presencia del cello transforma una canción ya de por sí emocional en un cierre todavía más cinematográfico. La versión original ya suponía un cambio importante para la banda al tratarse de su primera auténtica balada.
Personalmente, Death Above Life me parece un disco más interesante ahora que cuando apareció. No supone una revolución dentro del sonido de Orbit Culture, eso está claro, y quienes esperaban una evolución radical pueden encontrarlo demasiado continuista. Pero esa mezcla de groove, melodía, electrónica y músculo sigue funcionando, y lo hace con una personalidad que pocas bandas actuales consiguen reproducir.
Orbit Culture todavía tienen margen para crecer. Y precisamente por eso resulta tan estimulante escuchar hacia dónde pueden llevar esta maquinaria.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
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