80/100
6 de febrero de 2026
Century Media
Mayhem es y será esa banda maldita… Pero más allá de la leyenda negra y los crímenes de los 90 hay que verles como un grupo absolutamente referencial en lo musical, por mucho que pesen todas las fechorías envueltas en fuego y muerte de los 90. Si de verdad a Euronymous le hubiesen dicho un día que Mayhem sería capaz de saca un disco como este… seguro que ni lo hubiera podido creer. Esto es un puente entre pasado y la técnica actual en los instrumentos añadiendo que suenan perfectos. Llevan ya muchos años con la misma formación y eso es un plus para un grupo que sigue ofreciendo material a la altura de su leyenda.
Las tinieblas abrazan «Ephemereal Eternity» y el doble bombo de Hellhammer se abre paso entre voces ambientales. y el black metal de manual irrumpe con la inconfundible voz de Attila Csihar. La banda noruega juega con parones y arreones, buscando solemnidad y contundencia en algo tan oscuro como malvado. Estamos hablando de casi siete minutos de tema en los que demuestran que siguen con ideas y material que puede llegar a impersionar. Ya en «Despair» la voz del húngaro sienta cátedra y recurre a muchos matices igualables a todo un Dani Filth, pero… es que este señor estaba antes, lo que no sonabatan bien. Blast beats sin descanso y contramelodías oscuras que embellecen la canción en la que el bajo de Necrobutchery la batería de Hellhammer vuelven a brillar oscuramente.
La épica de «Weep for Nothing» es de lo mejor de una obra con un inicio excelente. Aquí las guitarras de Ghul y Morten jegana lo atmosférico manda y los pasajes tortuosos y la sensación de espacios abiertos y hielo es sensacional. Este tema creo que va a quedar, especialmente por la voz de barítono de Attila que vuelve a dar una sensación de solemnidad total. Suena como si cabalgases un caballo a través de la noche mientras nieva. «Aeon’s End» es el tema más corto del disco, pero también es una celebración de lo que es Mayhem, a pesar de que llegan a acercarse en sonido a bandas de black más actuales. Los juegos de platos en la batería son una de las grandes claves de la pieza, así como la enorme voz de ultratumba de Attila.
Las brumas de «Funeral of Existance» avanzan en otra de esas temas que vuelve a recuperarte a los antiguos Mayhem, pero con un sonido y posibilidades técnicas muy superiores. A pesar de la velocidad y el caos sonoro, hay belleza dentro de lo oscuro y «Realm of Endless Misery» va justamente de eso mismo. También toca decir que el disco va de más a menos y que hay temas que cumplen perfectamente, pero que repiten esquemas y son predecibles. Pero a estas alturas tapoco vas a quejarte de que Mayhem suene a Mayhem… Y «Propitious Death» es pura maldad, de inicio veloz y luego bajando a tiempos más calmos. Attila canta desgarrando su garganta, pero lo que de verdad aquí sobresale es lo instrumental. Técnicamente es de lo más logrado con otra lección de velocidad por parte de Hellhammer.
Y mi tema favorito es la larguísima «The Sentance of Absolution», la cual concentra todos los elementos ya no de la agrupación, sino del black metal en sus casi ocho minutos. Y ese título es como si el grupo pidiese que le dejaran en paz sobre su pasado y que les tomasen como lo que son: una de las majores bandas de black metal de la historia. El solo de Ghul es incómodo y para nada predecible, y velocidad y solemnidad se dan la mano entre tinieblas. Y ya no para resumir un disco, sino que para resumir toda una carrera que va más allá de 40 años. Y ese final con voces de guturales mongoles y percusiones tribales lo eleva todo a la vez de que suenan originales y atávicos.
Luego quedan los dos temas de bonus, para nada desdeñables. La primera es «Life Is a Corpse You Drag» con voces agónicas y blast beats. Y «Santa Mendacia» es otro tema que cumple jugando con todos los elementos que uno espera del grupo de Noruega. Son dos temas al nivel del álbum, hecho por el cual tampoco tiene mucho sentido el haberlos puesto como extras.
Mayhem están disfrutando de tantas décadas de lucha. Ningún grupo posee esa aura de ser tan icónica y de culto, pero más allá de esto, hay presente y futuro. Un disco como Liturgy of Death está a la altura de los más grandes grupos de black metal actual y pueden seguir marcando postulados después de cuatro décadas de trayectoria. Han llegado a tocar en lugares tan exóticos como Dubai o China, hecho por el cual te indica que las ganas de ver a esta leyenda son globales. Y a pesar de que la película sobre ellos es como es… que no tape que estamos ante una banda absolutamente capaz. Esta obra es el ejemplo palmario de que tienen mucho que decir.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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