En esta parte de la entrevista, Gatto Panceri 666 de Nanowar of Steel relata las bromas que hicieron a Rhapsody, incluyendo un fundraiser paródico que provocó reacciones muy distintas en Fabio Lione y Luca Turilli. Mientras Fabio se lo tomó con humor y buena onda, Luca reaccionó con un correo extenso y muy serio, mostrando lo mucho que se toma su trabajo. Además, Panceri habla de la colaboración con Fabio en “Barbie, Princess of the Twilight” y del éxito de “Norwegian Reggaeton”, explicando cómo mezclan estilos y referencias musicales de forma divertida sin buscar lucro.
A nivel personal, él sí nos dijo claramente que le gustábamos. Lo que pasa es que tampoco podía hacerlo muy público, porque nos comentó algo así como: “Mejor no decirlo mucho, porque igual Joey DeMaio me echa”. Pero bueno, sabemos que personalmente se lo pasó bien y que le gustó lo que hicimos.
Con Rhapsody la cosa ha sido diferente. Con Fabio Lione siempre ha habido muy buen rollo, todo perfecto y tranquilo. Pero con Luca Turilli… ahí la historia cambia un poco. Hace años le hicimos una broma y, madre mía… Luca se toma la vida muy en serio.
No sé si te acuerdas de cuando salió aquel proyecto de Turilli y Lione, Rhapsody. En ese momento lanzaron una especie de campaña tipo GoFundMe para recaudar dinero de los fans y poder grabar el álbum. Era una colecta online, básicamente.
A nosotros aquello nos pareció un poco exagerado. Hablamos de una banda tan conocida como Rhapsody, que además iba a sacar el disco con Nuclear Blast. Nos parecía bastante ridículo que tuviesen que pedir dinero a los fans para grabar un álbum. Así que decidimos hacer una parodia de su campaña.
Y sí, reconozco que fuimos un poco cabrones. Hicimos nuestro propio fundraiser de broma, aunque sabíamos que íbamos a perder dinero con ello. Por ejemplo, ellos ofrecían cosas del estilo: pagas 50 euros y te llega el vinilo autografiado. Pues nosotros hicimos exactamente lo mismo… pero con el vinilo de Rhapsody firmado por nosotros.
Lo mismo con el merchandising: ellos ofrecían su merch firmado por la banda, y nosotros lo comprábamos sin firma y lo revendíamos firmado por Nanowar, al mismo precio. Evidentemente, perdíamos dinero en comisiones y gastos, porque si ellos vendían un CD a 15 euros, nosotros lo comprábamos a 15 y lo vendíamos a 15. No era para ganar dinero, era simplemente porque nos parecía divertido.
Y lo mejor es que funcionó. Funcionó de verdad. En cuestión de un par de horas nos llegó un WhatsApp de Fabio Lione. Nos escribió diciendo: “Mira…”. Él nos dijo algo así como: “A mí me parece divertido, no me importa, pero ya sé que hay alguien en la banda que se lo va a tomar muy en serio y eso va a traer problemas”. Y efectivamente, así fue.
Con Fabio Lione todo ha sido siempre muy fácil. Somos amigos, hemos tocado muchas veces juntos, tenemos muchos amigos en común y, de vez en cuando, incluso coincidimos por ahí, en Pisa o donde sea, salimos, charlamos… todo muy tranquilo. Con él siempre ha habido buen rollo.
Pero claro, a las dos horas de lanzar el fundraiser, Fabio nos manda una captura de pantalla de un mensaje que le había enviado su mánager. Aquello estaba lleno de palabrotas, no te imaginas el cabreo que llevaba encima. Total, que a las cuatro o cinco horas de haberlo publicado tuvimos que cancelar la campaña
Al día siguiente nos llegó un correo de Luca Turilli. Y cuando digo un correo, digo algo así como El Señor de los Anillos: diez páginas explicando su vida, lo en serio que se toma su trabajo, lo triste que estaba porque le habíamos tomado el pelo… En plan: “¿Por qué me hacéis esto? Esto es mi vida”. Era tan exageradamente serio que casi resultaba divertido. Te juro que ese email merecería ser publicado. O incluso convertirlo en un concept album. Pero bueno… yo ya estaba bastante cansado del tema.
Hombre, claro, si te lo hacen a ti tampoco te haría tanta gracia. Bueno, yo tengo mi propia historia con Luca Turilli (Jordi). La primera vez que lo conocí fue en el Wacken del 99. Acababan de empezar; su primer disco era del 98. Fue una situación muy rara: estaba lloviendo a saco y Daniele Carbonera andaba por allí haciendo el ganso. De repente dice: “Eh, chavales, os voy a presentar a Luca Turilli”, y nos presenta al Luca Turilli de verdad. Impresionante. Yo le dije: “Luca, fírmame”, pero estaba lloviendo tanto que me hizo un autógrafo… atravesando el papel. Literalmente me hizo un agujero. Así que no tengo una firma de Luca Turilli: tengo un agujero de Luca Turilli. Cambiando de tema, con Fabio sí que habéis colaborado, y para mí una de vuestras mejores canciones —a otro nivel respecto a vuestros inicios— es «Barbie, Princess of the Twilight». Me parece maravillosa.
Sí, sí. Fabio participó en «Barbie, Princess of the Twilight». Eso ya fue hace muchos años… La verdad es que esa canción la hice yo, la que acabamos grabando al final. Creo que fue esa, sí, esa misma. Me gusta especialmente porque es Stairway to…, claro, porque nosotros somos Stairway to Rock. Mira: Stairway to Rock, Stairway to Valhalla… estamos justo en medio. Podría ser perfectamente la banda sonora de ese álbum.
Además, esa canción la grabamos bastante antes de que saliera el disco. Creo que fue en 2014 o 2015, y el álbum no se publicó hasta 2018, fíjate. Todo viene de que teníamos una grabación en directo con él. La primera vez que nos conocimos y tocamos juntos fue en Florencia, cerca de donde vive él. Eso fue en 2014, más o menos, y de ahí salió todo.
Te iba a decir que, si vuelves a coincidir con él… Llevo detrás de que nos dé una entrevista, sin exagerar, dos años. Es muy escurridizo. Si le hablas bien de Yolanda y de Jordi, yo encantada.
Sí, seguramente volvamos a coincidir. De hecho, creo que en mayo tenemos algunos festivales donde tocamos con él, con su… digamos franquicia de Rhapsody. ¿Cómo se llama ahora? Fabio Lione’s Dawn of Victory.
Ya te lo recordaré.
Yo ya me he perdido bastante con Rhapsody. Es que tienen un sistema de franquicias que parece casi McDonald’s: ahora abren un Rhapsody aquí, otro allá… Les falta poco para clonar la banda y tener versiones por todo el mundo. Pero bueno, con Fabio seguro que coincidimos. En mayo casi seguro, y luego habrá alguna fecha más adelante, aunque ahora mismo no te puedo decir exactamente cuándo porque la agencia está hablando de cositas.
Mi canción favorita de toda la vida de Nanowar of Steel es «Pasadena 1994». Creo que es de lo mejor que habéis hecho. De hecho, en la web tenemos una sección de “canciones perfectas” y sería la primera vez que entraría una canción parodia, porque sinceramente me parece incluso mejor que muchas canciones de Sabaton. Está Joakim Brodén narrándola, al que vimos en Manchester, y capturáis toda la esencia. Además, lo situáis en la batalla que fue la final de Italia… es maravilloso. Y encima narrado por él.
Eso fue increíble. De hecho, tuvimos algunos problemas con esa canción, problemas entre comillas. Cuando le pedimos que grabara con nosotros, ya nos conocíamos desde hacía años y teníamos muy buena relación con ellos. Le preguntamos si quería colaborar y dijo que sí, claro, por supuesto, y grabó toda la canción. De hecho, las primeras tomas que nos envió fueron tan completas que al principio no teníamos claro qué partes debía cantar él y cuáles correspondían a los cantantes de Nanowar. Cuando lo escuchamos dijimos: “Esto es perfecto, no se puede tocar”.
Al principio incluso pensamos en sacar la canción solo con su voz, porque la interpretación era tan buena que funcionaba tal cual. Pero claro, somos una banda con dos cantantes, también tengo que hacer algo yo de vez en cuando, así que al final repartimos las partes. Aun así, él lo hizo increíblemente bien. Le gustó mucho la canción y para nosotros fue un honor y un placer enorme. Es un tema que nos encanta y que además funciona muy bien en directo, siempre tiene una reacción brutal del público.
La tocamos por primera vez en Brasil y, claro, allí se vive desde otra perspectiva: para nosotros es una derrota histórica, pero para ellos es la “tetra”, como dicen, la cuarta victoria. Así que cuando llega la parte de Bebeto y Romário… ahí explota todo. De hecho, hay fans brasileños por todo el mundo. Nos ha pasado varias veces ver gente con camisetas de Romário y Bebeto, por ejemplo en el 70.000 Tons of Metal, donde había muchísimos brasileños con banderas y camisetas.
También entrevistamos a Thobbe Englund, que ahora es guitarrista de Sabaton, y le preguntamos por la canción. Le encanta, y la verdad es que es un temazo, sí. Yo te quería preguntar por el tema del plagio. Cuando componéis y os basáis en otras canciones, ¿tenéis que ir con mucho cuidado? Por ejemplo, en Disco Metal hay un momento en el que la canción se para y aparecen melodías que recuerdan al disco de los 90, pero no son exactamente iguales. Antes usabais muchas citas, pequeños fragmentos de melodías de otras canciones, porque hacía gracia: cosas de Pink Floyd, de System of a Down… mezcladas de forma divertida.
Claro, antes hacíamos muchas referencias directas porque nos parecía gracioso y funcionaba como parodia. Pero ahora es mucho más complicado. Esas canciones ya existen y no pasa nada, pero hoy en día, si sacas algo nuevo, con todos los algoritmos te detectan cualquier mínima similitud y te pueden arruinar la vida. Así que el tema del “plagio consciente”, por decirlo así, ya no lo hacemos.
¿Existe algún software en el que metas una canción y te diga si tiene coincidencias con otras?
Sí, claro, es básicamente lo que hace YouTube. Yo no lo he usado directamente, así que no sé exactamente cómo funciona, pero ese tipo de sistemas detectan si hay una melodía, una sucesión de notas o algo que se parece demasiado a otra canción y te lo señalan.
Tiene cosas buenas y cosas malas. Por ejemplo, si haces un mashup y metes conscientemente una melodía conocida dentro de tu canción simplemente porque te hace gracia, porque es divertido, eso no es lo mismo que copiar una melodía para aprovecharte de ella. Estás añadiendo algo con una intención paródica, no intentando engañar a nadie.
Por ejemplo, «Zombie» de The Cranberries aparece en «Norwegian Reggaeton«. Esa creo que fue de las últimas veces que pudimos hacer algo así, porque después ya no. Hasta «Norwegian Reggaeton« éramos independientes y no teníamos sello discográfico, así que el control era menor. Luego entramos en Napalm Records y ahí ya te dicen: “Ojo, hay que estar mucho más atentos”, porque ellos tienen canales de distribución mucho más filtrados y todo pasa por más controles.
Me acuerdo de que en Disco Metal, al principio queríamos usar directamente las melodías originales de canciones dance de los 90. Al final tuvimos que cambiarlas: dejamos melodías que se parecen, pero no son exactamente las mismas. Si cambias una cantidad mínima de notas, ya no es un plagio. Se nota la referencia, pero legalmente no lo es. Lo hicimos así, aunque a mí me habría gustado más usar la melodía original, porque es más divertido, como decías tú.
En cualquier caso, no se puede decir que «Norwegian Reggaeton» funcione porque plagiemos a The Cranberries. Esa parte está ahí porque es graciosa, porque no tiene nada que ver con el resto de la canción, y esa es justamente la idea. No estás copiando para aprovecharte, estás jugando con la referencia.
Pero hay claramente un antes y un después de «Norwegian Reggaeton». Recuerdo que la última vez que te entrevisté el titular fue algo así como: “Estamos preparando algo con Gigatron”, pero nadie se esperaba ese bombazo.
Sí, lo fue. Aunque, siendo sincero, yo un poco sí me lo esperaba. Recuerdo que cuando grabamos la canción vi enseguida que tenía muchísimo potencial. De hecho, insistí mucho en que sacáramos el vídeo, porque teníamos claro que ahí había algo especial.
Justo después, el vídeo que sacamos antes de «Norwegian Reggaeton» fue «And Then I Noticed That She Was a Gargoyle», y lo hicimos con un director que nos gusta muchísimo. Con él ya no podemos trabajar, porque se ha convertido en una especie de “rey de YouTube” en Italia y ya no tiene tiempo para ningún proyecto. Pero es un director increíble.
Cuando le propusimos hacer «Norwegian Reggaeton» nos dijo que no tenía tiempo para otro vídeo, pero yo insistí muchísimo. Convencí también a Charlie de Gigatron para que viniera a Italia, lo cual fue un poco complicado, pero al final lo logramos. Hicimos todo y el resultado fue excelente. Sabía que esa canción tenía que salir con un vídeo bien hecho y en verano; si lo hubiésemos sacado en septiembre, creo que no habría tenido el mismo impacto.
Me sorprende algo: aunque esa es vuestra canción más famosa, tiene muchos elementos de música latina, como bachata y reggaetón, y aun así es la que más le gusta a los metaleros. ¿No hay un poco de contradicción?
La contradicción creo que está ahí para cualquier metalero de verdad. Nosotros hemos hecho un montón de experimentos; después de «Norwegian Reggaeton», incluso hicimos temas pop italiano puro solo para tomarle el pelo a los fans. Pero «Norwegian Reggaeton» fue un experimento más allá de lo que habíamos hecho antes.
Si te acuerdas, también hicimos cosas como la versión rap de «Emerald Swords» con Rhapsody, y otras canciones que no son metal puro. En general, nos gusta mezclar estilos, y al final lo importante no es si la canción es metal o no, sino que sea divertida.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




