¿Cuántos años tienen tus bandas favoritas? Parte I

Hablar de heavy metal es hablar de resistencia. De bandas que no solo sobrevivieron a modas, cambios industriales y crisis creativas, sino que construyeron un lenguaje propio que hoy sigue sonando tan vigente como brutal. Estas quince formaciones no solo acumulan décadas: acumulan historia, identidad y una influencia que atraviesa generaciones.

 

En este reportaje, que vamos a dividir en tres partes, os queremos hablar de las bandas más longevas del metal. ¿Pensabais que tendrían tantos años? Yo reconozco que me he sorprendido al echar cuentas… Ay, como pasa el tiempo.

 

1. The Rolling Stones (64 años)

Hablar de The Rolling Stones es hablar del origen mismo del rock como actitud, incluso antes de que el heavy metal tuviera nombre. Formados en Londres en 1962, su influencia sobre el hard rock y el metal primigenio es incuestionable: riffs crudos, blues electrificado y una concepción del directo como ritual de exceso. Discos como Beggars Banquet, Let It Bleed o Sticky Fingers cimentaron una forma de entender la guitarra rítmica que luego heredarían bandas como Led Zeppelin, Aerosmith o AC/DC.

 

Aunque no sean una banda de heavy metal en sentido estricto, su longevidad y peso cultural los convierten en el punto de partida inevitable de cualquier genealogía del género. Temas como “Gimme Shelter”, “Sympathy for the Devil” o “Jumpin’ Jack Flash” siguen siendo manuales de tensión, groove y peligro.

 

En la actualidad, los Stones continúan girando y publicando material ocasional, demostrando que la veteranía no está reñida con la vigencia. Más que una banda, son una institución: el recordatorio viviente de que el rock, cuando nace desde las tripas, puede desafiar al tiempo sin pedir permiso.

 

 

2. Scorpions (61 años)

 

Fundados en Hannover en 1965, Scorpions son una de las piedras angulares del hard rock y heavy metal europeo. Su evolución desde un rock psicodélico inicial hasta un sonido más afilado y melódico les permitió conquistar el mundo en los años 80, convirtiéndose en embajadores del metal alemán mucho antes de la explosión del thrash.

 

Álbumes como Lovedrive, Blackout y Love at First Sting definieron una era, combinando riffs contundentes con estribillos coreables y baladas que se grabaron a fuego en la cultura popular. “Rock You Like a Hurricane”, “Still Loving You” o “Wind of Change” siguen siendo himnos intergeneracionales.

 

En directo, Scorpions siempre han sido sinónimo de profesionalidad y entrega. A día de hoy, pese a los cambios de formación y a los inevitables años, la banda sigue activa, girando por todo el mundo y celebrando su legado sin caer en la nostalgia vacía. Su longevidad no es casualidad: han sabido adaptarse sin traicionar su esencia, manteniendo un equilibrio casi imposible entre espectáculo, emoción y músculo rockero.

 

 

3. Judas Priest (57 años)

Si existe una banda que definió la estética, el sonido y la iconografía del heavy metal, esa es Judas Priest. Nacidos en Birmingham en 1969, en el mismo caldo de cultivo que Black Sabbath, Priest llevó el metal un paso más allá: guitarras gemelas, cuero, tachuelas y una agresividad elegante que se convirtió en canon.

 

Discos como Sad Wings of Destiny, British Steel, Screaming for Vengeance o Painkiller no solo marcaron épocas: establecieron reglas. Temas como “Breaking the Law”, “Electric Eye” o “Painkiller” siguen siendo referencias absolutas para cualquier banda que aspire a tocar metal con mayúsculas.

 

Lejos de vivir del pasado, Judas Priest ha demostrado en los últimos años una vitalidad admirable. Sus lanzamientos recientes han sido bien recibidos y su presencia en directo continúa siendo arrolladora. Rob Halford, con su figura casi mitológica, encarna la resistencia del metal frente al paso del tiempo. Priest no es solo historia: es presente activo y autoridad incuestionable.

 

 

4. Deep Purple (55 años)

 

Si hablamos de los pilares del hard rock y el heavy metal, Deep Purple ocupa un lugar sagrado. Formados en Hertford en 1968, los británicos fusionaron blues, rock y psicodelia con una potencia instrumental que todavía impresiona. Con riffs icónicos, solos de órgano y guitarras que cortan como cuchillas, Deep Purple definió el sonido que muchos considerarían la esencia del hard rock clásico.

 

Álbumes como In Rock, Machine Head o Burn no solo consolidaron su reputación, sino que dejaron himnos imborrables como “Smoke on the Water”, “Highway Star” o “Child in Time”, canciones que han trascendido generaciones y continúan inspirando a músicos de todo el mundo. Su virtuosismo instrumental y la química entre Ian Gillan, Ritchie Blackmore, Jon Lord, Roger Glover y Ian Paice se convirtió en una referencia obligada para cualquiera que quisiera tocar con fuerza y técnica.

 

A pesar de los cambios de formación y las décadas transcurridas, Deep Purple sigue en activo, demostrando que la energía de sus conciertos y la potencia de su sonido no han perdido ni un ápice de intensidad. Son historia viva del rock: maestros del riff, reyes del escenario y custodios de un legado que se mantiene tan ardiente como en sus primeros años.

 

 

 

5. AC/DC (53 años)

Formados en Sídney en 1973 por los hermanos Young, AC/DC representan la pureza del riff llevado al extremo. Su fórmula es sencilla, directa y absolutamente infalible: rock duro sin adornos, energía constante y una actitud que nunca ha pedido disculpas.

 

Álbumes como Highway to Hell, Back in Black o Powerage son pilares del hard rock mundial. “Back in Black”, “Thunderstruck” o “You Shook Me All Night Long” trascienden géneros y generaciones, convirtiéndose en lenguaje universal del rock.

 

La muerte de Bon Scott pudo haber sido el final, pero AC/DC se reinventó sin perder identidad, logrando uno de los regresos más impactantes de la historia. En la actualidad, la banda sigue activa, ofreciendo giras masivas y demostrando que su sonido sigue siendo tan efectivo como hace décadas. AC/DC no evoluciona porque no lo necesita: su grandeza reside en la constancia y en la convicción absoluta de su propio idioma.

 

 

 

 


 

Antes de acabar esta primera parte, quiero hacer especial mención a una de las bandas, que en mi humilde opinión, fueron, son y serán, padres del heavy metal. Y no son otros que Black Sabbath:

 

Black Sabbath (57 años)

 

Hablar de longevidad en el heavy metal sin detenerse en Black Sabbath sería casi una herejía. Formados en 1968 en Birmingham, la banda cuenta con 57 años de historia que no solo los convierten en una de las más veteranas, sino en el punto de origen de todo el género.

 

Tony Iommi, Ozzy Osbourne, Geezer Butler y Bill Ward no solo escribieron canciones inmortales como «Paranoid«, «Iron Man» o «War Pigs», sino que definieron el sonido, la estética y la actitud del heavy metal tal y como lo entendemos hoy. Aunque su actividad como banda se cerró oficialmente tras el histórico The End Tour (2016–2017), su influencia sigue siendo absolutamente vigente: cada riff pesado, cada afinación grave y cada banda que bebe de la oscuridad sonora lleva, directa o indirectamente, su ADN.

 

El concierto de despedida de Black Sabbath, celebrado en Birmingham y bautizado con justicia como The End, tuvo algo de ritual colectivo. No fue solo el cierre de una gira, sino el regreso al lugar donde todo comenzó, con una ciudad entera rindiendo tributo a sus hijos más ruidosos. Ozzy apareció frágil pero carismático, Tony Iommi sostuvo cada riff como si el tiempo no hubiera pasado, y el público entendió que estaba presenciando algo irrepetible: el final oficial de la banda que encendió la mecha del heavy metal. Pocos días después Ozzy nos dejaba, algo que dejó de luto a todos los metaleros del mundo.

 

 


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